Pillaura amorosa y sobaera con el Liebestraum No 3 de Liszt
Entre bastidores

Liebestraum No. 3 in A-flat major, S. 541, No. 3

Liszt cuenta lo que hay entre bastidores de Liebestraum No 3
¡Epa, colega, que soy Liszt en persona y vengo a soltarte to' el salseo detrás de mi Liebestraum No 3, una movida con historia de la buena! ¡Te vas a quedar flipao cuando pilles cómo un canto chungo sobre tumbas y amor sin frenos acabó transformao en este temazo pa' piano solo que te vuela la peluca, tío! ¡Además, tronco, si quieres reconocer al toque nuestras obras cuando suenen por ahí,  vente a probar el entrenamiento  que los otros compositores y yo montamos en esta web!
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¡Ni de coña empezó en las teclas solas, quillo!

¡Ojo cuidao, chaval, que to' el mundo se raya pensando que mi Liebestraum No 3 nació pa' darle al piano a secas, pero qué va, ni de broma! Allá por 1843 me dio por sacarme de la manga una canción pa' voz y tecla llama' O lieb, so lang du lieben kannst, o sea, un temazo vocal que te deja planchao, ¿sabes? La peña de hoy pasa mil de aquella versión cantá y solo ficha la movida sin cantantes, en plan eclipse total que se comió el origen, ¡mazo fuerte! Así que vete olvidando el cuento de que lo parí directo pal instrumento solo, colega, porque primero hubo garganta dándolo to' antes de que mis dedos se quedaran el chiringuito entero.

¡Un poema de cementerio que da mal rollo, tronco!

¿Te crees que este curro va de pajaritos y novios acaramelaos en plan pastelada cursi de feria, bro? ¡Anda ya, si pillé los versos del poeta alemán Ferdinand Freiligrath y el pavo te suelta una chapa bien chunga sobre querer sin freno antes de palmarla! El texto te avisa a lo bestia de que llegará la hora de quedarte plantao frente a una tumba llorando a moco tendío, o sea, cero fantasía rosa y mucho drama del duro, literal. Cuando Fr. Kistner me sacó la primera edición en 1850 allá en Leipzig, plantamos ese poema arriba del to' de la partitura sin letra pa' cantar, pa' que el pianista pillara el bajón antes de tocar na'.

¡Cotilleos del corazón y salseo del bueno, máquina!

Por ahí corre el runrún entre los que se empollaron mi vida de que en 1843 elegí ese poema tan depre porque mi relación con la condesa Marie d'Agoult se iba a pique, ¿te enteras? A ver, te digo la verdad, yo jamás solté prenda ni dejé escrito ni mu pa' confirmar ese salseo, así que na' de darlo por seguro, tío. Pero normal que la basca se monte sus películas, colega, porque con unos versos tan intensos sobre el remordimiento cualquiera se piensa que yo estaba to' tocado del ala. Sea por el desamor con la condesa o porque me moló el flow tristón de Freiligrath, en 1847 el bueno de Fr. Kistner ya me imprimió en Leipzig aquella primera tirada pa' cantar.

¡Jubilao de las giras y apalancao en Weimar, colega!

Para cuando me dio el venazo de transformar la canción entre 1847 y 1850, yo ya me había pirao de la vida de virtuoso fardón que iba de gira petándolo por to's laos. Estaba cansao de tanto viaje loco y me apalanqué en Weimar con el cargazo de Kapellmeister Extraordinaire, en plan jefazo absoluto centrándome en dirigir y componer a mi bola, ¡dabuten! Allí le di una vuelta de tuerca a la pieza pa' voz aguda y piano y, de paso, me curré la transcripción pa' teclado solo que hoy te vuela la peluca, crack. Tenía tiempo de sobra pa' encerrarme a darle al coco sin aguantar carruajes ni hoteles, o sea, que ese retiro a tiempo fue una jugada maestra que me salió redonda, ¿sabes?

¡Tres hermanos y un solo famoso, chaval!

Otra troleada brutal que se come el personal es llamarle Liebestraum en singular como si fuera un llanero solitario, cuando en verdad el pack se llama Liebesträume, que significa sueños de amor en plural, ¡flipa! Resulta que junté mi adaptación de Freiligrath con otras dos canciones sobre poemas de Ludwig Uhland y me monté un trío de nocturnos —Drei Notturnos, vamos— que salieron juntitos a la calle. En aquel 1850 sacamos de golpe en Leipzig tanto las tres canciones retocás como los tres nocturnos pa' piano solo, una jugada doble que nos marcamos con Fr. Kistner que fue la leche. Lo gracioso es que el número tres lo petó tan a lo bestia que dejó a sus dos hermanos anteriores comiendo barro en el olvido, ¡pobrecitos míos, qué planchazo!

