Portazo chungo de Rubinstein con el Piano Concerto No 1 de Tchaikovsky
Entre bastidores

Piano Concerto No. 1 in B-flat minor, Op. 23

Tchaikovsky cuenta lo que hay entre bastidores de Piano Concerto No 1
¡Pa' que veas, peña, soy Tchaikovsky y te suelto el chisme de cómo nació mi Piano Concerto No 1, de locos, tío! Vas a flipar con la movida de Nikolai Rubinstein, que me puso la partitura a parir, y con cómo le solté yo que ni una nota cambiaba, ¡qué morro, mazo de telenovela! Y cuando acabes, tronco,  date una vuelta por el entrenamiento , que mis colegas compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡mazo de guay!
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Tres meses currándomelo como un jabato

¡Hostia, peña, me tiré de noviembre de 1874 a febrero de 1875 dándole al piano sin parar, que ni pa' mear salía! El 21 de febrero de 1875 puse el punto final, ¡y me quedé más a gusto que un gato en un radiador, tío! El nombre completo es Piano Concerto No. 1 en si bemol menor, Op. 23, o sea, ¡un título larguísimo, mazo de DNI pa' una sola obra! Dura unos 35 minutos, ¿sabes?, así que ni de coña es un pase rápido pa' escuchar mientras te haces el bocata.

Nochebuena con bajón incluido

¡Anda ya, colega, que en la Nochebuena de 1874 le planté la partitura a Nikolai Rubinstein pensando que iba a flipar en colores! Pues qué va, tronco: la puso a parir de una manera que ni te cuento. Según se cuenta, vino a decir que estaba tan mal escrita que no tenía arreglo, aunque las palabras exactas cambian según quién te lo chismorree, ¡menudo cotilleo, illo! Eso sí, me sugirió retoques, o sea, que el hombre era un borde con su puntito de majo, ¡vaya movida más chunga!

Ni una nota, que me da la rabia

¡Pues yo, quemao perdío, le solté que no cambiaba ni una sola nota, chaval! Le dije que lo publicaba tal cual, ¡con dos narices y la cabeza bien alta, qué crack! O sea, portazo de los gordos, tipo peli de tíos duros, ¡dabuten pa' mi orgullo! Pero guarda este chisme pa' luego, colega, que la jura me salió más cara que un abono de transporte.

El baile de la dedicatoria

¡Mira que soy indeciso, quillo, que primero pensaba dedicársela al propio Rubinstein, imagínate el pollo! Luego, en el autógrafo, escribí el nombre de Sergey Taneyev, ¡un máquina del teclado, tío! Al final se la endosé a Hans von Bülow, ¡y ahí sí que di en el clavo, de locos! Tres nombres pa' una sola dedicatoria, ¡más vueltas que un hámster currándose la rueda, pa' qué te cuento!

Boston, ¿tú sabes dónde cae eso, tronco?

¡Atento, colega, que el estreno no fue en Rusia, flipa, fue en Boston! Fue el 25 de octubre de 1875 en el Music Hall, con Hans von Bülow al piano y Benjamin Johnson Lang a la batuta, ¡menudo equipazo, illo! Tocó la orquesta de la Harvard Musical Association, ¡nombrazo de universidad, mazo de pijo, jajaja! Hay quien dice que elegí Boston pa' esquivar el pollo con Moscú, pero eso es solo lo que se cuenta, ¡nadie lo tiene claro, peña!

Rusia y el giro de guion más guay

¡Venga, que el 13 de noviembre de 1875 en San Petersburgo tocó Gustav Kross con Eduard Nápravník dirigiendo, y la movida salió rodada, quillo! Y el 3 de diciembre de 1875, en Moscú, ¡tachán!, Taneyev al piano y el mismísimo Rubinstein con la batuta, ¡flipante, tío! ¿Rubinstein, el que me la puso a parir? ¡Pues sí, mazo de coña, el mismo! Con el tiempo se hizo un defensor de la obra, ¡vaya vuelta de calcetín de locos, la peña no se lo esperaba, anda ya!

Tres platos y a zampar, peña

A ver, colega, un concierto va por movimientos, que son trozacos con su propio rollo, como los platos de un menú del día o los capítulos de una serie, ¿pillas? El primero, Allegro non troppo e molto maestoso, es el entrante tocho y pomposo, con el pianista currándose desde delicadezas hasta dobles octavas y una cadenza, ¡un showcito de aúpa, tronco! El segundo, Andantino semplice, es la sobremesa: una parte lenta y tranqui, otra rápida tipo scherzo que se cuela la chanson francesa "Il faut s'amuser, danser et rire", ¡mazo de salsa, illo! Y el tercero, Allegro con fuoco, es el postre con petardo, que va alternando una canción ucraniana, "Go on, go on Ivan", con una rusa, "I'm Coming to the Capital", ¡y remata a lo grande, flipas!

Palabra de compositor... con truco

¡Jajaja, colega, que dije que no tocaba ni una nota y en 1879 le metí mano a la parte del piano, vaya jeta más dura la mía! Y entre 1888 y 1889 volví a darle al tema, final incluido, ¡mazo de manitas, tío, cómo se nota que no tenía vida! La versión que se toca hoy lleva un corte en el final, ¡un tijeretazo de peluquero borracho, quillo!, aunque los años exactos cambian según quién lo cuente. Moraleja, peña: jurar en caliente sale chungo, ¡cuidadín con lo que prometes, crack!

El editor que iba como un rayo

¡Mira, que Jurgenson, mi editor, no se durmió en los laureles, tronco! En mayo de 1875 sacó la versión pa' dos pianos, ¡un concierto de salón, mazo apañao pa' tocar con un colega! Las partes de la orquesta llegaron en octubre de 1875 y la partitura completa no salió hasta agosto de 1879, ¡qué pachorra, illo, flipa! Y ojo a la plantilla, que lleva cuatro trompas, tres trombones, timbales y cuerda, ¡todo eso pa' que un solo piano no se sienta chungo de solo!

Del pueblo a Nueva York, de locos

¡Yo ahí con la batuta en el concierto inaugural del Carnegie Hall en 1891, tío, qué máquina, qué nivel! Pero ojo, que empecé de chaval en Votkinsk, donde nací el 7 de mayo de 1840, ¡un pueblo de Rusia, guay y sin postureo! Me pirí de este mundo el 6 de noviembre de 1893 en San Petersburgo, ¡menudo bajón pa' la peña, de verdad! Pero mi concierto sigue petándolo, ¡y todo por haberle plantado cara a un tío con cara de pocos amigos, tronco!
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¡Joder, colega, y hasta aquí llega la movida del Piano Concerto No 1, que flipas! ¿Te ha molao el rollo de cómo se cocinó esta obra, o te has quedao flipao del todo, peña? ¡Qué va a ser el final, quillo, si queda mazo de tela por cortar en este concierto! Mira que Rubinstein me la puso a parir, y al final se hizo fan de la obra, ¡menudo giro random, tío! Ahí, pensando un rato, te das cuenta de que un portazo no es el fin del mundo, ¿sabes?, y a veces la peña da mil vueltas pa' acabar en tu equipo. Todavía te quedan por destripar los otros movimientos y los temazos folk que me pillé por ahí, ¡de locos, bro! Dale caña a los enlaces de aquí abajo, crack, y sigue rascando en el Piano Concerto No 1, ¡que te vas a pirar del flow! Venga, vale, no te me quedes empanao en el sofá, máquina, ¡a darle al clic y a petarlo!