Acrobacias de arco en el Caprice No 24 de Paganini
La guía de escucha
Caprice No. 24 in A minor, Op. 1, No. 24, MS 25

Hola, me llamo Paganini y te doy la bienvenida a la guía de audición de mi Caprice No 24. Aquí vas a comprobar cómo un único violín sin ayuda de nadie se basta para sostener el ritmo y la melodía a la vez a lo largo de once variaciones. Por cierto, en esta página otros compositores y yo te ayudamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que haz el entrenamiento cuando quieras.
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Cuatro cuerdas y ningún cómplice
Cuando te sientes a escuchar mi Caprice No 24, no esperes encontrarte con una orquesta ni con un piano que me eche una mano desde el fondo. Toda la pieza está escrita para un violín solista sin acompañamiento, así que un único instrumento tiene que encargarse a la vez de cantar la melodía y de sostener el ritmo. Para lograrlo obligo al intérprete a tocar dos y tres notas al mismo tiempo con el arco o a pellizcar las cuerdas con los dedos de la mano izquierda, casi como un cocinero que remueve tres ollas a la vez sin que se le queme el guiso. Mi consejo es que cierres los ojos un momento y te fijes en cómo esas cuatro cuerdas se las apañan solas para llenar toda la sala.El número veinticuatro de una lista traviesa
El nombre de Caprice No 24 no esconde ningún misterio poético, sino que viene de ser la pieza que cierra mi colección de veinticuatro caprichos publicada como Op. 1 en Milán en 1820 por Giovanni Ricordi. Un capricho es, por definición, una pieza libre y llena de fantasía pensada para poner a prueba la destreza del músico, aunque los estudiosos actuales la catalogan también con el código MS 25 gracias al trabajo de Maria Rosa Moretti y Anna Sorrento. No quise bautizarla con ningún apodo pintoresco y entre los músicos todo el mundo la conoce sencillamente como el Tema con variazioni de la colección. Eso sí, años más tarde, entre 1832 y 1840, anoté en mi ejemplar personal una dedicatoria para cada capricho y este último me lo dediqué a mí mismo con una pizca de humor negro: «Nicolò Paganini, sepolto pur troppo», es decir, lamentablemente enterrado.Un traje con once disfraces distintos
Para organizar el Caprice No 24 descarté formas habituales como la sonata o el rondó y aposté por un tema con variaciones. La idea es tan clara como presentar a un personaje al principio y luego hacer que desfile once veces seguidas cambiando de ropa y de gesto en cada aparición, hasta desembocar en un final continuo. Así, aunque el violín haga piruetas cada vez más arriesgadas, tu oído siempre tiene un hilo conductor al que agarrarse porque la estructura del principio sigue latiendo por debajo. En los próximos párrafos vamos a recorrer juntos las tres grandes partes de este viaje para que sepas qué escuchar en cada momento.Sección 1: La calma antes del torbellino
Abro la primera sección con la indicación Tema, Quasi presto, presentando una melodía en la menor en compás de dos por cuatro que avanza con paso ágil, nervioso y muy rítmico. Son apenas unos compases breves y saltarines donde el violín se muestra casi desnudo, sin grandes enredos todavía, para que te aprendas bien la tonada desde el primer segundo. Tiene un aire tan pegadizo y rotundo que funciona como los cimientos de una casa sobre los que luego voy a levantar once pisos de pura acrobacia. De hecho, esta melodía inicial les gustó tanto a otros colegas que más tarde la tomaron prestada compositores como Franz Liszt, Johannes Brahms o Sergei Rachmaninoff para escribir sus propias obras.Sección 2: Gimnasia de alta escuela para diez dedos
En cuanto termina el tema arranca la segunda sección, donde encadeno las once variaciones manteniendo el tono de la menor pero cambiando por completo el carácter en cada turno. Unas veces el violín se lanza en escalas rapidísimas y arpegios que suben hasta lo más agudo del mástil, y otras veces camina con el paso pesado de las octavas y las décimas paralelas. En la novena variación, por ejemplo, combino notas frotadas con el arco y pellizcos de la mano izquierda tan seguidos que parecen dos instrumentos charlando a toda prisa. Es un tramo que va cambiando de humor entre lo juguetón, lo tenso y lo cantabile, manteniendo siempre el pulso firme del tema original.Sección 3: Cuando sale el sol en la última vuelta
Después de tanta tensión acumulada en la menor, en la tercera sección abro las ventanas de par en par y cambio la música a la tonalidad luminosa de la mayor para el finale continuo. El ambiente oscuro y travieso se transforma de golpe en una celebración radiante donde el violín despliega arpegios amplios y brillantes que suenan a despedida triunfal. En lugar de cortar el discurso como entre una variación y otra, aquí todo fluye de un tirón hacia la línea de meta con una energía desbordante. Termino con unos acordes secos y rotundos que dejan al violinista sin aliento, como el acróbata que clava los pies en el suelo tras su último salto mortal y saluda al público.Tu turno al otro lado del arco
Ahora te toca a ti descubrir el Caprice No 24 con tus propios oídos. Dale al botón de reproducir y déjate llevar por la música de principio a fin. Mientras escuchas, fíjate en si reconoces el tema inicial escondido detrás de todas esas transformaciones de las que hemos hablado. ¡Espero que disfrutes del recorrido por mi Caprice No 24 con la misma emoción que sentí yo al escribirlo!---
¿Qué te ha parecido esta guía para escuchar mi Caprice No 24? Aún quedan bastantes rincones y secretos de mi Caprice No 24 por descubrir. Pásate por los enlaces de aquí abajo si te apetece seguir explorando esta obra conmigo.
