Un adiós susurrado con la Symphony No 6 de Tchaikovsky
Los mejores momentos

Symphony No. 6 in B minor, Op. 74 ("Pathétique")

Tchaikovsky presenta los mejores momentos de Symphony No 6
Soy Tchaikovsky, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Symphony No 6. Vas a escuchar cómo cierro la obra con un Adagio lamentoso, un final lento y dolido que se va apagando hasta el silencio, en lugar del allegro ruidoso que todos esperarían. En esta web mis compañeros y yo también te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que te invito a probar  el entrenamiento .
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Un fagot que se despierta de mala gana

Yo abro la sinfonía con un fagot solo que empieza un Adagio tan grave y tan bajito que parece que el pobre instrumento todavía no ha tomado el café. Después llega el Allegro non troppo, que viene a decir «deprisa, pero sin pasarse», y la música se va animando poco a poco sin perder la sombra del si menor.

Un vals con un pie de más

Yo quise escribir un vals, pero en el Allegro con grazia le añadí un paso, así que en lugar de contar uno, dos, tres tienes que contar hasta cinco, y bailarlo es un pequeño reto para los pies. Está en re mayor y suena amable y cantable, aunque en medio asoma una parte con aire de suspiro, como si el baile se detuviera un momento a tomar aliento.

Una marcha que no quiere despertar al vecino

Yo tenía ganas de marcha, y en el Allegro molto vivace puse un scherzo con aire de desfile en sol mayor, que empieza tan bajito que parece un ejército de puntillas. Poco después todo avanza con tanta energía que casi te olvidas de lo que viene detrás, que es un final lento en vez del allegro ruidoso que cualquiera esperaría.

Aquí nadie saca las trompetas de fiesta

Yo cierro la sinfonía con un Adagio lamentoso en si menor, y con ese nombre ya te imaginas que no vas a salir bailando. Las escalas bajan y bajan como quien baja una escalera sin ninguna prisa por llegar al último escalón, hasta que la música se apaga despacio, y es que en mis apuntes este final era la muerte, resultado de un hundimiento.
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Y hasta aquí llega este recorrido por los mejores momentos de la Symphony No 6, que escribí en 1893 y que terminó siendo, sin que yo lo supiera, una de mis últimas páginas. ¿Has disfrutado descubriendo estos momentos de la sinfonía? Ojalá la próxima vez que la escuches notes ese fagot del principio, el compás cojo del vals y esa despedida que se apaga poco a poco, y sientas que la música te habla de cerca. Piensa que el programa que tenía en la cabeza nunca lo revelé, y por eso cada oyente puede encontrar en ella su propia historia. Todavía quedan muchos aspectos de esta sinfonía por explorar, como el marcial tercer movimiento, el adagio final que sustituye al estruendo que se espera, o el significado de la palabra «Pathétique», que no quiere decir lo que parece. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a continuación y continúa tu viaje por la Symphony No 6. Y cuando termines, vuelve a escucharla entera, porque con cada audición se descubre algo nuevo.