Del altar al banquete con la Wedding March de Mendelssohn
La guía de escucha
Wedding March in C major, Op. 61, No. 9

Soy Felix Mendelssohn, y esta es la guía de escucha de mi Wedding March. Vas a comprobar cómo una melodía en do mayor, tan sencilla que la tararearías tras oírla una vez, consigue sonar a fiesta desde el primer compás. Cuando termines, ponte a prueba en el entrenamiento , donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan.
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Cómo escuchar esta marcha sin saber nada de música
Te propongo que la escuches en tres capas, empezando por las trompetas, que tienen la voz más brillante de todas y se oyen desde el primer momento. Después fíjate en las cuerdas, que llevan casi siempre el paso con notas firmes y regulares, como los pies de quien camina sin prisa por el pasillo. Por último busca las maderas, es decir, las flautas, los oboes, los clarinetes y los fagotes, que le ponen color a la melodía, y las trompas, que le dan un fondo cálido. Es como una procesión en la que cada familia de instrumentos tiene su sitio en la fila, y no necesitas saber nombrarlos para notar quién va delante.Por qué se llama así una música que nació en el teatro
Le puse ese título porque la marcha acompaña las celebraciones de boda con las que empieza el quinto acto de la obra de Shakespeare. Es el número 9 de los catorce que forman mi música para el Sueño de una noche de verano, la que lleva el número de opus 61, así que primero fue escena y solo después fue ceremonia. Las bodas de verdad llegaron más tarde: la primera de la que se tiene noticia fue en 1847, en una iglesia de Tiverton, en Inglaterra. Y no la confundas con la marcha que suena cuando entra la novia, el «Coro nupcial» de Lohengrin, de Wagner, porque esa es otra pieza distinta que se turna con la mía en la ceremonia.Una forma que no necesita manual de instrucciones
La forma es sencilla y no pide estudiar nada antes de escuchar. Se parece a un rondó, es decir, una melodía principal que se va, deja paso a otra música distinta y regresa como quien vuelve a casa. Si lo cuentas por partes salen cuatro: una llamada de trompetas, el desfile principal, un episodio más ligero y el regreso con el cierre. Ahora voy a recorrerlas una a una, con calma, para que sepas qué te espera en cada tramo.Sección 1: Las trompetas llaman a la puerta
La marcha empieza con llamadas cortas y luminosas en do mayor, una tonalidad que suena limpia y abierta, sin ninguna sombra. Son como un mayordomo que anuncia a los invitados, con la diferencia de que aquí el anuncio lo hace todo el metal a la vez. Todavía no hay melodía que tararear, solo energía acumulada y un silencio que se llena enseguida. Ese comienzo sirve para despertar la atención y preparar el ánimo antes de que el paso se ponga en marcha.Sección 2: Entra el desfile principal
Después llega el tema que todo el mundo reconoce, con un paso decidido, alegre y de ritmo muy claro que se te mete en los pies sin pedir permiso. Las cuerdas marcan el avance mientras las maderas y las trompetas repiten la idea con distintos colores, de modo que la misma melodía suena cada vez un poco diferente. No hay prisa ni solemnidad rígida, sino una especie de orgullo contento que va creciendo de frase en frase. Quédate con esta melodía, porque volverá y conviene que la tengas bien guardada en la memoria.Sección 3: Un descanso entre tanto desfile
En el centro la música se aparta del paso firme y se vuelve más ligera, con un aire casi de baile que cambia por completo el ambiente. Aquí el peso de las trompetas disminuye y se oyen más las maderas y las cuerdas, con un sonido más suave y ágil. Es un contraste necesario, porque después de tanta pompa los oídos agradecen un cambio de aires, igual que una buena mesa agradece algo de fruta entre plato y plato. Escucha cómo la música parece respirar más despacio y cómo prepara, sin que lo notes, la vuelta a lo conocido.Sección 4: Vuelve el desfile y se baja el telón
El tema principal regresa, y ahora suena más triunfal, porque llega después del contraste y trae consigo la alegría del reencuentro. La marcha se hizo célebre en 1858, cuando la princesa Victoria la eligió para su boda. La música se afianza otra vez en do mayor y va cerrando con acordes firmes, sin dudas, como quien firma un documento con letra grande. Y así termina la historia que empezó con una llamada de trompetas: un camino que sale de la quietud, pasa por un descanso y vuelve más contento que antes.Ahora te toca a ti, sin invitación impresa
Ya sabes por dónde va todo, así que te invito a pulsar el botón de reproducir y a dejarte llevar por la música. Mientras suena, ten a mano lo que hemos charlado: las trompetas que llaman, el desfile que avanza, el descanso del centro y el regreso final. No hace falta que lo apuntes todo, basta con que escuches con curiosidad y compruebes si cada parte llega cuando la esperabas. Ojalá disfrutes de mi Wedding March tanto como disfrut é yo componiéndola.---
¿Te ha gustado recorrer conmigo la guía de escucha de mi Wedding March? Ojalá la próxima vez que la oigas, ya sea en una iglesia o en una película, la escuches con otros oídos. Al fin y al cabo, yo la escribí para el teatro, y fue el mundo el que decidió llevársela a las bodas. Me sigue conmoviendo que una música pensada para una escena de Shakespeare haya acabado acompañando a tantas parejas que salen juntas por el pasillo. Todavía quedan muchos aspectos de esta marcha por explorar. Puedes fijarte en cómo suena cuando la toca una orquesta entera y en cómo cambia cuando se queda solo con el órgano. También puedes descubrir qué hizo Liszt con ella al llevarla al piano, o cómo se ha mezclado con otras músicas de boda a lo largo del tiempo. Si te apetece seguir investigando, haz clic en los enlaces que tienes a tu alcance y sigue explorando la Wedding March a tu ritmo. Yo me quedo contento si, al terminar, la marcha te suena un poco más tuya que al empezar.
