Flautazo y reina chunga con Die Zauberflöte de Mozart
Overture

Die Zauberflöte, K. 620, opera in two acts (1791)

Mozart presenta una guía de escucha de Overture, dentro de Die Zauberflöte
¡Mira, colega, que soy Mozart y vengo a destripar contigo la Overture de mi Die Zauberflöte, mazo de rollo! Vas a flipar con cómo pasa de un adagio solemne a un allegro fugado de locos, con un falso final que te la cuela, ¡y ahí te quedas pillao, tío! Y mira, tronco, que en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que  métele mano al entrenamiento , ¡venga ya, dabuten!
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Cómo escuchar esto sin que te dé un pasmo

¡Venga, colega, pilla sitio que te cuento cómo se escucha mi Overture sin rayarte ni un pelo! Lo primero, ojito al metal, tronco, que arranca con tres acordes solemnes de los que te dejan tieso, tipo portero de discoteca de los finos. Luego viene un allegro fugado, o sea, la peña de la orquesta se va pasando la misma melodía de uno en uno, como el chisme del barrio, ¡un flipe! Tú solo sigue el hilo y pilla quién la tiene ahora, que es un juego de locos y no hace falta carrera ni na'.

Por qué se llama así, que no es pa' tanto misterio

A ver, illo, la llamé Overture porque es lo que suena antes de que arranque la movida, la entrada del chiringuito, vamos. Pa' mi Die Zauberflöte de 1791 quería un abrebocas que te dejara con el gusanillo, en plan tráiler pero sin destripar nada, ¿sabes? Esos tres acordes van con los sacerdotes del Templo de la Sabiduría, y el tres es número fetiche de los masones, que yo era uno, ¡mazo de simbolismo, tío! Ponerle el título fue lo más fácil del mundo, quillo, lo chungo de verdad fue acabarla a tiempo.

La forma: un bocata de tres pisos

Esto no es de manual, colega: son tres tramos y cada uno hace lo suyo. Va de un adagio lento y solemne a un allegro fugado que va a todo trapo, y ya tienes el sándwich montado, ¡brutal! Por el camino te cuelo un falso final, pa' que te creas que se acabó y luego, ¡zasca!, volvemos al tónico. Ahora te los destripo uno a uno en los párrafos que vienen, pues nada, agárrate que hay curvas.

Sección 1: Los tres golpes de los sacerdotes con cara de póker

Arranca el adagio, tronco, lentito y a lo grande, en mi bemol mayor, que es la tonalidad de to' el cotarro. Los metales sueltan los tres acordes y el ambiente se pone solemne a tope, tipo templo con incienso y sin wifi. Aquí no hay prisa, illo, el rollo es de misterio y respeto, de peña que se toma la sabiduría en serio. Pillas la sensación de que alguien importante va a abrir una puerta enorme, ¡y no sabes si te van a dejar pasar!

Sección 2: El allegro, o la patata caliente

¡Zas, cambio de ritmo, colega, que el allegro entra vivo y te saca del incienso de un tirón! Es una fuga, o sea, una melodía que se van pasando unos a otros, entrando de uno en uno como cuando to' el grupo de WhatsApp contesta lo mismo. El mood pasa del misterio a una energía flipante y alegre, de esas que te mueven el pie sin querer, ¿a que sí? Dicen que la cerré el 28 de septiembre de 1791, dos días antes del estreno, o sea, currando a contrarreloj y de locos, ¡pero salió!

Sección 3: Falso final y vuelta a casa

Llega el falso final, illo, y la música parece que dice adiós, peña, pero ¡era mentira, te la cuelo! Es truco de pillo, tronco: parón, tú ya con las palmas listas y yo partiéndome por lo bajini. Entonces volvemos al tónico, a mi bemol mayor, o sea, a casita, tipo cuando llegas rendido y la cama te abraza. El ambiente pasa de la tensión del truco a un cierre guay y redondo, tío, que te deja en paz y listo pa' la ópera.

Dale al play y flipa

Pues nada, tronco, ahora te toca a ti: dale al play y déjate llevar por la música, ¡sin postureo! Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablao: los tres acordes, la fuga que va de mano en mano y el falso final. Ojalá te quedes tan flipao como yo cuando la parí, que fue una locura de las buenas. ¡Disfruta mi Overture a tope, colega, y que te pegue un subidón de los de petarlo!
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¿Te lo has pasao bien, colega, descubriendo mi Overture de Die Zauberflöte, o qué, tronco? Pues nada, illo, que ni de coña acaba aquí la movida, porque a esta ópera le quedan mazo de rincones por flipar, ¡un filón de los de locos! A ver, peña, que detrás de esos tres acordes hay un mundo entero de personajes, de pruebas y de música que te va a dejar pillao, ¡y no te lo digo por decir! Así que, venga, no te me quedes mirando como un pasmarote y dale clic a los enlaces de aquí, que te llevan derechitos a seguir trasteando con Die Zauberflöte, ¡a petarlo, crack!