Jazz de etiqueta con la Rhapsody in Blue de Gershwin
Entre bastidores
Rhapsody in Blue

Soy George Gershwin, y te doy la bienvenida a la historia de cómo nació mi Rhapsody in Blue. Vas a descubrir cómo una obra que yo llamaba American Rhapsody recibió su nombre definitivo cuando Ira Gershwin vio unos cuadros de Whistler en una galería. En esta web, mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que te invito a entrar en el entrenamiento y probarlo.
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Una llamada en mal momento
En aquella época yo andaba metido en los ensayos de Sweet Little Devil, un espectáculo de Broadway, y tenía la cabeza en cualquier sitio menos en una obra nueva. Justo entonces el director de banda Paul Whiteman me propuso escribir algo parecido a un concierto para un programa entero de jazz. El concierto se llamaría «An Experiment in Modern Music», un concierto entero de jazz. Con la cabeza en Broadway, aquello me sonaba a un plan estupendo, pero a un plan sin hueco en mi agenda.Mi primer no, muy educado
Le dije que no, y no por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Entre los ensayos y todo lo demás, mi agenda no admitía ni un compás más. Whiteman no era de los que se rinden a la primera, y siguió dándole vueltas al asunto. Lo que pasó después demuestra que, a veces, un periódico puede decidir las cosas por ti.Un periódico se adelanta
El 4 de enero de 1924 el New-York Tribune publicó que yo ya estaba escribiendo un concierto de jazz. Era falso: yo ni siquiera había empezado. Whiteman me avisó de que su rival Vincent Lopez podía quedarse con la idea, y eso sí me hizo reaccionar. Acepté, y así acabé comprometido a escribir justo lo que un periódico ya había anunciado por mí.La música que llegó en tren
Cuenta la historia que la estructura entera de la obra se me ocurrió en un tren camino de Boston. Yo mismo conté más tarde que, al llegar, ya tenía un plan bastante claro de la pieza. Se lo relaté al biógrafo Isaac Goldberg, que lo recogió en 1931, y nadie ha podido confirmarlo nunca por otra vía. Sea un recuerdo exacto o uno un poco embellecido, a mí me gusta imaginar el traqueteo de las vías colado entre las notas.Un título prestado por un pintor
Al principio la obra se llamaba American Rhapsody, que suena correcto, pero un poco a traje de domingo. Ira Gershwin propuso Rhapsody in Blue después de ver unos cuadros de Whistler en una exposición. Un título de pintor para una pieza de música me pareció una idea estupenda. Con ese cambio, el nombre dejó de hablar de un país y empezó a hablar de un color, o de un estado de ánimo, como prefieras.Cinco semanas y un orquestador veloz
Después de aceptar me quedaron unas cinco semanas hasta el estreno. Fui pasándole la partitura por tandas a Ferde Grofé, que se encargó de orquestarla. Grofé terminó el 4 de febrero de 1924, aunque Goldberg habla de diez días de trabajo y las fuentes no se ponen de acuerdo sobre cuánto tardó de verdad. Conviene decirlo claro: la orquestación no es mía, y a Grofé le debo que cada instrumento suene donde tiene que sonar.Una noche con veintiséis números
El estreno fue el 12 de febrero de 1924 en el Aeolian Hall de Nueva York. El programa tenía veintiséis números, y mi Rhapsody in Blue era el penúltimo, justo antes de la Pomp and Circumstance March No 1 de Elgar. Imagina al público a esas alturas de la noche, con la espalda ya cansada de tanto asiento, y de pronto una obra de jazz con piano. Yo toqué el piano y Whiteman dirigió a su orquesta, la Palais Royal Orchestra.Críticas para todos los gustos
Whiteman perdió dinero con aquel concierto, pero la respuesta del público fue muy fuerte. Los críticos, en cambio, se dividieron. Olin Downes elogió la originalidad de la obra, mientras que Lawrence Gilman la llamó «derivada» y «rancia». Dos opiniones tan opuestas sobre la misma música dicen bastante de lo nueva que resultaba entonces.De la banda de jazz a la orquesta sinfónica
La partitura se publicó el 12 de junio de 1924 con la editorial Harms. La orquestación de aquel estreno era para banda de jazz, con saxofones, un banjo y solo ocho violines. Grofé preparó después una versión para orquesta de teatro en 1926 y otra para gran orquesta sinfónica en 1942. Esa última es la que hoy se toca casi siempre en las salas de conciertos.Una visita que se quedó a vivir
La grabación de 1927 vendió alrededor de un millón de copias, y la obra acabó convertida en la sintonía de Whiteman. Con los años apareció en Manhattan, de Woody Allen, en 1979, y también en Fantasia 2000, de Disney. Desde 1987 la publicidad de United Airlines la usó además para que la gente soñara con viajar. Mientras tanto, mi manuscrito a lápiz, fechado el 7 de enero de 1924, descansa en la Biblioteca del Congreso, junto a los papeles de Grofé.---
Y hasta aquí llega la historia de cómo nació mi Rhapsody in Blue. ¿Te ha gustado conocer su historia? Yo la escribí con prisa, entre ensayos y con algo de empujón ajeno, y me hace gracia pensar que aquello terminó siendo una de las obras que más me representan. A veces las piezas que nacen sin que uno tenga tiempo de darles demasiadas vueltas son las que mejor conservan su frescura. Pero todavía queda mucho por descubrir en esta obra. Hay detalles de su música, de cómo se tocó y de cómo la recibió la gente que merecen una escucha más pausada. Si te apetece seguir explorando la Rhapsody in Blue, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición. Ojalá te acompañen hasta la próxima vez que la oigas, y que entonces la escuches con otros oídos.
