Del altar al banquete con la Wedding March de Mendelssohn
Los mejores momentos

Wedding March in C major, Op. 61, No. 9

Mendelssohn presenta los mejores momentos de Wedding March
Soy Felix Mendelssohn y te doy la bienvenida a los mejores momentos de la Wedding March. Vas a descubrir cómo una música pensada para las celebraciones del quinto acto de una obra de Shakespeare acabó saliendo del teatro para sonar en bodas de verdad. En esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras nada más oírlas, y te invito a probarlo en  el entrenamiento .
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Una fanfarria para que nadie llegue tarde

Yo abro la marcha con una fanfarria de trompetas que avisa a todo el mundo de que ya puede dejar de toser y sentarse, como el timbre de un colegio, pero con más brillo. Después arranca un paso firme y alegre en do mayor, que escribí en 1842 para una obra de teatro de Shakespeare, y no para una boda de verdad, aunque hoy cueste creerlo.

El paréntesis que casi nadie escucha

En el centro yo cambio de aires y dejo que la música se vuelva más ligera y juguetona, como si los invitados se escabulleran un momento a charlar con el vecino de banco. Estos episodios gustan menos a los organistas de hoy, porque en las iglesias se suele tocar la marcha sin ellos, y así mi pequeño paréntesis acaba siendo el gran desconocido de la pieza.

Salida triunfal, sin pasar por caja

Yo cierro la marcha recuperando el tema del principio, ahora con todo el empuje de la orquesta, para que suene a final feliz y a puerta abierta de par en par. Con los años se hizo famosa gracias a la princesa Victoria, que la eligió para su boda en 1858, aunque ya se había tocado en una iglesia de Tiverton en 1847, así que ella no fue la primera, pero sí quien la hizo célebre.
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Cuando miro atrás, me sorprende lo lejos que ha llegado una música que nació para una escena de teatro. La primera boda de la que se sabe que la usó fue la de Dorothy Carew y Tom Daniel, en la iglesia de San Pedro, en Tiverton, en 1847. Yo morí pocos meses después, y nunca supe hasta dónde llegaría aquella melodía. En 1858 la eligió la princesa Victoria para su boda, y desde entonces medio mundo empezó a salir de las iglesias con ella. Liszt, además, hizo una transcripción para piano de enorme brillo, así que la Wedding March también sabe brillar lejos del órgano. ¿Te ha gustado recorrer conmigo los mejores momentos de la Wedding March? Todavía quedan muchos rincones por descubrir, desde su lugar dentro de la música para el Sueño de una noche de verano hasta las versiones que otros músicos han hecho de ella. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces y déjate llevar por ellos.

Grabación: European Archive (via Musopen), Public domain