Manzanas en la mira con la William Tell Overture de Rossini
La guía de escucha

William Tell Overture

Rossini presenta una guía de escucha de William Tell Overture
Soy Rossini, y te doy la bienvenida a la guía de escucha de mi William Tell Overture. Descubrirás que la melodía de jinetes que todo el mundo conoce es solo el final de la obertura, y que antes pasa por tres escenas muy distintas. Y cuando termines,  prueba el entrenamiento , donde mis compañeros y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan.
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Atención lista y sin mirar el reloj

Te propongo escuchar mi William Tell Overture como quien recorre cuatro cuadros seguidos en una galería, sin puertas entre uno y otro. Dura unos doce minutos y sus cuatro partes enlazan sin pausa, así que no esperes un silencio ni un aplauso en medio. Fíjate sobre todo en quién habla en cada momento: unas cuerdas graves, la orquesta entera, un instrumento solo que canta, unas trompetas que arrancan. Si sigues esos cambios de color, entenderás la historia sin saber una sola nota de música.

Un título con acento suizo

Le di ese nombre porque es la obertura de mi ópera William Tell, que en francés se llama Guillaume Tell y se estrenó en 1829. La ópera parte de la obra de teatro Wilhelm Tell, de Schiller, y esa mezcla de montañas y de pueblo que se rebela ya se nota en la música. Una obertura hace justo lo que dice su nombre: abre la puerta de la obra antes de que se levante el telón. Por eso el título no cuenta nada más que a qué ópera pertenece, aunque hoy mucha gente conozca estos minutos sin haber oído una sola escena del resto.

Cuatro escenas seguidas

La obertura está construida como cuatro escenas. Se suceden sin descanso y se llaman Amanecer, Tormenta, Ranz des vaches y Marcha de los soldados suizos. Hasta Berlioz, que casi nunca tenía una palabra amable para mis obras, la describió como una sinfonía en cuatro partes. Ahora te llevo por cada una de ellas, con calma y sin que se te escape ningún detalle.

Sección 1: El amanecer que empieza con mala cara

La primera parte es un preludio lento que arranca en mi menor, con un aire sombrío y un poco de misterio. Poco a poco la música se abre y se asienta en mi mayor, y es como si la luz fuera subiendo por la ladera de una montaña. Aquí el tempo lo manda todo: nada tiene prisa, y por eso la tensión crece sin que casi lo notes. Es la primera pincelada de la historia, un paisaje en calma justo antes de que algo lo altere.

Sección 2: Paraguas no incluido

La tormenta vuelve a mi menor, pero ahora con toda la orquesta, y el cambio de ánimo es inmediato. El ritmo se acelera respecto al amanecer y el sonido crece en oleadas hasta llenar por completo la sala. Presta atención a cómo todo se despeja al final: del estruendo pasamos a una línea delgada y limpia, tocada por una sola flauta. Es el momento de mayor tensión de la obertura, y por contraste prepara el alivio que viene después.

Sección 3: Pastoreo con triángulo

Tras la tormenta llega el Ranz des vaches, cuyo nombre significa «llamada a las vacas», y la música se mueve a sol mayor. El ambiente se vuelve claro y campestre: el corno inglés y luego la flauta se turnan en la melodía mientras un triángulo tintinea al fondo. Esa melodía no se queda aquí, porque en la ópera vuelve como un motivo conductor que reconoces cada vez que reaparece. Para mí es el respiro de toda la pieza, como salir al campo cuando acaba de dejar de llover.

Sección 4: Caballos que nunca pisaron mi ópera

Las trompetas abren la marcha de los soldados suizos con una llamada, y de golpe el ritmo se convierte en un galop veloz en mi mayor. Esta parte retrata la victoria de los suizos frente a la opresión austriaca, y es la más luminosa y enérgica de las cuatro. Lo curioso es que en mi ópera no hay caballos ni carga de caballería: esa imagen de jinetes llegó mucho después, cuando este final se hizo el tema del Llanero Solitario. Así que, si al oírlo te vienen ganas de galopar, recuerda que lo que suena es solo la cuarta parte de la obertura y que las otras tres también cuentan.

Dale al play y que salga el sol

Y ahora te invito a vivir tú la William Tell Overture. Pulsa el botón de reproducción y déjate llevar por la música. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos hablado: el amanecer, la tormenta, la calma del campo y el galop final. ¡Ojalá el viaje por mi William Tell Overture te emocione tanto como me emocionó a mí al componerla!
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Hemos recorrido juntos el amanecer, la tormenta, la llamada a las vacas y el galope final, y ahora toca dejar que todo eso se asiente. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha de mi William Tell Overture? Fue la última de mis treinta y nueve óperas, y todavía me sorprende que su página más famosa dure apenas doce minutos. Después de ella viví casi cuarenta años más, y no dejé de componer. Aun así, esta obertura tiene muchos más rincones por descubrir. Hasta Berlioz, que casi nunca perdonaba mis obras, la llamó una sinfonía en cuatro partes, y quizá tú acabes encontrando en ella algo que a mí ni se me ocurrió. Puedes ver cómo la tocó Liszt al piano, cómo viajó su final hasta la radio y el cine, o qué otras sorpresas esconde su historia. Haz clic en los enlaces que encontrarás en la página y sigue explorando mi William Tell Overture a tu ritmo. Cuando vuelvas a escucharla, estoy seguro de que te sonará distinta.