Pyotr Ilyich Tchaikovsky
Compositor
1840 – 1893

Soy Pyotr Ilyich Tchaikovsky, aunque casi todo el mundo me llama simplemente Tchaikovsky. Me dispongo a contarte la historia de mi vida, desde mi infancia en Votkinsk hasta mis últimos días. En esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer mis obras en cuanto suenan, así que ponte a prueba aquí cuando quieras.
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Un abogado que no quería serlo
Nací en 1840 en Votkinsk, en Rusia, hijo de un ingeniero de minas, y fui el segundo de los hermanos varones, detrás de Nikolay. En casa éramos muchos, con mi hermana Aleksandra, mi hermano Ippolit y los gemelos Anatoly y Modest, así que el silencio era un lujo. De 1850 a 1859 estudié en la Escuela Imperial de Jurisprudencia de San Petersburgo, y ya te puedes imaginar que las leyes no son la mejor escuela para quien quiere escribir música. En 1854, cuando yo tenía catorce años, mi madre murió de cólera, y esa pérdida me acompañó toda la vida.Del despacho al pentagrama
En 1862 me matriculé en el Conservatorio de San Petersburgo, que acababa de abrir sus puertas, y allí tuve como profesor a Anton Rubinstein. Fue como cambiar de idioma de golpe: dejé de pensar en expedientes y empecé a pensar en melodías. Me gradué en 1865, y unos años después, en 1869, escribí una primera versión de Romeo y Julieta, que no es un ballet, como a veces se cree, sino una obertura de concierto para orquesta. Ahí se oyó por primera vez con claridad lo que iba a ser lo mío: melodías que se te pegan al corazón y no hay manera de sacártelas.Mis años de profesor en Moscú
En septiembre de 1866 empecé a trabajar en el Conservatorio de Moscú, que también era nuevo, así que allí todos estábamos aprendiendo a la vez. Pasé doce años enseñando por el día y componiendo cuando me dejaban las clases, lo cual no ocurría con demasiada frecuencia. Moscú me dio amigos, encargos y un teatro enorme, el Bolshói, donde se estrenó una de mis obras más queridas. En noviembre de 1878 dejé el puesto.Cuatro obras para llevarte a casa
El Piano Concerto No 1 empieza con unos acordes tan grandes y decididos que el pianista parece entrar en la sala a caballo. Swan Lake, que se estrenó en el Bolshói de Moscú en marzo de 1877, es la historia de una princesa convertida en cisne, y su música tiene tanta tristeza como belleza. El Nutcracker se estrenó en el Teatro Mariinsky en diciembre de 1892, junto con mi ópera Iolanta, y es un cuento de Navidad que suena a nieve, a juguetes y a dulces. Y la Symphony No 6, la «Patética», la dirigí yo mismo en su estreno, en octubre de 1893, y es la obra en la que dejé más de mí, sin guardarme nada.Un matrimonio de menos de tres meses
En julio de 1877 me casé con Antonina Milyukova, y el matrimonio no duró. El matrimonio se acabó en octubre de ese mismo año, y yo lo viví como una crisis personal muy seria. Por suerte apareció Nadezhda von Meck, que me ayudó con dinero durante años, y lo más curioso es que nuestra amistad vivió casi toda en cartas. Fueron catorce años de correspondencia, y mi mejor compañía en aquel tiempo fue ese montón de papeles escritos con cuidado.Mis últimos años, entre aplausos
En enero de 1890 se estrenó La bella durmiente en el Mariinsky, y en octubre de ese año llegó la última carta de Nadezhda von Meck. En mayo de 1891 viajé a Nueva York para dirigir mi Marcha de la Coronación en la inauguración de la nueva sala de Carnegie, algo que de joven nunca me habría atrevido ni a imaginar. Estrené mi Sexta Sinfonía el 28 de octubre de 1893 y murí en San Petersburgo el 6 de noviembre, a los cincuenta y tres años, de complicaciones del cólera. Se dice que todo vino de beber agua sin hervir, y hay quien ha defendido otra explicación, pero nadie ha podido demostrarla.Lo que quedó después de mí
Mis tres ballets son El lago de los cisnes, La bella durmiente y El cascanueces. Hoy se siguen bailando en los teatros del mundo, y mucha gente los conoce antes incluso de saber mi nombre. Mis sinfonías y mis conciertos se siguen tocando en las salas de concierto. Me hace feliz pensar que alguien que nunca ha pisado un auditorio puede reconocer una de mis melodías y emocionarse sin saber por qué.Lo que quiero regalarte
No te pido que entiendas de teoría ni que sepas distinguir una sinfonía de un concierto, porque yo mismo empecé estudiando leyes. Lo único que quiero es que te sientes, cierres los ojos y dejes que la música te cuente lo que sentí yo cuando la escribí. Si alguna melodía te hace sonreír, o te pone un nudo en la garganta, ya habremos hecho el trabajo entre los dos. Empieza por el Nutcracker o por la Symphony No 6, según te pida el cuerpo alegría o consuelo, y yo me quedo esperándote al otro lado de la música.---
¿Has disfrutado conociendo mi vida, con sus luces y sus sombras, tanto como yo disfruté al recordarla contigo? Ahora puedes adentrarte en las obras mías que encontrarás en esta página: Nutcracker, Piano Concerto No 1, Swan Lake y Symphony No 6. Haz clic en los enlaces que tienes aquí debajo y deja que la música te cuente lo que las palabras no alcanzan a decir.
1812 Overture
1812 Overture in E-flat major, Op. 49
Nutcracker
The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)
Piano Concerto No 1
Piano Concerto No. 1 in B-flat minor, Op. 23
Sleeping Beauty Waltz
The Sleeping Beauty, Op. 66: Act I, No. 6, Waltz
Swan Lake
Swan Lake, Op. 20, ballet in four acts (1877)
Symphony No 6
Symphony No. 6 in B minor, Op. 74 ("Pathétique")
