Altarazo y novio agobiao con la Wedding March de Mendelssohn
La guía de escucha

Wedding March in C major, Op. 61, No. 9

Mendelssohn presenta una guía de escucha de Wedding March
¡Ojo, peña, que soy Mendelssohn y esta es la guía de escucha de mi Wedding March, pasa pa' dentro, tío, que hay mazo de rollo! Vas a pillar cómo esa fanfarria en do mayor te abre el sarao de boda del Acto V a lo bestia, y por qué te la tararea hasta tu abuela, ¡flipante! Pues nada, tronco, si quieres reconocer mis piezas y las de mis colegas compositores nada más sonar,  mete caña al entrenamiento  aquí mismo, ¡a ver si lo petas, máquina!
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Pilla las orejas y no te rayes

Pues nada, colega, ponte los cascos y relaja, que esto no es un examen de conservatorio, ¡es una movida pa' disfrutar! Fíjate primero en las trompetas, que van de jefazas del bodorrio y sueltan un «¡abrid paso, peña!» que te deja planchao. Debajo los timbales hacen de portero de discoteca, mazo de chulos, y las cuerdas corren por to' el sarao como si llegaran tarde al banquete. Y ojo a las flautas y a los oboes, illo, que se cuelan con un rollo ligerito, tipo duendes con prisa, ¡flipante!

El título: ni misterio ni leches, ¡es que había boda!

Qué va, tronco, yo no la parí pa' ninguna boda de verdad, que eso es un bulo de los gordos, ¡era puro teatro! La estrenaron en Potsdam en octubre de 1843, en un montaje de un tal Ludwig Tieck, y ahí la boda era de mentirijillas, ¡anda ya! Por eso le puse un título que va al grano, sin postureo: marcha pa' una boda, punto pelota, sin rollos de poeta. Y mira qué giro de guion, quillo: la primera boda de verdad con mi marcha fue en 1847, en Tiverton, en Inglaterra, ¡con organista y to'!

La forma: una marcha de las de toda la vida

Tío, esto es una marcha de las de siempre, con episodios por el medio, ¡y ya está, sin más misterio! O sea, el esquema es fácil: la marcha manda y por el medio se cuelan unos episodios pa' cambiar de aires, ¿sabes?, que hoy en las bodas se suelen saltar. Lo cuento en cuatro trozos, guay, y en los párrafos que vienen me los destripo uno a uno, ¡que va a molar un montón! Agárrate el sombrero, colega, que esto es un tiovivo con trompetas, ¡brutal!

Sección 1: Las trompetas aporreando la puerta

Arranco con la fanfarria, illo, en do mayor, que suena a cielo despejao, ¡tó clarito y tó a lo grande! El tempo va vivo y con ganas, que unas ediciones lo ponen como Allegro vivace y otras como Allegro a secas, vamos, que nadie se pone de acuerdo, ¡qué fuerte! Las trompetas pegan el petardazo y los timbales se arrancan detrás, ¡madre mía, qué hype! El ambiente es de «ya está aquí el notición», tipo alfombra roja pa' to' quisqui, ¡flipas!

Sección 2: La marcha de to' la vida, el temazo que te sabes

Luego suelta el tema principal, ese que te sabes aunque jures que ni de coña, ¡literal! Va firme, con pasito de desfile y en do mayor, y las cuerdas y los vientos se lo pasan como una pelota en el patio, ¡qué rollo más guay! Hoy lo tocan con órgano en las iglesias cuando los novios salen por la puerta, ¡y suena de dabuten, tronco! Ojo, que no es el «Aquí viene la novia», esa es otra movida, el «Bridal Chorus» de Wagner, del Lohengrin, ¡no me líes, colega!

Sección 3: Los episodios, el descansito con duendes

Ahora el rollo se afloja, illo, y llegan los episodios, que son como el tramo de la peli donde cambian de escena. Aquí el ánimo se vuelve más suave y juguetón, con tintes de cuento, que pa' eso era música pa' una obra de Shakespeare, ¡de locos! Y ojo, tronco, que hoy en las bodas se los pelan casi siempre, ¡se saltan los episodios y tira millas! Una pena, ¿eh?, porque es el trozo que da el contraste, y sin contraste una marcha es un churro de pasos to' iguales, ¡anda ya!

Sección 4: La vuelta del bodorrio y el telón

Pues nada, que tras los episodios vuelve el tema de antes con el mismo brío, y la peña ya con las palmas en la mano. El volumen sube, las trompetas se ponen chulas otra vez y esto cierra con un final de petarlo, ¡tal cual! Años después Liszt le hizo una versión pa' piano de las que te rompen los dedos, ¡mazo de virtuoso, tío!, y Horowitz se montó la suya de show. Y yo me despedí de este mundo en 1847, unos meses después de la boda de Tiverton, ¡chungo, sí!, pero mi marcha sigue currando de boda en boda.

Dale al play y que empiece la fiesta

Venga, ahora te toca a ti, máquina: dale al play y déjate llevar, ¡sin postureo ni nada! Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablao: trompetas de portero, marcha de desfile, episodios de duendes y vuelta de traca. Si te pierdes, tranqui, le das otra vez y listo, que pa' eso está el botoncito, ¡flipa! Ojalá lo vivas con las ganas que le puse yo al parirla, ¡que fue un puntazo, tío!
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¡Ea, colega, ya está el pescao vendío, flipa! ¿Te ha molao enterarte de to' lo que hay detrás de mi Wedding March, o qué, tronco? Porque yo, con mi marcha de 1842 pa' las tablas, ni en sueños me imaginaba que iba a acabar sonando en media peña de bodorrios, ¡qué fuerte, illo! Pues nada, que hay mazo de rollos más por destripar, ¿sabes?, y esto es solo la puntita del iceberg, ¡de locos! Fíjate en cómo la tocan hoy con el órgano de iglesia y cómo se la lía la peña con otras piezas pa' la entrada de la novia, ¡qué movida, tío! Así que dale caña a los enlaces que tienes por aquí, máquina, y sigue tirando del hilo de mi Wedding March, ¡que esto no se acaba aquí, venga!