Flautazo y reina chunga con Die Zauberflöte de Mozart
La trama en breve
Die Zauberflöte, K. 620, opera in two acts (1791)

¡Vamos allá, colega, soy Mozart y te destripo el argumento de mi Die Zauberflöte, mazo de cuento, pa' que te enteres de toa la movida! ¡Flipas con Tamino, que se va a rescatar a Pamina de un Sarastro con pinta de malo malísimo, y resulta que el tío es un líder legal a tope, giro de locos, illo! Pa' rematar, tronco, mis colegas de pentagrama y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que tírate al entrenamiento y a petarlo, ¡dabuten!
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Die Zauberflöte al descubierto: una movida épica de mi cosecha
¡Aúpa, peña, agarraos los machos que arranco con una pasada de las gordas: Die Zauberflöte, la última ópera que parí, allá por 1791! Pasa en un país mágico sin nombre, tronco, y ya solo por eso mola mazo, porque cada oreja se lo monta a su rollo. En el reparto tienes un príncipe pillao por un retrato, un cazapájaros que se troncha de todo, una reina chunga de la leche y un jefazo que no es lo que parece. Quédate, colega, que en dos actos hay serpiente, flechazo, pruebas de fuego y agua y un final que te deja flipao, ¡ni de coña te vas a aburrir!Quién es quién, parte uno: los que se juegan el pellejo
Tamino: Príncipe con voz de tenor, un chaval que se pira corriendo de una serpiente y se queda pillao de un retrato de Pamina. La Reina lo engatusa pa' rescatarla de Sarastro, pero él acaba aprendiendo ideales altos y currándose las pruebas con una flauta mágica. Es el prota de la movida, ¡un máquina!Pamina: Soprano e hija de la Reina de la Noche, la tía del retrato que Tamino quiere sacar de las garras de Sarastro. Ojo, que no es damisela de cuento: casi se raya del todo cuando cree que Tamino la ha dejado tirada, pero luego pasa las pruebas de fuego y agua a su lado, ¡una crack!
Papageno: Cazapájaros con voz de barítono, el colega más cachondo de la función, siempre de risas y con la cabeza puesta en las chavalas. Recibe unas campanillas mágicas, suspende las pruebas con todas las letras, pero aun así se lleva el premio gordo: su Papagena, ¡qué potra! Y en el estreno lo cantó el mismísimo Schikaneder, ¡flipa!
Papagena: La sorpresa de la función: sale como una vieja, y cuando Papageno le promete casorio, ¡zas!, se transforma en Papagena, ¡chúpate esa! Luego él la llama con sus campanillas y la parejita se queda de lujo, a tope con el rollo. Es el amor de andar por casa, el contrapunto cómico de los nobles, ¡mazo de tierno!
Quién es quién, parte dos: los que mueven los hilos
La Reina de la Noche: Soprano coloratura y madre de Pamina, que camela a Tamino pa' rescatar a su hija de Sarastro. En la Der Hölle Rache le planta un cuchillo a Pamina y le exige que se cargue a Sarastro, o la desheredará y la maldecirá. La clavó Josepha Hofer en el estreno, mi cuñada, ¡cosas de familia, illo!Sarastro: Voz de bajo y jefazo de una comunidad que al principio parece el malo de la función, pero qué va: resulta ser un líder ilustrado y de lo más majo. La Reina lo pinta como un monstruo, ¡pero la que va a por él es ella, tía! Ahí Tamino aprende ideales altos, ¡qué lujazo!
Las tres damas: Tres cracks de la Reina de la Noche que salvan a Tamino cargándose a la serpiente, ¡y no es ningún dragón, ojo! El tres es el número fetiche de la logia: tres damas, tres niños y tres acordes en la obertura. Un guiño masón de los de toda la vida, ¡qué chulo, tío!
Los tres niños: Los guías de Tamino y Papageno, tres críos que aparecen pa' echar un cable en pleno jaleo. Como el tres manda en esta ópera, también son guiño masón, que Schikaneder y yo éramos masones, ¿sabes? Cuando toca guiar a los dos colegas en pleno marrón, ahí están ellos, ¡unos máquinas!
