Suspiros y romance en el Liebestraum No 3 de Liszt
Entre bastidores
Liebestraum No. 3 in A-flat major, S. 541, No. 3

Te doy la bienvenida, soy Liszt y vengo a contarte la historia que hay detrás de mi Liebestraum No 3. Aquí vas a descubrir por qué un sombrío poema de Ferdinand Freiligrath sobre el paso del tiempo acabó convertido en mi obra para piano solo más famosa. Si quieres aprender a reconocer nuestras piezas al escucharlas con la ayuda de otros compositores y la mía en esta página, puedes empezar el entrenamiento cuando te apetezca.
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Cuando mi piano aún tenía voz
Mucha gente cree que mi Liebestraum No 3 nació directamente sobre el teclado, pero la verdad es que en 1843 lo compuse como una canción para voz y piano. Por aquel entonces la titulé O lieb, so lang du lieben kannst, tomando prestado el primer verso del poema al que le puse música. Era una pieza pensada para ser cantada en voz alta, mucho antes de que yo decidiera quitarle las palabras y dejar que las teclas hablaran por sí solas. Es como preparar un buen guiso para dos y darte cuenta unos años más tarde de que sabe todavía mejor si te lo comes tú solo al piano.Un poema nada azucarado
Los versos que elegí eran del poeta alemán Ferdinand Freiligrath y te aseguro que no hablaban de pajaritos ni de paseos románticos bajo el sol. El texto trata sobre el amor maduro e incondicional, pero lanza la seria advertencia de que debemos amar todo lo posible antes de que llegue la hora de llorar frente a una tumba. Así que, aunque la melodía te suene muy dulce al principio, detrás esconde la urgencia de quien sabe que el tiempo se nos escapa de las manos. Por suerte, en mi música ese aviso tan sombrío suena bastante más amable que el sermón de un vecino preocupado.Rumores del corazón
Más de un curioso se ha preguntado qué me llevó a fijarme en unos versos tan llenos de remordimiento y despedida en aquel año de 1843. Se cuenta por ahí que aquella canción reflejaba el final de mi relación con la condesa Marie d'Agoult, aunque yo jamás dejé nada escrito que confirmara ese vínculo. Al fin y al cabo, un compositor tiene derecho a guardarse un par de secretos en el bolsillo del abrigo sin dar explicaciones a todo el mundo. Lo único seguro es que volqué toda mi sinceridad en aquellas notas y que en 1847 el editor Fr. Kistner publicó esa primera versión vocal en Leipzig.Mudanza y vida tranquila en Weimar
Poco después di un giro enorme a mi vida, porque me retiré de mi carrera como pianista virtuoso de gira y me instalé en Weimar. Allí ejercí como Kapellmeister Extraordinaire para centrarme de lleno en dirigir y en componer con más calma, lejos del ajetreo constante de los viajes. Entre 1847 y 1850 aproveché esa etapa para revisar aquella canción para voz aguda y piano y, de paso, transformarla en una obra para piano solo. Fue un verdadero alivio cambiar las maletas de viaje por un buen escritorio donde dar una segunda vida a mis propias ideas.Tres hermanos y un solo famoso
Para que mi pieza no se sintiera sola, la junté con otras dos adaptaciones basadas en poemas de Ludwig Uhland y formé un ciclo de tres nocturnos para piano titulado Liebesträume. En 1850, Fr. Kistner publicó en Leipzig al mismo tiempo tanto las tres canciones revisadas como las tres versiones para piano solo. Lo curioso es que este tercer nocturno se hizo tan inmensamente famoso que acabó eclipsando por completo a sus dos hermanos mayores y a la canción original. Por eso hoy casi todo el mundo lo llama en singular simplemente Liebestraum, como si fuera hijo único y los otros dos nunca hubieran salido de casa.Letra para leer en silencio
En aquella primera edición para piano de 1850 tomé una decisión muy especial con el poema de Ferdinand Freiligrath. En lugar de colocar la letra debajo de las notas como se hace para los cantantes, pedí que imprimieran el poema entero justo al principio de la partitura. De ese modo, quien se sentara al piano podía leer primero los versos y entender exactamente qué historia de amor y pérdida estaba a punto de contar con los dedos. Venía a ser como leer la receta antes de encender el fuego, para que a ningún intérprete se le olvidara ponerle el ingrediente principal: el sentimiento.Cómo hablar sin abrir la boca
Para ayudarte a encontrar ese tono íntimo desde el primer compás, escribí al comienzo de la partitura la indicación Poco allegro, con affetto. Elegí como tonalidad principal la bemol mayor, que me resultaba ideal para que el piano cantase con calidez y sin prisas, como quien conversa con un viejo amigo. El reto de quitar a la cantante era conseguir que la melodía principal destacara en medio de todas las notas del acompañamiento sin perder ni una pizca de claridad. Al final el piano tiene que hacer el trabajo de dos personas a la vez, aunque con la ventaja de que nunca discute consigo mismo en los ensayos.Tres partes y dos acrobacias
Organicé toda la obra en tres secciones muy líricas que siguen el camino natural del poema, desde la ternura serena hasta el arrebato y de vuelta a la calma. Para separar esas tres partes compuse dos cadencias rápidas y llenas de virtuosismo que piden a gritos unos dedos muy ágiles. Aunque ya me había retirado de las grandes giras cuando publiqué esta versión en 1850, no pude resistir la tentación de dejar mi sello de pianista en esos pasajes brillantes. Es como si en mitad de una charla tranquila decidieras bajar las escaleras dando una voltereta solo para comprobar que aún estás en plena forma.Un estreno sin alfombra roja
Quizá te sorprenda saber que nadie anotó jamás la fecha exacta ni el nombre del pianista que tocó esta versión por primera vez en un concierto público. En lugar de llegar al mundo en una gran sala llena de aplausos, mi pieza se coló en el repertorio poco a poco gracias a su publicación impresa de 1850 y a los salones de la época. Los aficionados y pianistas empezaron a tocarla en reuniones íntimas y, antes de que nadie llevara la cuenta, ya era una de mis obras más queridas. No hizo falta cortar ninguna cinta inaugural: la música simplemente llamó a la puerta de las casas y se quedó a vivir en ellas.Del salón de casa al cine
Con el paso de las décadas, mi tercer nocturno viajó mucho más lejos de aquellos salones de 1850 de lo que yo habría podido imaginar en Weimar. Un siglo exacto después de su publicación, en 1950, se convirtió en un motivo musical recurrente en la famosa película All About Eve, dirigida por Joseph L. Mankiewicz y protagonizada por Bette Davis. Resulta fascinante pensar que una melodía nacida en 1843 a partir de un poema alemán acabara acompañando las intrigas del teatro en la gran pantalla. Para una obra que empezó advirtiendo sobre lo fugaz que es la vida, la verdad es que se conserva con una salud envidiable.---
¿Qué te ha parecido conocer la historia que esconde mi Liebestraum No 3? Aunque ya sabes cómo nació esta obra, todavía nos quedan otros rincones de mi Liebestraum No 3 por descubrir juntos. Anímate a pinchar en los enlaces de esta página si te apetece seguir explorando cada detalle de mi Liebestraum No 3.
