Acrobacias de arco en el Caprice No 24 de Paganini
Los mejores momentos

Caprice No. 24 in A minor, Op. 1, No. 24, MS 25

Paganini presenta los mejores momentos de Caprice No 24
Hola, soy Paganini, y estos son los mejores momentos de mi Caprice No 24. Aquí vas a escuchar cómo una sola melodía se transforma tantas veces que un violín a solas acaba sonando casi como un grupo entero. Además, en esta web te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que anímate a  probar el entrenamiento  conmigo y mis compañeros compositores.
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Una trampa con forma de melodía sencilla

Yo empiezo el Caprice No 24 con un tema en la menor tan vivo y directo que hasta se te quedan ganas de silbarlo por la calle. Es mi pequeña broma para confiar al oyente y al pobre violinista que se atreva con la partitura, como quien te invita a dar un paseo corto y a los dos minutos te pone a subir una montaña a la carrera.

Malabares sobre cuatro cuerdas

Yo aprovecho la parte central para lanzar once variaciones donde el violín sin acompañamiento tiene que pellizcar las cuerdas con la mano izquierda mientras el arco sigue a lo suyo, de modo que un solo músico acaba sonando como si tuviera seis dedos en cada mano. Cuando se publicó en Milán en 1820 muchos colegas dijeron que aquello no se podía tocar, aunque a mí más tarde me dio por dedicarme esta pieza a mí mismo en mi copia personal con una nota bastante dramática sobre mi propio entierro.

Un cierre luminoso y unos cuantos préstamos

Yo remato la aventura cambiando por fin a la mayor en un final continuo que deja atrás toda la tensión anterior, como cuando sales a pleno sol después de cruzar un callejón bien estrecho. La melodía dio tanto juego que luego compañeros como Franz Liszt, Johannes Brahms o Sergei Rachmaninoff la tomaron prestada para sus propias obras, así que al menos nadie podrá quejarse de que fui tacaño con las ideas.
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¿Te ha gustado descubrir conmigo los mejores momentos de mi Caprice No 24? Aunque ya nos hemos asomado a sus pasajes más llamativos, esta obra para violín solo todavía esconde unas cuantas historias y secretos que merece la pena conocer con calma. Si te apetece seguir explorando el Caprice No 24, solo tienes que pinchar en los enlaces de esta página para que continuemos la charla.

Grabación: Steinaco, Public domain