Trompeta por las nubes con el Brandenburg Concerto No 2 de Bach
I. Allegro

Brandenburg Concerto No. 2 in F major, BWV 1047

Bach presenta una guía de escucha de I. Allegro, de Brandenburg Concerto No 2
Soy Johann Sebastian Bach, y ahora te voy a explicar el primer movimiento de mi Brandenburg Concerto No 2, el Allegro. Vas a oír el movimiento que, en la grabación de la Munich Bach Orchestra dirigida por Karl Richter, viaja al espacio en el Voyager Golden Record, y entenderás por qué lo eligieron. Cuando quieras, entra en  el entrenamiento  de esta web, donde mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas al oírlas, y pruébalo tú.
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Cuatro solistas y un público de cuerdas

Para escuchar este primer movimiento, te propongo que no intentes seguirlo todo a la vez, porque puse a cuatro solistas en primer plano: la trompeta, la flauta de pico, el oboe y el violín. La trompeta es la que más brilla y se reconoce por su sonido metálico y luminoso, la flauta de pico es la más suave, el oboe tiene una voz algo nasal y cálida, y el violín es el más ágil de los cuatro. Detrás de ellos están las cuerdas y el clave, que forman el grupo grande y marcan el pulso, de modo que cuando suenan todos juntos notas un suelo firme bajo los pies. Mi consejo es que primero te quedes con el tema que abre la pieza, porque vuelve muchas veces, y que en cada regreso busques qué solista asoma, como quien localiza a un amigo en una foto de grupo.

Un título que me regaló la costumbre

Si buscas la palabra Allegro en mi partitura de este primer movimiento no la vas a encontrar, porque lo dejé sin ninguna indicación de tempo. Con el tiempo los intérpretes se han puesto de acuerdo en tocarlo como un Allegro, que significa vivo y alegre, y por eso lo conoces con ese nombre. Hay que reconocer que la música lo pide sola, con su fa mayor luminoso y una energía que no se detiene ni para tomar aire. Digamos que el título lo escribió la tradición y yo me limité a darle la razón.

Un tema que vuelve como invitado fijo

Este movimiento funciona como una conversación en la que un mismo tema vuelve una y otra vez. Ese tema lo toca el grupo entero, y entre una vuelta y la siguiente los solistas se turnan con pasajes más ligeros, sin que la energía llegue a caer. Yo lo cuento en cuatro secciones: la presentación del tema, la salida de los solistas, el viaje lejos de casa y el regreso final. Ahora las recorremos una por una, y verás que cada una tiene su propio carácter.

Sección 1: Todos entran por la puerta grande

La música arranca con todo el conjunto a la vez, en fa mayor y con el paso decidido de un Allegro. Aquí se presenta el tema principal, un dibujo rítmico enérgico y muy fácil de reconocer, que conviene que te grabes en la memoria. El ambiente es de fiesta y de seguridad, como una puerta que se abre de golpe y deja pasar toda la luz de la mañana. Cuando termina esta primera exposición ya sabes cuál es el motivo que va a volver una y otra vez.

Sección 2: Cada solista pide el turno

Después de la presentación las cuerdas se echan un poco atrás y empiezan a lucirse los solistas, uno tras otro. El tempo sigue igual de vivo, pero la textura se aligera y todo suena más juguetón, con frases que parecen pasarse de mano en mano. Es una reunión en la que todos tienen algo que decir y, por suerte, nadie interrumpe a nadie. Fíjate en cómo cambia el color según quién habla: la trompeta trae brillo, el oboe calidez, la flauta de pico delicadeza y el violín movimiento.

Sección 3: Un paseo lejos de casa

Más adelante la música se aleja de fa mayor y deja de sonar tan segura de dónde está. El ánimo se vuelve algo más inquieto y buscador, aunque el tempo no afloja y la sensación de avance continúa. Los solistas y el resto del conjunto se contestan con frases cortas, y esa charla entrecortada crea una tensión agradable, parecida a la de una buena novela a media lectura. Poco a poco se nota que la música quiere volver, y esa espera es lo que da más fuerza a lo que viene después.

Sección 4: La vuelta a casa con todos los honores

Al final regresa el tema del principio, otra vez con el conjunto completo y de nuevo en fa mayor. Después del paseo por tonalidades lejanas, escuchar ese tema en su sitio produce una satisfacción casi física, la de quien deja las llaves en la mesa de siempre. El tempo se mantiene vivo hasta el último momento y el ánimo es abiertamente triunfal. Así se cierra el círculo: lo que empezó como una fiesta termina como una fiesta, pero ahora sabes por dónde ha viajado.

Dale al play y ponte cómodo

Ahora te invito a que vivas este Allegro por tu cuenta: pulsa el botón de reproducir y déjate llevar por la música. Mientras suena, recuerda lo que hemos hablado: el tema que vuelve, los cuatro solistas que se turnan y ese viaje que siempre acaba en casa. Una grabación de este movimiento, con la Munich Bach Orchestra dirigida por Karl Richter, viaja incluso en el Voyager Golden Record, así que podrías estar escuchándolo en buena compañía interestelar. Ojalá disfrutes recorriéndolo tanto como yo disfruté al componerlo.
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Y hasta aquí llega mi guía de escucha del primer movimiento, aunque la música, como ves, no se acaba con la última nota. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha de I. Allegro del Brandenburg Concerto No 2? Si has llegado hasta aquí, quizá ya notes que cuatro solistas y un grupo de cuerdas pueden conversar de maneras muy distintas cada vez que vuelves a escuchar la pieza. Todavía quedan otros aspectos del Brandenburg Concerto No 2 por explorar, como el Andante en re menor, donde la trompeta guarda silencio, o el Allegro assai con el que termina la obra. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes en la página para seguir descubriendo mi Brandenburg Concerto No 2. Y la próxima vez que lo pongas, déjate llevar sin prisa y comprueba qué voz te sorprende esta vez.