Acto 1: Un susto de serpiente y un flechazo de retrato
Serpiente, susto y rescate: Tamino se pira corriendo de una serpiente y las tres damas de la Reina de la Noche se la cargan antes de que lo pille. Desde el minuto uno hay peligro de verdad, sin calentamiento ni nada, ¡qué arranque brutal! Así te cuento que esto va a ser un no parar, colega.Un retrato y flechazo total: Le enseñan a Tamino el retrato de Pamina y se queda colgao al instante, jurando que la saca de Sarastro. La Reina, que ve el cielo abierto, le promete a su hija, ¡a ver quién se resiste! Así se monta el motivo de toda la aventura, pura telenovela de la buena, ¡tela marinera!
Flauta, campanillas y tres críos: Papageno pilla unas campanillas mágicas y Tamino una flauta con poderes, y tres niños los guiarán por el camino. Son unos regalos de lujo, tronco, que luego les sacan las castañas del fuego en las pruebas. Con esto la aventura deja de ser un paseo y se pone de órdago.
Palacio, animales y giro de guion: En el palacio de Sarastro se dan de bruces Pamina y Papageno, mientras Tamino toca la flauta y deja flipaos a los animales, ¡mazo de zoo! Sarastro aparece y resulta que no es el malo, qué va, sino un líder benévolo. Eso sí, anuncia que los enamorados tienen que pasar unas pruebas, ¡y ahí empieza el curro de verdad!
Acto 2: Silencio, cuchillos y un final con sol de campeonato
Silencio, virtud y bajón de Pamina: Tamino y Papageno se meten de lleno en las pruebas de silencio y virtud, y no es moco de pavo aguantar sin rajar. Mientras tanto, Pamina casi se hunde del todo porque cree que Tamino la ha dejado tirada, ¡qué mal rollo, tía! Aquí la cosa se pone chunga y se acaba el cachondeo, ojo.Cuchillo y rabia a lo bestia: En la Der Hölle Rache la Reina de la Noche le planta un cuchillo a Pamina y le ordena que se cargue a Sarastro, o la desheredará y la maldecirá. Trompetas y timbales petando de lo lindo en una rabia de las que flipas, ¿te imaginas el careto? Y la cantó Josepha Hofer con 32 añitos, ¡menuda fiera!
Una vieja con sorpresa: Una vieja se le planta delante a Papageno y, cuando él le promete casorio, ¡pam!, se convierte en Papagena. El tío ha suspendido las pruebas, pero la vida le guiña el ojo igual, ¡vaya morro! Aquí el humor se cuela en medio del jaleo para que no te rayes con tanta solemnidad, ¿vale?
Fuego, agua y adiós a la noche: Tamino y Pamina superan las pruebas de fuego y agua gracias a la flauta, ¡brutal, tío! Papageno llama a Papagena con sus campanillas y se acabó el mal rollo, ¡a tope! La Reina y su peña atacan, pero se esfuman en la oscuridad eterna, y los sacerdotes celebran que el sol le da un repaso a la noche, ¡final de cine, colega!
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¡Buah, colega, ya has llegao al final de la movida de Die Zauberflöte, mazo de viaje! ¿Qué, te ha molao el argumento o te has quedao flipando con tanta vuelta, tronco? A mí me pasa que, después de tanto líe, me quedo con lo bonico: el sol le gana a la noche y Papageno acaba con su Papagena, ¡qué máquina el pajarero, illo! Y eso que en mi ópera de 1791 quedan un huevo de cosas por destripar, tío, que esto es solo la puntica del iceberg, ¿sabes? Hay mazo de rincones chulos pa' pillar, desde los trucos de la música hasta los chismes de cómo se montó el chiringuito, ¡de locos! Pues nada, peña, no te me quedes empanao en el sofá y pincha en los enlaces de por aquí pa' seguir con el rollo. Dale caña, que la peña que se pira sin curiosear se pierde la fiesta, ¡y eso sí que es chungo, quillo! Venga, que te espero al otro lado, y a ver si la próxima vez te la sabes de pe a pa, ¡dabuten!
