Barcaza real y chapuzón con la Water Music de Handel
Entre bastidores

Water Music, HWV 348–350

Händel cuenta lo que hay entre bastidores de Water Music
¡Venga, tronco, que soy Handel y hoy te cuento la movida detrás de mi Water Music, una historia brutal que te deja to' loco! ¡Te vas a enterar de cómo el rey George I se quedó tan pillao con mis temazos en el Támesis que nos hizo tocarlos tres veces seguidas hasta la madrugada, chaval! Oye, aquí en la web  puedes probar el entrenamiento  pa' que mis colegas compositores y yo te enseñemos a reconocer nuestras obras al instante, ¡así que dale caña, bro!
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¡Un fiestorro real en el río que flipas!

¡Pasa, chaval, que en mil setecientos diecisiete el rey George I me pidió currarme un conciertazo en el río Támesis de Londres y la liamos pardísima, en plan brutal, ¿sabes?! O sea, el sarao lo montó el Baron Johann Adolf von Kielmansegg, que manejaba los caballos reales y estaba casao con Sophia Charlotte, la medio hermana del monarca, ¡menudo enchufe guapo tenía el tío! Total, que el diecisiete de julio por la tarde nos piramos desde Whitehall Palace hasta Chelsea y vuelta en procesión acuática con to' los nobles subidos a la barcaza real, ¡una movida de locos! El barón se pilló otro barco de la ciudad pegao al del jefe y metí ahí a unos cincuenta músicos dándolo to' sobre el agua, ¡te quedas muerto, colega!

¡De empalmada hasta el amanecer, tronco!

¡Venga ya, que según cascaron en el periódico The Daily Courant y el enviado prusiano Friedrich Bonet en su informe pa' Berlín, al rey le moló mazo mi Water Music, bro! El nota estaba tan engorilao que nos mandó tocar el repertorio entero tres veces, o sea, dos pasadas antes de papear la cena y otra más después del postre, ¡acabarían con los brazos reventaos, quillo! Estuvimos dándole caña a los instrumentos río arriba y río abajo hasta pasadas las cuatro y media de la madrugada, ¡menudo desfase nocturno nos marcamos sin pegar ojo ni na'! Yo por entonces vivía a cuerpo de rey en Burlington House gracias al apoyo de Richard Boyle, el tercer Earl of Burlington, y luego ese mismo año me mudé a Cannons en Middlesex con James Brydges, ¡facturando pasta a tope, máquina!

¡El bulo del enfado real que no se cree ni Perry!

¡A ver, illo, no te rayes con el cuento chino que soltó John Mainwaring en su biografía de mil setecientos sesenta diciendo que compuse esto pa' pedirle perdón al rey George I tras escaquearme de Hanover! ¡Qué va, ni de coña fue una ofrenda de paz secreta, porque el monarca ya me había recibío dabuten en la corte londinense mucho antes de mil setecientos diecisiete, chaval! Es más, el jefe ya me había duplicao la pensión real y me tenía contratao dando clases de música a las princesas, así que cero mal rollo entre nosotros, ¿vale? Hasta los estudiosos discuten hoy si algunos cachos en F major los escribí ya en mil setecientos quince pa' otro paseo fluvial, o sea que nadie sabe fijo si era to' nuevecito, ¡vaya misterio chungo!

¡Sin clavecín en el barco porque no se oye ni papa!

¡Oye, crack, pa' que este temazo con catálogo HWV 348–350 petara al aire libre metí flauta travesera, flauta de pico o flautín, dos oboes, fagot, dos trompas, dos trompetas y cuerdas a saco! Eso sí, pasando mil kilos de subir un clavecín a la barca pa' hacer el bajo continuo, porque en medio del río no se iba a escuchar na' de na' y era un trasto inútil, ¡lógico, tío! Así que las cuerdas graves y el fagot se comieron to' el marrón de llevar la base rítmica sobre las olas, aunque ojo, que nunca tocan to' los instrumentos juntos a la vez, ¿sabes? Los editores modernos partieron la obra en tres bloques, y la peña los llama Horn Suite en F major, Trumpet Suite en D major y Flute Suite en G major según el cacharro que más farda en cada uno, ¡superfácil de pillar, colega!

