Fiesta gitana en la Hungarian Rhapsody No 2 de Liszt
Entre bastidores

Hungarian Rhapsody No. 2 in C-sharp minor, S. 244 No. 2

Liszt cuenta lo que hay entre bastidores de Hungarian Rhapsody No 2
Soy Franz Liszt, y esta es la historia de cómo nació mi Hungarian Rhapsody No 2. Te cuento cómo una pieza que escribí para piano solo acabó, en 1947, en un dibujo animado de Tom y Jerry que ganó un Óscar. Cuando quieras comprobar si sabes reconocer una pieza nada más empezar a sonar,  ponte a prueba en el entrenamiento , donde mis compañeros compositores y yo te lo enseñamos.
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Nací en un pueblo que luego cambió de país

Vine al mundo en 1811 en Doborján, un pueblo que entonces pertenecía al Reino de Hungría y que hoy se llama Raiding y está en Austria. Con esas fronteras que se mueven, uno acaba teniendo una idea bastante flexible de lo que es su tierra. De esa raíz húngara salen mis diecinueve rapsodias para piano. La número 2 es la más conocida de todas, y seguramente la que más gente reconoce sin saber cómo se llama.

Me despedí de los escenarios con 35 años

En 1847 dejé de dar conciertos por media Europa, y la fecha que se suele dar para esta rapsodia es justo esa. Unos años antes, en 1844, Heinrich Heine había inventado la palabra Lisztomanía para describir lo que le pasaba al público cuando yo salía a tocar. Esa palabra no tiene nada que ver con esta pieza, que llegó después, pero sí cuenta el ambiente en el que yo vivía. Cuando por fin dejé de viajar, me instalé en Weimar como Kapellmeister, un cargo que mantuve de 1848 a 1861.

Diecinueve hermanas y una que se lleva todos los aplausos

Las rapsodias húngaras tienen fama de ser muy difíciles, y la número 2 no se libra de esa reputación. Hay pasajes en los que las manos del pianista tienen que ir tan deprisa que parece que cada una trabaja para un jefe distinto. Aun así, cuando se toca bien, suena natural, como si la melodía hubiera salido sola del teclado. Ese contraste entre lo difícil que es y lo fácil que parece es parte de su encanto.

Yo solo soy el que las pone en orden

En una carta de 1864 escribí que mi papel como rapsoda se limitaba a convertir esas melodías en obras lo más cercanas posible a su verdadera esencia. Dicho con otras palabras, me veía más como un buen anfitrión que como alguien que se lo inventa todo. Me parecía que las melodías ya tenían su carácter y que lo mío era darles un escenario digno. Si alguna vez te suena a música que existía antes de que yo la escribiera, es justo lo que yo buscaba.

De quién es el tema, que alguien me lo diga

Hay quien sostiene que el tema de la introducción ni siquiera es húngaro, sino rumano. Otros no lo ven así, y lo cierto es que hoy nadie puede asegurar de dónde viene cada melodía. Es como una receta de familia que varias casas juran haber inventado primero. Por eso prefiero no darte un origen concreto y quedarme con lo que sí sé, que es cómo suena.

Con editor, dedicatoria y todo

La rapsodia se publicó en 1851 como pieza para piano solo, de la mano del editor Bartholf Senff. La dediqué al conde László Teleki, y su nombre figura en la partitura para que nadie dude de a quién le debo el detalle. Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre si la compuse en 1847 o si 1851 es simplemente el año en que salió impresa. Por eso, si quieres curarte en salud, di que se publicó en 1851 y nadie te llevará la contraria.

Cuando la orquesta se apuntó a la fiesta

Mi rapsodia nació para piano solo, y la orquesta llegó más tarde, con versiones preparadas por otras manos. Franz Doppler hizo una conmigo metido en el asunto, y de hecho trabajamos juntos en seis de las rapsodias. Esa versión está en re menor, y cuánto puse yo y cuánto puso él es algo que no se puede repartir con exactitud. Karl Müller-Berghaus hizo después otra en do menor, de modo que la pobre pieza ha tenido más de un traje a medida.

Todos quisieron meter mano

Existe también una versión para piano a cuatro manos, ideal para quien quiera compartir el esfuerzo y el banco. En 1933 Franz Schreker hizo otra transcripción para orquesta. Vladimir Horowitz, en 1953, rehízo la pieza para piano de forma bastante profunda y la dejó a su medida. Que tantos músicos quisieran retocarla me parece el mejor cumplido que se le puede hacer a una obra.

El día que un gato y un conejo la tocaron

En 1946 el conejo Bugs Bunny interpretó mi rapsodia en el cortometraje Rhapsody Rabbit, de Warner Bros. Un año después, en 1947, Tom y Jerry hicieron lo mismo en The Cat Concerto, y aquel cortometraje ganó el Óscar al mejor corto de animación. Confieso que nunca imaginé ver mi música tocada con tanta guerra entre un gato y un ratón. Gracias a ellos, hay gente que conoce esta pieza desde la infancia, aunque no sepa que la escribí yo.

De los fracs a la sotana

Con los años cambié los conciertos por una vida más recogida, y en 1865 tomé las órdenes menores de la Iglesia católica. Desde entonces me llamaron abate Liszt, un título que no pegaba demasiado con una rapsodia tan encendida. Mi hija Cosima se casó más tarde con el compositor Richard Wagner, así que la música no se fue nunca de mi familia. Y la Hungarian Rhapsody No 2 sigue ahí, con su paso lento y su final desbocado, esperando a que alguien se siente al piano.
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Cuando miro atrás, lo que más me gusta de esta rapsodia es que nunca me pareció del todo mía. En una carta de 1864 escribí que mi papel como rapsoda se limitaba a convertir aquellas melodías en obras lo más cercanas posible a su verdadera esencia. Lo sigo pensando: yo solo intenté escuchar con atención y escribir lo que oía. Quizá por eso la pieza ha sobrevivido tan bien a todo lo que han hecho con ella después. ¿Te ha gustado descubrir la historia que hay detrás de mi Hungarian Rhapsody No 2? Todavía quedan muchas cosas por explorar. Hay versiones para orquesta y para piano a cuatro manos, y Vladimir Horowitz hizo en 1953 una reelaboración muy personal para piano. Y también están los dibujos animados que la hicieron famosa entre gente que jamás había pisado una sala de conciertos, como The Cat Concerto, que ganó un Óscar. Si te apetece seguir escuchando y aprendiendo, haz clic en los enlaces que tienes aquí y sigue explorando la Hungarian Rhapsody No 2 a tu ritmo. Yo te espero con la próxima melodía.