Pruebas de fuego con Die Zauberflöte de Mozart
Overture
Die Zauberflöte, K. 620, opera in two acts (1791)

Soy Mozart, y ahora voy a explicarte la Overture de Die Zauberflöte. Vas a oír cómo tres acordes solemnes de los metales dejan paso a un allegro vivo, y entenderás por qué esa seriedad inicial hace tan alegre la carrera que viene después. Si quieres comprobar cuánto has aprendido, pásate por el entrenamiento , donde mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan.
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Cómo escuchar sin necesidad de diploma
Te propongo escuchar la Overture en dos tiempos: primero fíjate en los metales del principio, y después en cómo se persiguen las melodías del allegro. Los metales abren con tres acordes solemnes, y su papel es sencillo: pedirte atención y avisarte de que empieza algo importante. Luego toma la palabra el resto de la orquesta, y el truco está en notar que una misma melodía entra una vez, después otra y otra más, como si cada grupo de instrumentos quisiera contarla a su manera. No necesitas saber nombres de instrumentos; te basta con preguntarte quién habla en cada momento y quién le contesta.Por qué la llamé Overture
La llamé Overture porque es la pieza que abre la ópera, la que suena antes de que nadie cante una sola palabra. Se cuenta que la terminé el 28 de septiembre de 1791, apenas dos días antes del estreno, así que en el fondo es un resumen escrito cuando ya conocía toda la historia. Los tres acordes del principio tampoco son casualidad: el tres es un número muy querido por los masones, y tanto Schikaneder como yo lo éramos. Por eso el título me parecía justo, porque es el primer saludo de la obra y quería que ya llevara dentro un poco de su misterio.Una forma que no cabe en una etiqueta
Quería que la música sonara solemne y alegre a la vez. Es una introducción lenta, un adagio, que da paso a un allegro vivo escrito al estilo de una fuga. Hacia el final hay un falso final, y después la música regresa a la tonalidad de mi bemol mayor, la misma del comienzo. Voy a recorrer estas tres secciones una por una, para que veas cómo se enlazan entre sí.Sección 1: Silencio, que entran los sacerdotes
Empiezo en adagio, es decir, con mucha calma, y en mi bemol mayor, la tonalidad que manda en toda la obertura. Los tres acordes solemnes de los metales se relacionan con los sacerdotes del Templo de la Sabiduría, así que desde el primer segundo se respira ceremonia. Entre un acorde y el siguiente hay un respiro, y esa quietud forma parte del efecto, porque te obliga a esperar lo que viene. Es el momento más grave de toda la pieza, y conviene que lo guardes en la memoria porque enseguida cambia el ambiente.Sección 2: Todos corren detrás de la misma melodía
Aquí cambia el tempo: dejo atrás el adagio y entro en un allegro rápido y lleno de vida. Es una fuga, o sea, una melodía que entra sola y a la que otras van llegando para perseguirla, como en un pilla-pilla donde nadie consigue atrapar a nadie. El ánimo pasa de la ceremonia al juego, aunque con tanto orden que se nota el oficio que hay debajo. Si te pierdes, no pasa nada: quédate con la primera melodía y escucha cuántas veces reaparece.Sección 3: Ya está… ¡era broma!
Hacia el final llega un falso final: la música parece cerrarse y tú ya te preparas para aplaudir. Pero no acaba, sigue adelante, y ese pequeño susto es una de mis cosas favoritas de la obertura. Después regresa la tonalidad de mi bemol mayor, la del principio, y se tiene la sensación de volver a un sitio conocido. Así queda contada la historia de la pieza: de la solemnidad inicial al juego de las melodías, y de ahí otra vez a un terreno seguro.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas la Overture en persona: pulsa el botón de play y déjate llevar por la música. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado, los tres acordes, las melodías que se persiguen y el falso final. No hace falta que entiendas nada de antemano, porque lo único que te pido es que prestes atención. Ojalá disfrutes el viaje por mi Overture tanto como yo disfruté al componerla.---
¿Te ha gustado conocer la guía de escucha de la Overture de Die Zauberflöte? Ojalá ahora la oigas con otros oídos, atento a esos tres acordes del principio y a cómo se persiguen las melodías después. Pero esta ópera guarda mucho más de lo que cabe en una obertura, y todavía te quedan por descubrir sus personajes, sus escenas y las voces que los cantan. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes en la página para seguir explorando Die Zauberflöte a tu ritmo. Yo la escribí en 1791 y, con el paso del tiempo, sigue siendo una de las obras que más me alegra que todavía se escuchen.