¡Un menú de temazos variaditos pa' mover el esqueleto!

¡Escucha, tronco, que mi obra lleva un porrón de movimientos, que vienen a ser como los capítulos sueltos de una serie guapa o los platos de un menú largo pa' no aburrirte con el mismo rollo to' el rato! Primero te abro boca con la Overture a la francesa que pasa de lenta a rápida, luego te suelto el Air pa' caminar con estilo y te meto bailes barrocos como minuets, bourrées, rigaudons, una sarabande y gigues que lo flipas, bro. Pero la joya de la corona son los dos hornpipes en ritmo de tres, el Hornpipe en F major y el famoso Alla Hornpipe en D major, donde las cuerdas arrancan juguetonas, el metal responde a gritos, el centro baja el volumen con maderas en tono menor y al final vuelve to' el equipo desde el principio, ¡brutal! Saltando entre tonos como F major, D minor, D major, G major y G minor con etiquetas desde Adagio e staccato o Andante hasta Lentement y Pomposo, ¡te monto una montaña rusa de ritmos que te deja torcío, chaval!

¡Papeles perdíos y un lío de orden monumental!

¡Joder, qué rabia da pensar que mi partitura original escrita a mano del Water Music se perdió pa' siempre y ahora nadie tiene claro en qué orden exacto sonaron las piezas aquella noche en el barco! Cuando Samuel Arnold sacó la primera edición completa en mil setecientos ochenta y ocho, después de que yo ya hubiera estirao la pata, los números de las tres tonalidades salían to' mezclaítos, ¿te enteras? Mucho antes, el editor londinense John Walsh ya había pillao cacho publicando un trozo orquestal hacia mil setecientos treinta y tres llamándolo The Celebrated Water Musick, ¡vaya nombrecito fardón le puso el tío! Y diez años más tarde, en mil setecientos cuarenta y tres, el mismo nota sacó un arreglo apañao pa' clavecín, pa' que la gente pudiese flipar con mi música en el salón de su casa sin alquilarse una barca, ¡de locos!

¡De los conciertos modernos hasta la tele y los parques, quillo!

¡Flipa con lo lejos que llegó mi movida acuática, porque en los primeros años veinte el director irlandés Sir Hamilton Harty pilló seis partes y las tuneó pa' una orquesta sinfónica moderna gigantesca, colega! Esa versión vitaminada estuvo petándolo décadas enteras en los auditorios antes de que a los músicos les diera otra vez por tocar con instrumentos antiguos de mi época, en plan puristas totales, ¿sabes? Luego vino Sir Malcolm Sargent, recortó el Alla Hornpipe y lo enchufaron de sintonía en la cadena británica Anglia Television desde mil novecientos cincuenta y nueve hasta mil novecientos ochenta y ocho, ¡casi treinta tacos saliendo por la tele, bro! Y por si fuera poco, desde mil novecientos setenta y uno mis melodías suenan en el desfile luminoso Electrical Water Pageant de Walt Disney World, ¡así que sigo siendo el amo absoluto del agua, máquina!
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¡Venga ya, illo, dime de una vez si te ha molao mazo pillar to' el salseo de lo que pasó detrás de mi Water Music o si te has quedao cuajao en la orilla, ¿sabes?! Pues no te pires todavía ni de coña, chaval, que a esta movida acuática aún le quedan un puñao de secretos brutales y rollos dabuten por destripar, en plan locura máxima. Así que no te rayes, colega, y dale caña ahora mismo a los enlaces de por aquí abajo pa' seguir bicheando mi temazo a tope, ¡que lo vas a flipar en colores, máquina!