Cinco golpes de timbal con el Violin Concerto in D Major de Beethoven
II. Larghetto
Violin Concerto in D major, Op. 61

Soy Beethoven, y voy a explicarte el segundo movimiento de mi Concierto para violín en re mayor, el Larghetto. Vas a oír cómo un tema sencillo, presentado por las cuerdas con sordina, vuelve transformado una y otra vez mientras el violín lo rodea con adornos, y por qué esa calma te atrapa. En este sitio mis compañeros compositores y yo te enseñamos además a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que ven a comprobar cuánto has aprendido en el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin hacer los deberes
Para disfrutar de este II. Larghetto no necesitas saber nada de música, solo fijarte en quién toca y de qué manera. Primero están las cuerdas de la orquesta, que suenan veladas y suaves porque llevan sordina, y son quienes presentan la melodía. Luego está el violín solista, que no se limita a cantar esa melodía, sino que se mueve alrededor de ella con adornos delicados. Si sigues esos dos hilos, el de la orquesta que sostiene el tema y el del violín que lo envuelve, ya has entendido casi todo el movimiento.Un título que pide calma, pero sin dormirse
Le puse Larghetto porque quería un movimiento lento, aunque no tanto como para que se arrastrara. La palabra viene de «largo» con un toque de diminutivo, así que significa algo así como «despacio, pero con un poco de soltura». Después del primer movimiento, tan amplio y tan lleno de energía, necesitaba que el oyente respirara y se quedara un rato en un sitio tranquilo. Por eso lo escribí en sol mayor, una tonalidad distinta de la del resto del concierto, como quien abre una ventana en mitad de una casa muy llena.Aquí toca variar
Para este movimiento elegí una serie de variaciones sobre un tema. Eso quiere decir que primero suena una melodía sencilla y después vuelve una y otra vez, siempre reconocible, pero cada vez con un ropaje distinto. Dura unos diez minutos, y yo lo dividiría en tres momentos: la presentación del tema, el juego de las variaciones y una cadenza que nos lleva al final del concierto. Voy a contarte cada uno por separado, para que sepas dónde estás en cada momento.Sección 1: La melodía llega de puntillas
El movimiento arranca con el tempo Larghetto y con las cuerdas con sordina, que presentan el tema con un sonido casi susurrado. Es una melodía tranquila, de las que no tienen ninguna prisa por llegar a ninguna parte, y por eso se te queda en el oído enseguida. Fíjate bien en ella, porque va a ser el hilo conductor de todo lo que viene después. El ambiente es sereno y algo ensimismado, como una habitación con la luz baja.Sección 2: El violín da vueltas sin tocar el centro
Ahora empiezan las variaciones, y aquí está lo que más me gusta de todo el movimiento. El violín solista no repite el tema tal cual, sino que dibuja a su alrededor pasajes decorativos, cada vez con una forma diferente. Mientras tanto la orquesta mantiene la melodía debajo, de modo que, aunque el violín se aleje y se adorne, tú puedes seguir reconociendo la canción de fondo. El humor cambia poco a poco de una variación a otra, pero siempre con la misma calma, como un paisaje que ves desde la ventana de un tren muy lento.Sección 3: Una cadenza que abre la puerta
Hacia el final, el violín se queda solo en una cadenza, un momento en el que el solista puede lucirse sin acompañamiento. Yo no escribí esa cadenza para la versión de violín, así que cada intérprete elige la suya o la que prefiera. Lo importante es que no hay una pausa larga después de ella: la música entra directamente en el último movimiento, el Rondo. De golpe se acaba la calma y llega el ánimo alegre del final, sin que tengas tiempo de aplaudir ni de toser.Ahora te toca a ti
Ya está todo dicho, así que solo te queda pulsar el botón de reproducir y dejarte llevar por este II. Larghetto. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: las cuerdas con sordina que presentan el tema, el violín que lo rodea y esa cadenza que abre el camino al final. No hace falta que lo entiendas todo a la primera, basta con que te dejes llevar y vuelvas a escucharlo si te apetece. Ojalá disfrutes de este viaje por mi Larghetto tanto como lo disfruté yo al escribirlo.---
Hemos llegado al final del Larghetto, y me gustaría saber si has disfrutado conociendo la guía de escucha de este II. Larghetto de mi Concierto para violín en re mayor. Ahora que lo has oído con calma, quizá notes que es un movimiento que no tiene prisa por llegar a ninguna parte. Las cuerdas con sordina presentan el tema, el violín solista lo rodea con sus adornos, y al final una cadencia te lleva directamente al último movimiento. Si la próxima vez que lo escuches reconoces esos dos hilos, el de la orquesta y el del violín, creo que habrás entendido bien lo que quise decir. Este concierto tiene todavía muchas cosas por descubrir. Hay más que contar sobre cómo nació en 1806, sobre el primer movimiento con sus cinco golpes de timbal y sobre el rondó final, que es muy alegre. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes a tu disposición para seguir explorando mi Concierto para violín en re mayor. Ojalá cada vez que vuelvas a él encuentres algo nuevo.
