Jazzazo neoyorkino de locos con la Rhapsody in Blue de Gershwin
Entre bastidores

Rhapsody in Blue

Gershwin cuenta lo que hay entre bastidores de Rhapsody in Blue
¡Quillo, soy George Gershwin y aquí te destripo el trasfondo de mi Rhapsody in Blue, anda, ponte cómodo, colega! ¡Flipa, que mi movida iba a llamarse American Rhapsody hasta que Ira Gershwin vio unos cuadros de Whistler en una expo y se sacó el título de la manga, mazo de guay! Pues nada, tronco, aquí mis colegas de la música y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡así que  métete en el entrenamiento  y a currártelo!
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Un marrón con traje de bandleader

¡Atento, tronco, que esto empieza con un pollo de los gordos: Paul Whiteman me pide una pieza tipo concierto para un bolo todo de jazz, el famoso An Experiment in Modern Music! Yo, en plan agobiao total, le suelto que ni de coña, que no me da la vida, colega. Andaba metío hasta las trancas en los ensayos de Sweet Little Devil, un show de Broadway, ¡no paraba ni pa' rascarme, flipas! Vamos, que me pedía un experimento moderno justo cuando yo estaba más pillao que el gato de un chino.

El periódico se tira el pegote

Pues nada, el 4 de enero de 1924 el New-York Tribune suelta que yo ya me estaba currando un concierto de jazz, ¡trola de las gordas, tío! Yo no había escrito ni una nota, qué va, estaba más pelao que una rodilla. Y Whiteman, que era un zorro, me suelta que su rival Vincent Lopez podía pirarse con la idea, ¡hostia, qué morro! Yo, picao y sin salida, le digo que vale, venga, que lo hago, ¡y a tirar pa'lante!

Un tren, una idea y cero testigos

¡Escucha esta, quillo! Yo siempre he contado que en un tren a Boston me cayó la estructura entera, ¡zas, de golpe! Se lo largué luego al biógrafo Isaac Goldberg, que lo apuntó en 1931, y según yo ya tenía el plan clarísimo al bajarme, ¡un crack, a que sí! Eso sí, nadie ha podido confirmar la historia del tren, así que ahí te la dejo, tú mismo, ¿sabes? ¿Verdad o chiripa? Ni idea, bro, que los vagones no declaran.

Bautizo con cuadros de por medio

Yo la había llamado American Rhapsody, ¡qué sosez, parece la etiqueta de un yogur, tío! Mi hermano Ira, que es un máquina, se pasa por una expo de cuadros de Whistler y va y suelta Rhapsody in Blue. ¡Pam!, nombrazo con mucho flow y yo encantao de la vida, de verdad. Total, que Ira me salvó de un título de cartón piedra, ¡y le debo una cena, illo!

Cinco semanas y un colega salvavidas

Tenía unas cinco semanas hasta el estreno, ¡un plazo de locos, pa' subirse por las paredes! Yo le iba pasando el rollo a Ferde Grofé por trocitos y el pavo lo orquestaba, que conste que la orquestación no la hice yo, ¿eh? Grofé lo remató el 4 de febrero de 1924, ¡mazo de curro, qué fiera! Goldberg habló de diez días, pero la fecha que se suele dar es esa del 4, así que a saber, quillo, tampoco me líes.

La noche del petardazo

El 12 de febrero de 1924, en el Aeolian Hall de Nueva York, ¡se armó la marimorena, tronco! Yo al piano y Whiteman con la batuta, mandando a su Palais Royal Orchestra, en plan equipazo de los buenos. El programa traía 26 números, ¡veintiséis, hostia, menudo maratón pa' la peña! Y mi Rhapsody caía la penúltima, justo antes de la Pomp and Circumstance March No. 1 de Elgar, ¡el pobre Elgar de postre, qué fuerte!

El jefe palma pasta y la crítica se pelea

Whiteman perdió pasta con el concierto, ¡pobre, anda ya, con lo que se lo curró! Pero el público respondió a tope, ¡brutal, la gente aplaudiendo como si no hubiera mañana! Los críticos, divididos como un melón: Olin Downes alabó la originalidad, ¡qué mirada, el tío! Lawrence Gilman, en cambio, la llamó «derivada» y «rancia», ¡vaya amargao, colega, a ese no le mola ni el chocolate!

Papeleo y orquestas a gogó

El 12 de junio de 1924 la editorial Harms me la publicó, ¡papeles en regla, chaval! La primera edición fue pa' dos pianos, ¡dos, tío, que con uno solo se quedaba coja! Grofé hizo luego una versión pa' orquesta de teatro en 1926, y en 1942 otra pa' orquesta sinfónica entera, la que se volvió la estándar en los conciertos. Tres orquestaciones del mismo pavo y yo mirando, flipao, en plan espectador de lujo.

De experimento a sintonía

Al final la pieza se hizo la sintonía de Whiteman, ¡su tema de cabecera, tronco! La grabación de 1927 vendió un millón de copias más o menos, ¡una burrada, mazo de discos, ni te cuento! Y yo pensando, anda ya, si empecé diciendo que no tenía tiempo, ¡qué guasa! Eso es girar la tortilla, colega, la vida es una movida muy loca.

Hoy sale hasta en la sopa

Mi Rhapsody suena en Manhattan, de Woody Allen, del 1979, ¡clásico de pillar palomitas, tío! También se cuela en Fantasia 2000 de Disney, ¡dibujitos bailando con mi rollo, me parto! Y desde 1987 la usó United Airlines en sus anuncios, ¡hasta volando la petaba, illo! Mi manuscrito a lápiz, del 7 de enero de 1924, duerme en la Biblioteca del Congreso, ¡bien guardadito, como un bebé, quillo!
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¡Pues nada, tronco, que hasta aquí llega mi movida! ¿Te ha molao el rollo de cómo se montó mi Rhapsody in Blue, colega, o te ha sabido a poco? Piénsalo un rato, chaval: un bolo de jazz, un clarinete haciendo el friki y un pianazo medio inventao sobre la marcha, ¡y la peña todavía flipa, de locos! Encima la grabación de 1927 se vendió como churros, tío, que hablamos de un millón de copias más o menos, ¡brutal! Y mi manuscrito a lápiz sigue durmiendo en la Library of Congress, ¡ahí tieso, el colega, guardao como un tesoro, illo! A ver, que esto no se acaba aquí, ¿sabes?, porque de mi Rhapsody in Blue quedan mazo de rincones por destripar, ¡y están guapísimos! Así que dale ya a los enlaces de aquí abajo, anda, y sigue petándolo con la pieza, ¡venga, que no te arrepientes, quillo!