Cinco golpes de timbal con el Violin Concerto in D Major de Beethoven
Los mejores momentos
Violin Concerto in D major, Op. 61

Soy Beethoven, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Concierto para violín en re mayor. Vas a escuchar cómo el violín solista se mueve entre el diálogo con la orquesta y los pasajes en los que se luce, y por qué ese juego hace que el final suene tan alegre. Mis compañeros compositores y yo te enseñamos también, aquí mismo, a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que ¿por qué no te animas a probarlo en el entrenamiento ?
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Llamar a la puerta con mucha educación
Yo empiezo este primer movimiento, Allegro ma non troppo, con cinco golpecitos suaves de timbal, como quien llama a una puerta sin querer molestar a los vecinos. Después entra la orquesta y el violín solista se queda esperando su turno, que en un movimiento tan largo para su época hay tiempo de sobra para hacerse de rogar.
El violín que rodea la canción sin cantarla
Yo abro el Larghetto con las cuerdas con sordina, que suenan como si hablaran bajito para no despertar a nadie. El tema lo presentan ellas, y el violín solista, en lugar de tocarlo tal cual, teje adornos a su alrededor, igual que alguien que tararea alrededor de una canción sin llegar a decir la letra.
Todos a caballo
Yo cierro el concierto con un Rondo: Allegro en compás de 6/8, cuyo tema tiene el aire de una llamada de cuerno de caza, de esas que parecen decir que ya es hora de salir al galope. El violín y la orquesta se van pasando la palabra con mucha energía, el solista se permite hasta un par de notas pellizcadas, y el buen humor no decae en ningún momento.
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Hemos llegado al final, y me gusta pensar que el Violin Concerto in D Major suena distinto cuando sabes un poco más de lo que pasa dentro de él. Yo lo escribí en 1806 para Franz Clement, y durante años pocos supieron ver todo lo que había en esas páginas. Por eso me alegra que hoy lo escuches con otros oídos, sobre todo en el final, con su aire alegre de cuerno de caza y esa conversación constante entre el solista y la orquesta. ¿Te ha gustado acompañarme por los mejores momentos del Violin Concerto in D Major? Todavía quedan muchos rincones de esta obra por descubrir, y algunos solo se aprecian cuando vuelves a ella con calma. Si te apetece seguir explorando, te invito a hacer clic en los enlaces que tienes en esta página. Allí encontrarás más caminos para seguir escuchando, y yo me quedo encantado de que sea contigo.