¡Papeles, numeritos y catálogos pa' aburrir, bro!

Si te mola el rollo de los datos frikis, apunta que cuando Fr. Kistner estampó la primera edición pa' piano solo en 1850 le cascó el número de plancha 1751, ¡ahí queda eso, quillo! Luego vinieron los estudiosos a poner orden en mi desmadre de obras y Humphrey Searle me lo fichó como S. 541, No. 3, mientras que la canción original se quedó con el S. 298, ¿pillas? Por si fuera poco lío, Peter Raabe lo metió en el saco del R. 211 y las cracks de Rena Charnin Mueller y Mária Eckhardt lo bautizaron como parte del LW.A103, ¡menuda ensalada de siglas, tronco! A mí tanto numerito me da un poco de cringe, la verdad, pero mola mazo ver cómo los cerebritos se dejan las pestañas archivando cada nota que solté en el papel.

¡Un estreno fantasma en los salones, tío!

¿Te apuestas algo a que no tienes ni pajolera idea de quién tocó este pepino por primera vez en un concierto público ni en qué fecha exacta sonó? ¡Pues normal que no lo sepas, máquina, porque no quedó ni rastro en los papeles de la historia sobre quién se marcó el estreno oficial en un escenario, qué movida tan random! En vez de entrar por la puerta grande de un teatro a tope de peña, el tema se fue colando por la patilla en los salones de 1850 gracias a las partituras impresas que rulaban de mano en mano. O sea, que sin necesidad de un bolo inaugural documentao, la obra corrió como la pólvora entre los pianistas de la época hasta hacerse la dueña absoluta del cotarro.

¡Montaña rusa de tonos y dedos echando humo, illo!

Pa' que entiendas cómo está montao el chiringuito musical, te cuento que dividí el pastel en tres partes bien líricas con forma ternaria retocá, empezando en la bemol mayor con un aire poco allegro, con affetto que te acaricia el oído. Pero cuando llegas a la mitad, colega, la cosa se pone brava y me pongo a saltar de tono pasando por si mayor y mi mayor con una pasión que quema, antes de volver al redil de la bemol mayor. Entre bloque y bloque metí dos cadenzas salvajes a toda pastilla que separan las secciones y te exigen tener una agilidad en los dátiles de otro planeta, ¡ni de coña lo toca un novato! Si no tienes los dedos sueltos pa' volar por el teclado en esos dos tramos de locura, te pegas un tortazo monumental delante de to'a la sala, te lo juro.

¡El robo del apodo y el olvido del resto, crack!

Como este tercer nocturno se hizo ultra famoso y se tocaba hasta en la sopa, la gente empezó a llamarlo simplemente Liebestraum a secas, robándole el nombre a la colección entera por toda la cara. También hay quien lo conoce por el primer verso del poema, O lieb, so lang du lieben kannst, aunque casi nadie se acuerde ya de que aquello tenía letra pa' ser cantao a pulmón. Me hace mazo de gracia pensar que me curré tres piezas distintas sobre el amor y al final el público hizo un barrido total pa' quedarse solo con el último cartucho del lote. Los dos primeros nocturnos y la versión con cantante se comieron un rosco histórico al lao de este titán, que se llevó to'a la pasta y la gloria sin despeinarse, bro.

¡De mi piano al cine de Hollywood, chaval!

¡Y agárrate los machos, tronco, que cien años después de publicarlo en 1850 mi criatura dio el salto a la gran pantalla en una peli de 1950 que lo flipas! El director Joseph L. Mankiewicz pilló mi melodía y la plantó como tema recurrente en All About Eve, aquel peliculón donde salía Bette Davis partiéndolo to' con su carácter de aúpa. Imagínate el subidón de saber que un curro nacío en Weimar de un poema alemán sobre tumbas acabó poniéndole banda sonora a los líos de teatro del cine clásico, ¡es que es brutal! Así que la próxima vez que escuches esas notas suavecitas arrancando en el piano, acuérdate de to' el viaje que lleva a cuestas mi obra más mimá y dale caña, ¡venga, nos vemos!
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¿Qué tal, tío, te ha molao mazo pillar to' el percal oculto tras mi Liebestraum No 3 o te has quedao to' pillao con tanta historia, eh? Pues no te pires todavía, colega, que a este temazo aún le queda tela que cortar y un montón de movidas guapas por bichear, en plan cajita de sorpresas total, ¿sabes? Venga, máquina, dale caña a los enlaces que tienes aquí al lao pa' seguir gozándolo a tope con mi Liebestraum No 3, ¡que esto sigue petándolo de locos!