Un adiós susurrado con la Symphony No 6 de Tchaikovsky
III. Allegro molto vivace

Symphony No. 6 in B minor, Op. 74 ("Pathétique")

Tchaikovsky presenta una guía de escucha de III. Allegro molto vivace, de Symphony No 6
Soy Tchaikovsky, y en las próximas líneas voy a explicarte el III. Allegro molto vivace de mi Symphony No 6. Vas a escuchar una marcha en sol mayor, con aire de scherzo, que va cogiendo fuerza hasta sonar casi triunfal, justo antes de que el final lento lo cambie todo. Y si quieres aprender a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan,  pasa por el entrenamiento  de esta web, donde mis colegas compositores y yo te lo enseñamos.
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Cómo escuchar una carrera que acaba en desfile

Lo único que te pido es que te sientes cómodo y te fijes en quién hace qué, porque en este movimiento la orquesta reparte el trabajo con mucha claridad. Al principio las cuerdas y las maderas, como las flautas y los clarinetes, corretean con notas ligeras y veloces, como si el escenario estuviera lleno de ratones. Después entran los metales, con las trompetas y los trombones, y los timbales marcan un paso firme que convierte ese correteo en una marcha. Cuando oigas también los platillos y el bombo, ya sabrás que la música ha llegado a su momento más brillante.

Un título que suena casi a orden

Allegro molto vivace es una indicación en italiano que significa «rápido y muy animado», y la puse porque no quería que nadie se durmiera en su butaca. Es una marcha con aire de scherzo, y esa palabra quiere decir «broma» en italiano, aunque la mía tiene más de paso decidido que de chiste. Está en sol mayor, una tonalidad luminosa que contrasta con el si menor que domina el resto de la sinfonía. Con este título quise prometer energía, porque después de este movimiento ya no habrá un final ruidoso, y aquí se concentra todo el estruendo que el final no tendrá.

Un scherzo en marcha

No lo encajé en ningún molde de libro de texto. Lo que tienes es un scherzo con aire de marcha, en compás de cuatro tiempos. Yo lo cuento en cuatro secciones: un arranque a toda prisa, la marcha que se asoma, el crecimiento de la energía y el estallido final. Te las explico una por una en los párrafos que vienen, así que quédate conmigo.

Sección 1: Salida con prisa y sin calentar

Empiezo en sol mayor y en voz baja, con un tempo vivísimo y unas notas que parecen cuchichear entre ellas. Nada de esto suena todavía a marcha, sino a algo ligero y juguetón que se mueve sin parar, como quien sale de casa tarde y corre hacia la parada. El ambiente es misterioso y divertido a la vez, y con tanta velocidad nadie sabe muy bien adónde va a parar la historia. Escúchalo como una promesa: algo grande se está preparando, pero aún no ha llegado.

Sección 2: Alguien marcha al fondo

De pronto, entre el revoloteo, empieza a asomar un paso más firme que puedes contar con los cuatro tiempos del compás. Es la marcha, y con ella el ánimo cambia: lo que era travieso se vuelve seguro de sí mismo. El tempo sigue siendo rápido, pero ahora la música tiene un suelo bajo los pies y una dirección clara. Si te cuesta encontrarla, busca el momento en que dan ganas de golpear el ritmo con el pie.

Sección 3: Se corre la voz

Aquí las dos ideas, el correteo ligero y la marcha, se cruzan y se mezclan, y cada vez suenan más instrumentos a la vez. El volumen sube poco a poco, como una conversación en la que todos hablan más alto para que los oigan. Los metales y los timbales ganan peso, y la sensación pasa de la curiosidad a una emoción cada vez más difícil de contener. En esta parte no cambio de tonalidad con grandes gestos, porque me interesa que sientas la tensión crecer sin que nadie te avise.

Sección 4: Todos al balcón

Llega el estallido final, y toda la orquesta, con los platillos y el bombo a la cabeza, suena a victoria por todo lo alto en sol mayor. Es una música tan segura y tan brillante que casi te convence de que todo va a terminar bien. Pero recuerda que mi plan para esta sinfonía era otro, y que después de este momento no me espera un final ruidoso, sino uno lento. Por eso, cuando acaba el estruendo, el silencio que queda tiene su propio peso, y te prepara para un cambio de ánimo muy profundo.

Tu turno: dale al play y agárrate

Ahora te toca a ti vivir este Allegro molto vivace, así que pulsa el botón de reproducir y déjate llevar por la música. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: el correteo del principio, la marcha que se abre paso y el estallido del final. No hace falta que reconozcas cada instrumento, porque basta con que sigas cómo cambia el ánimo. Ojalá disfrutes de este movimiento tanto como disfruté yo al escribirlo.
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Y hasta aquí llega mi explicación del III. Allegro molto vivace de mi Symphony No 6. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo esta guía de escucha del III. Allegro molto vivace? Espero que ahora, cuando suene esa marcha ligera y chispeante en sol mayor, la reconozcas enseguida y sientas cómo avanza con tanta energía. Y si te quedas con esa sensación de entusiasmo, piensa que después llega un final lento y callado, de modo que lo que has oído aquí se vuelve aún más especial. Todavía quedan muchos aspectos de mi Symphony No 6 por explorar, desde los otros movimientos hasta la historia de cómo la fui escribiendo. Te invito a pulsar en los enlaces que encontrarás en la página para seguir descubriéndola a tu ritmo. Cada escucha te dará algo nuevo, y estaré encantado de seguir acompañándote.