Un portazo glorioso con el Piano Concerto No 1 de Tchaikovsky
Entre bastidores
Piano Concerto No. 1 in B-flat minor, Op. 23

Soy Piotr Ilich Tchaikovsky, y te voy a contar la historia que hay detrás de mi Piano Concerto No 1. Descubrirás por qué una obra que alguien juzgó con tanta dureza acabó estrenándose en Boston, lejos de Rusia, y cómo respondí yo a aquella crítica. Si quieres aprender a reconocer una obra en cuanto suena, aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a hacerlo, y puedes empezar con el entrenamiento ahora mismo.
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Un invierno muy bien aprovechado
Empecé a escribir el concierto en noviembre de 1874 y lo terminé en febrero de 1875, así que pasé buena parte de aquel invierno pegado al piano. Está en si bemol menor, una tonalidad de esas que suenan serias y un poco dramáticas. Una interpretación completa dura unos treinta y cinco minutos, que es bastante tiempo para tener a un pianista trabajando sin descanso. Cuando acabé la partitura estaba convencido de que había escrito algo que se notaría desde el primer momento.Enseñar los deberes a quien no tocaba
En la Nochebuena de 1874 le enseñé la partitura a Nikolai Rubinstein, y la llevaba con muchísima ilusión. Pensaba dedicarle el concierto a él, así que imagina lo que pesaba su opinión. Es un poco como llevar a casa de un amigo el pastel que has horneado toda la tarde y quedarte junto a la puerta mientras lo prueba. Lo que vino después no fue precisamente un aplauso.Un veredicto con varias versiones
Rubinstein juzgó la obra con mucha dureza, aunque me propuso cambios para arreglarla. Nadie sabe con certeza cuáles fueron sus palabras exactas, porque en unos relatos dice que era inservible e imposible de tocar y en otros que no tenía salvación. Yo, herido en el orgullo, contesté: «¡No cambiaré ni una sola nota y publicaré la obra exactamente como está!» Cuando uno responde así, ya no le queda más remedio que seguir adelante con la cabeza bien alta.Una dedicatoria que dio tres vueltas
Primero pensé en dedicarle el concierto a Rubinstein, como te acabo de contar. Después, en el manuscrito, escribí el nombre de Sergey Taneyev. Al final se lo dediqué a Hans von Bülow, a quien le tocaría ser el solista del estreno. Fue como probarme tres sombreros delante del espejo hasta dar con el que de verdad me favorecía.Un estreno que empezó lejos de casa
El estreno fue el 25 de octubre de 1875 en el Music Hall de Boston, con Bülow al piano y Benjamin Johnson Lang dirigiendo. Bülow tocó con la orquesta de la Harvard Musical Association. Se cuenta que se eligió Boston para mantener la obra lejos de la disputa de Moscú, aunque no todas las fuentes lo confirman. Sea cual sea la razón, una obra rusa se escuchó por primera vez a un océano de distancia de su casa.Las paces se firman con una batuta
Rusia la oyó poco después, el 13 de noviembre de 1875 en San Petersburgo, con Gustav Kross al piano y Eduard Nápravník dirigiendo. El 3 de diciembre de 1875, en Moscú, tocó Taneyev y dirigió nada menos que Nikolai Rubinstein. Sí, el mismo que me había dicho que aquello no tenía arreglo, y la vida a veces responde a una crítica con mucha más elegancia que uno mismo. Con el tiempo Rubinstein se convirtió en uno de los grandes defensores de mi concierto.Tres platos y ningún aburrimiento
Un concierto se divide en movimientos, que son como los platos de una comida larga: cada uno tiene su carácter y entre uno y otro se hace una pequeña pausa. El primero, el Allegro non troppo e molto maestoso, es el plato fuerte, con un tema principal que tomé de una canción popular ucraniana que oí a un cantante callejero, un segundo tema tímido y lleno de lirismo, y un pasaje en el que el pianista se queda solo ante el público. El segundo, el Andantino semplice, mezcla una parte lenta y tranquila con otra rápida y juguetona que cita una canción francesa, «Il faut s'amuser, danser et rire». El tercero, el Allegro con fuoco, es el postre con fuegos artificiales, porque alterna una canción ucraniana con una canción popular rusa y acaba por todo lo alto.De los papeles a las estanterías
Mi editor Jurgenson publicó primero, en mayo de 1875, un arreglo para dos pianos, que es una manera muy cómoda de ensayar sin tener una orquesta entera en el salón. Las partes de la orquesta salieron en octubre de 1875 y la partitura completa no llegó hasta agosto de 1879. Hace falta una orquesta bien surtida, con flautas, oboes, clarinetes, fagotes, trompas, trompetas, trombones, timbales y cuerdas, además del solista. Con todo eso sonando a la vez, el piano tiene que hacerse oír por encima de la multitud, y no es tarea fácil.Prometí no tocar nada y toqué bastante
Mi promesa de no cambiar ni una nota no duró para siempre, porque en 1879 revisé la parte del piano. A finales de los años ochenta hice más cambios, entre ellos en el final. La versión que se toca casi siempre hoy es la última, con un corte en el final del tercer movimiento. Digamos que mi «ni una sola nota» tenía letra pequeña.Una sala nueva en Nueva York
En 1891 dirigí en el concierto inaugural del Carnegie Hall, y fue uno de los momentos de los que más orgulloso me siento. Pocos años antes había hecho mis últimos retoques a este concierto, el mismo que alguien había dado por perdido. Mirando atrás, me parece que aquella respuesta tan testaruda a Rubinstein acabó siendo una buena decisión. Así que la próxima vez que lo escuches, piensa que detrás hay un compositor terco que no quiso rendirse.---
Cuando miro atrás, me hace gracia pensar que juré no cambiar ni una sola nota y que, con el tiempo, acabé retocando la parte del piano en 1879. Rubinstein, que había sido tan duro conmigo, terminó dirigiendo el concierto en Moscú y defendiéndolo como si siempre hubiera creído en él. A veces una obra necesita un poco de distancia para encontrar a quienes la entienden, y la mía tuvo que cruzar el océano hasta Boston para empezar su camino. ¿Te ha gustado conocer la historia de mi Piano Concerto No 1? Todavía quedan muchos rincones por descubrir, como las canciones populares que se esconden en cada movimiento o las distintas versiones que fui dejando con los años. Si te apetece seguir explorando, pincha en los enlaces de esta página y acompáñame un poco más por dentro de esta música. Yo te espero allí, con el piano abierto y las trompas listas para anunciarte la entrada.
