Galopón y manzanazo petao con la William Tell Overture de Rossini
La guía de escucha

William Tell Overture

Rossini presenta una guía de escucha de William Tell Overture
¡Pasa, colega, soy Rossini y esta es la guía de escucha de mi William Tell Overture, tronco, así que ponte cómodo y flipa! Vas a pillar cómo una tormenta de orquesta entera se calma con una flauta sola y se tira de cabeza a una melodía de pastor con corno inglés, ¡un cambio de rollo de locos, tío! Pues nada, colega, que en esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que  métete en el entrenamiento  y a ver cómo te sale, ¡venga, máquina!
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Orejas fuera, que empieza la movida

¡Mira, tronco, pa' escuchar esta obertura no hace falta carrera ni na', solo orejas y ganas de flipar! Tú pilla primero las cuerdas del principio, los chelos y los contrabajos currándose un rollo calmao, y luego ve cazando cómo entran los vientos, la flauta, el flautín, los oboes y los clarinetes, to' el mogollón. Los metales, o sea, trompas, trompetas y trombones, son los matones del barrio que se arriman cuando la cosa se pone chunga, y el bombo con los platillos es la peña que arma el pifostio. Tú no te rayes, ¿sabes?, que cada cacho tiene su instrumento estrella y solo tienes que preguntarte quién se lleva el micro ahora, ¡así de fácil, crack!

Por qué se llama William Tell Overture, anda ya

¡Pues nada, colega, que la llamé William Tell Overture porque es la obertura de mi ópera William Tell, no hay más misterio, tío! La ópera se estrenó en 1829 en París, en el Salle Le Peletier, y salió de una obra de Schiller que se llama Wilhelm Tell, ¡menudo peso pesao detrás, illo! El libreto lo curraron Victor-Joseph Étienne de Jouy e Hippolyte Bis, y yo puse la música y a otra cosa, mariposa, ¿vale? Y ojo, que obertura no es ópera entera, ni de coña, y en la ópera no hay ni un caballo, así que si te imaginas galopadas te las has montao tú solito en la cabeza, flipao.

Cuatro partes y ni un respiro

¡Hostia, tronco, aquí no hay forma de manual que valga, me lié la manta a la cabeza! Me salieron cuatro partes pegaditas, sin parar ni pa' un triste respiro, en unos doce minutos de reloj, ¡qué pasada, quillo! Hasta Berlioz, que casi siempre le tenía manía a mis cosas, la llamó una sinfonía en cuatro partes, ¡imagínate el cuadro, anda ya! Ahora te las suelto una a una, pillao, que cada sección tiene su movida y su mala leche, ¡agárrate, peña!

Sección 1: Madrugón sin café

¡Arranco lento, colega, en plan zombi sin café, y la música empieza en mi menor, que suena a cielo medio nublao! Luego la luz se cuela y todo se abre a mi mayor, ¡zas!, como cuando subes la persiana y te pega el sol en toda la jeta, tío. Es un preludio tranquilote, sin prisa ni pausa, la calma antes del jaleo, ¿pillas? Aquí la clave es tener paciencia, que lo guay viene luego y esta quietud es mazo de engañosa, ¡no te me duermas, crack!

Sección 2: Se lía la tormenta, sálvese quien pueda

¡Bum, hostia, que se acabó el buen rollo, colega, y cae una tormenta en mi menor con la orquesta entera dándolo to'! Aquí la cosa se acelera, los violines se ponen de los nervios y los metales truenan, un jaleo de órdago que te deja pegao al sofá, illo. Cuando ya parece que se acaba el mundo, todo se va apagando y queda una flauta solita, tan pancha, como si nada, ¡qué morro tiene, tío! Y esa calma de después es mi truquillo pa' que cambies el chip sin enterarte, ¿a que flipas?

Sección 3: Vacas con relax y cencerro

¡Ahora toca el Ranz des vaches, peña, que viene a ser la llamada a las vacas, y sí, me puse a escribir pa' las vacas, qué fuerte, anda! Nos vamos a sol mayor y el corno inglés suelta una melodía de pastor chill, mazo de campestre, y luego le contesta la flauta, ¡un diálogo de lo más fino, quillo! Un triangulito tintinea por detrás, en plan cencerro de lujo, ¿sabes?, y cero prisa, todo el rato de siesta en el prao. Y ojo, que esta melodía vuelve como leitmotif en la ópera, o sea, que no es relleno, tronco, se queda pegá como un chicle.

Sección 4: Galopada pa' to' quisqui

¡Venga, que arrancan las trompetas y se monta la Marcha de los soldados suizos, un galop rapidísimo en mi mayor, flipa! Esto cuenta la victoria de los suizos contra la opresión austriaca, o sea, un chute de victoria pa' los suyos, ¡a tope, colega! Los caballos que oyes en tu cabeza no salen en mi ópera, tío, eso vino después, cuando The Lone Ranger pilló este final pa' su tema en radio, tele y cine, y ahora to' dios ve jinetes, ¡vaya movida! Ojo, que lo del Lone Ranger es solo este cuarto cacho y no la obertura entera, así que no me lo líes, peña, ¡que me da un telele!

Dale al play y flipa, crack

¡Bueno, tronco, ahora te toca a ti, que te invito a vivir la William Tell Overture en tus propias carnes! Dale al play, ponte cómodo y déjate llevar, que la música te va a meter dentro sin que te des ni cuenta, ¡pa' qué más, illo! Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablao, el amanecer, la tormenta, las vacas y el galope, ¡a ver si los vas cazando uno a uno, colega! Ojalá te dé el mismo subidón que me dio a mí cuando la parí, ¡que yo me quedé flipando, de verdad, quillo!
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¡Buah, chaval, qué tela de viaje nos hemos pegao por la William Tell Overture! ¿Qué, te ha molao la guía o te has quedao flipao, tronco? Yo, mirando pa' atrás, me quedo con el gustirrinín de haberte llevao de la mano por to' el rollo, ¿sabes? Pero ojo, colega, que esto no se acaba aquí, ¡queda mazo de cosa por destripar de esta obertura! Berlioz, que casi nunca tragaba mis obras, la llamó una sinfonía en cuatro partes, ¡fíjate qué currada, tío! Y Liszt se la curró pa' piano en 1838, una movida de máquina total, ¡hostia! Pues nada, peñita, pincha en los enlaces que tienes por aquí y sigue cotilleando, que la cuerda da pa' rato, ¡venga, crack!