Manzanas en la mira con la William Tell Overture de Rossini
Los mejores momentos

William Tell Overture

Rossini presenta los mejores momentos de William Tell Overture
Soy Rossini, y lo que vas a escuchar son los mejores momentos de mi William Tell Overture. Vas a oír cómo la calma del amanecer desemboca en el galope final que abren las trompetas, una melodía que seguro te suena aunque nunca hayas pisado una sala de conciertos. En esta web mis compañeros de oficio y yo también te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que  pon a prueba tu memoria musical  cuando quieras.
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Cinco violonchelos y ningún madrugón

Cuando yo abro la William Tell Overture, lo hago con cinco violonchelos solistas y los contrabajos, que pintan un amanecer tan tranquilo que parece que nadie ha puesto el despertador. Los timbales redoblan muy bajito, a lo lejos, y la música avanza despacio, sin avisar de lo que viene después.

Una tormenta y una vaca con suerte

Enseguida yo desato una tormenta con toda la orquesta, y de pronto suena como si el cielo se hubiera enfadado contigo por algo que dijiste hace años. Cuando amaina, una flauta se queda sola en el aire y da paso al Ranz des vaches, una melodía pastoral para llamar al ganado, que cantan el corno inglés y luego la flauta, con un triángulo asomando por detrás.

El galope que no era de caballos

Yo termino con la marcha de los soldados suizos, un galope muy rápido que abren las trompetas y que celebra la victoria de los suizos frente a la opresión austriaca. Lo curioso es que en mi ópera no hay caballos ni cargas de caballería, así que la imagen de un jinete a todo galope se la debemos al Llanero Solitario, que se quedó con este final como tema.
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Hemos llegado al final de este paseo por los mejores momentos de mi William Tell Overture, y seguro que has notado lo deprisa que pasa. Es lo que tiene una obra de unos doce minutos: en tan poco tiempo caben un amanecer, una tormenta y un prado entero. ¿Te ha gustado conocer los mejores momentos de la William Tell Overture? Cada parte lleva a la siguiente sin pausa, y me alegra pensar que a ti también te haya llevado de la mano hasta aquí. Todavía quedan muchos aspectos de la obra por explorar. Está el galop final, que mucha gente reconoce sin saber de dónde viene, y que con los años se hizo famoso como música del Llanero Solitario. También están los músicos que quedaron fascinados con ella: Berlioz, que casi nunca elogiaba mis obras, la llamó una sinfonía en cuatro partes, y Liszt la adaptó para piano en 1838. Si te apetece seguir descubriendo, haz clic en los enlaces que tienes a continuación y explora la William Tell Overture a tu ritmo. Te aseguro que la próxima vez que la escuches, sabiendo qué esperar de cada parte, te sonará como una pieza nueva.

Grabación: military band (unknown), Public domain