Un solo tema repetido en el Bolero de Ravel
La guía de escucha

Boléro, M. 81

Ravel presenta una guía de escucha de Bolero
Te saluda Maurice Ravel, y esta es la guía de escucha de mi Boléro. Vas a seguir una melodía que la flauta estrena y que pasa de instrumento en instrumento sobre un mismo ritmo, y descubrirás que en tanta repetición hay más aventura de la que parece. Reconocer una obra en cuanto suena también se aprende, y en este sitio mis colegas compositores y yo te enseñamos a hacerlo, así que  atrévete con el entrenamiento .
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Cómo escuchar el Boléro sin carné de aficionado

Mi consejo es que escuches el Boléro como quien sigue un único camino largo, sin esperar bifurcaciones. Fíjate primero en la caja, ese tambor pequeño que marca el ritmo de bolero sin parar y no se calla en toda la pieza. Debajo, los instrumentos graves repiten casi de principio a fin las mismas dos notas, como unos cimientos que no se mueven ni un centímetro. La melodía la estrena la flauta, y a partir de ahí tu pequeño juego consiste en adivinar qué instrumento la recoge después.

Un nombre que cambió de opinión

Al principio lo llamé Fandango, pero acabé cambiando el título por Boléro. Ida Rubinstein me había pedido un ballet de carácter español, y Boléro decía con más exactitud lo que yo estaba escribiendo: una pieza entera sobre un ritmo de bolero que no se detiene. La caja lo marca de principio a fin, así que el título era casi una descripción, igual que ponerle a una tienda el nombre de lo que vende. La propia partitura lo confirma, porque lleva escrito «Tempo di Bolero, moderato assai».

Una forma sin manual

La forma del Boléro no sigue ninguno de los esquemas habituales. Lo que hice fue tomar un único tema, con dos formas que se alternan, y repetirlo una y otra vez sin desarrollarlo, algo que yo mismo describí como un experimento en una dirección muy especial y limitada. Todo el recorrido es un crescendo que va de lo muy suave a lo muy fuerte, y lo que cambia es quién toca y con quién se junta. Para que no te pierdas, lo he dividido en cuatro tramos, el arranque, el desfile de solistas, la marea que sube y el giro final, y los vamos a recorrer uno a uno.

Sección 1: Casi de puntillas

Empieza la caja sola, con su ritmo de bolero, tan suave que quizá tengas que subir un poco el volumen para asegurarte de que ya ha empezado. Enseguida llega la flauta con el tema, en do mayor, una tonalidad limpia y sin sombras. El paso es el moderato assai de la partitura, sin prisa alguna, y el ambiente mezcla calma y curiosidad. La melodía tiene dos formas que se alternan a lo largo de toda la pieza, así que conviene que vayas acostumbrando el oído.

Sección 2: El desfile de solistas

Después de la flauta, el tema pasa al clarinete, luego al fagot y así a casi todos los instrumentos de la orquesta, y cada uno tiene su momento a solas. Aquí la gracia está en el color, porque es la misma melodía con un sonido distinto cada vez, como un mismo abrigo que le sienta de otra manera a cada persona. La tonalidad sigue siendo do mayor y el ánimo es sereno, casi hipnótico, de los que invitan a dejarse llevar. Yo mismo dije que, una vez descubierta la idea de usar un solo tema, cualquier alumno de conservatorio habría hecho lo mismo.

Sección 3: La marea sube

Ahora la cosa se pone seria, porque con cada vuelta del tema se suman más instrumentos y el volumen sube otro peldaño. El ritmo insistente me lo inspiraron los sonidos de las fábricas, y aquí se nota, como si una fábrica fuese poniendo en marcha una máquina tras otra. Se unen a la mezcla las trompetas, los trombones y hasta los saxofones, sin que la tonalidad se mueva de su sitio. El ánimo pasa de la calma a una tensión creciente, la de quien sabe que algo va a estallar aunque todavía no sepa cuándo.

Sección 4: Un sobresalto con vuelta a casa

Casi al final, en el número de ensayo 18, la tonalidad salta de golpe a mi mayor. Pasados ocho compases, se restablece do mayor y todo vuelve a su sitio. Después de tantas vueltas por el mismo camino, ese sobresalto es como si alguien abriera de pronto una ventana en una habitación que llevaba mucho rato cerrada. Cuando se estrenó en la Ópera de París, en noviembre de 1928, el público reaccionó con gritos y pataleos.

Ahora te toca a ti (y al botón de reproducir)

Ahora te invito a que vivas mi Boléro por ti mismo. Dale al botón de reproducir y déjate envolver por la música. Mientras suena, quizá te venga bien recordar lo que hemos hablado. ¡Ojalá el viaje por mi Boléro te emocione tanto como me emocionó a mí cuando lo creé!
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¿Te ha gustado descubrir conmigo cómo se escucha mi Boléro? Ahora que conoces el camino, creo que la próxima vez que suene lo oirás distinto, porque te fijarás en cada instrumento que se asoma y en cómo todo va creciendo poco a poco. Aun así, queda mucho más por explorar en esta obra: cada versión que escuches tiene su propio pulso, su propio color y su manera de llegar al final. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes aquí para seguir descubriendo mi Boléro. Y si algún día te sorprendes tarareando esa melodía sin darte cuenta, no te preocupes: es lo que pasa cuando una idea tan sencilla se te queda dentro.