Trompeta por las nubes con el Brandenburg Concerto No 2 de Bach
II. Andante
Brandenburg Concerto No. 2 in F major, BWV 1047

Soy Johann Sebastian Bach, y ahora te voy a explicar el segundo movimiento de mi Brandenburg Concerto No 2, el Andante. Vas a notar que la trompeta guarda silencio, porque la trompeta natural solo toca en tonalidades mayores, y que sin ella el re menor se vuelve más íntimo y recogido. Si te apetece comprobar lo que has aprendido, entra en el entrenamiento , donde mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más sonar.
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Tres amigos y una conversación sin prisas
Para escuchar el II. Andante te propongo algo sencillo: olvídate del bullicio del primer movimiento y presta atención a tres voces que se hablan entre ellas. Son la flauta de pico, el oboe y el violín, y cada una tiene su propio color: la flauta es suave y aireada, el oboe más cálido y un poco nasal, y el violín canta con su cuerda. Aquí no toca el grupo grande de acompañamiento, solo los solistas, así que distingues cada voz sin esfuerzo, como en una mesa pequeña donde todos se oyen. Tu única tarea es notar quién lleva la melodía en cada momento y cómo la escuchan y le responden los otros dos.Un título que invita a caminar
Puse Andante al frente de este movimiento, una palabra italiana que pide un paso tranquilo, el de quien camina sin correr y sin pararse. Después de un primer movimiento tan brillante quería que el oído cambiara de ritmo, y por eso elegí también el re menor, una tonalidad más seria y recogida. Esa tonalidad explica además que la trompeta no toque aquí, porque la trompeta natural solo funciona en tonalidades mayores. Así que el título te avisa de lo esencial: en este movimiento se camina despacio, se habla bajo y nadie necesita levantar la voz.Una charla a tres
Este movimiento se parece más a una buena conversación que a un esquema de manual. Las tres voces van entrando una tras otra con ideas parecidas, se imitan, se responden y se cruzan, y por eso conviene oírlo como una charla y no como un esquema. Para que no te pierdas, lo divido en tres momentos: la entrada de las voces, el diálogo y la despedida, y en los próximos párrafos me detengo en cada uno. Prepárate, porque la exploración empieza ahora mismo.Sección 1: Se abre la puerta, de uno en uno
El movimiento arranca con calma, en re menor y con el paso tranquilo del Andante, y las voces no aparecen a la vez sino por turnos. Primero oyes una voz que expone la idea, después otra se une repitiendo algo parecido, y por último llega la tercera. El ambiente es sereno y un poco melancólico, como una habitación que se va llenando de gente sin que nadie haga ruido. Si te quedas solo con esta idea de las entradas sucesivas, ya habrás entendido cómo funciona casi todo el movimiento.Sección 2: Todos opinan y nadie interrumpe
Cuando las tres voces ya están en juego, la música se convierte en un diálogo en el que la melodía pasa de una a otra. El tempo sigue siendo Andante, sin prisa, así que el cambio no está en la velocidad sino en quién habla y en cómo le contestan los demás. El ánimo se mueve entre una tristeza suave y momentos algo más intensos, pero nunca se alza la voz ni se rompe la calma. Es la parte en la que cada instrumento tiene su turno para opinar y los otros dos esperan con muy buena educación.Sección 3: Se despiden sin hacer ruido
Hacia el final las voces dejan de perseguirse y se van acercando, y la música se asienta poco a poco. El paso sigue siendo el del Andante, sin frenazos ni sobresaltos, y la sensación es la de una conversación larga que termina con serenidad. Casi puedes notar cómo cada instrumento cede la palabra al siguiente hasta que ya no queda nada más que decir. Y justo después llega el Allegro assai, en fa mayor, que te devuelve toda la energía como si abrieras las ventanas de par en par.Ahora te toca a ti, sin nervios
Ahora te invito a vivir el II. Andante por ti mismo: pulsa el botón de reproducción y déjate llevar por la música. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos comentado: las tres voces, sus turnos y ese paso tranquilo. Fíjate en cómo la flauta de pico, el oboe y el violín se escuchan unos a otros sin pisarse. Espero que este paseo por mi II. Andante te emocione tanto como me emocionó a mí componerlo.---
Y hasta aquí llega mi guía de escucha del II. Andante, ese rato de calma en re menor en medio de un concierto tan brillante. Ojalá ahora que lo has recorrido contigo, lo oigas con otros oídos. ¿Te ha gustado descubrir cómo suena por dentro el II. Andante del Brandenburg Concerto No 2? Quizá te quede la sensación de que una música tan sencilla en apariencia guarda mucho más de lo que se oye a la primera, y eso es justo lo que me gusta de volver a ella una y otra vez. Todavía quedan muchos rincones del Brandenburg Concerto No 2 por explorar, desde el pulso del primer movimiento hasta la energía del último, el Allegro assai. Si te apetece seguir el camino, haz clic en los enlaces que tienes aquí y continúa tu exploración del Brandenburg Concerto No 2. Te espero en la próxima escucha.
