Un adiós susurrado con la Symphony No 6 de Tchaikovsky
I. Adagio, Allegro Non Troppo

Symphony No. 6 in B minor, Op. 74 ("Pathétique")

Tchaikovsky presenta una guía de escucha de I. Adagio, Allegro Non Troppo, de Symphony No 6
Soy Tchaikovsky, y voy a explicarte el primer movimiento de mi Symphony No 6, el I. Adagio, Allegro Non Troppo. Vas a descubrir cómo, en pleno desarrollo, irrumpe una fuga marcada «feroce» que rompe la calma, y por qué ese estallido hace que todo lo demás suene más humano. Si quieres comprobar cuánto sabes,  prueba el entrenamiento  de esta web, donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas.
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Cómo escuchar sin saber nada y sin sentirte perdido

Lo primero que te pido es que no esperes una melodía pegadiza desde el primer segundo, porque yo empiezo casi en susurros. Presta atención al fagot solo del principio, que suena grave y algo oscuro, y deja que te meta en el ambiente antes de que el resto de la orquesta se anime. Después fíjate en cómo cambia el ritmo: la música pasa de arrastrarse a avanzar con empuje, y luego alterna ratos tiernos con ratos tormentosos, así que te basta con seguir el estado de ánimo. Si además te apetece jugar, busca dentro del movimiento un canto ortodoxo para los difuntos que cito y un pasaje furioso a mitad del camino, y te sentirás como un detective con buen oído.

Un título que es casi un horario de trenes

El título de este movimiento no cuenta ninguna historia, sino que explica cómo debe sonar: Adagio, que significa muy lento, y luego Allegro non troppo, que significa animado, pero sin exagerar. Quería que empezara pesado y dubitativo, como alguien que duda antes de hablar, y que después ganara energía sin convertirse en una carrera. Ese «non troppo» es mi manera de pedir a los músicos que contengan el ímpetu, porque la pasión de este movimiento tiene que arder por dentro más que gritar. En mis notas sobre la sinfonía escribí que el primer movimiento era pasión, confianza y sed de vivir, y ese contraste entre lo que se frena y lo que se desborda es justo lo que anuncia el título.

Una forma con sus reglas y sus travesuras

Elegí la forma sonata, que funciona como una pequeña obra de teatro en tres actos: se presentan unos temas, se les somete a toda clase de pruebas y al final regresan cambiados. Todo ocurre en un compás de cuatro tiempos y con el si menor como tono de partida. Antes de empezar de verdad coloco una introducción lenta, y después llegan el primer tema, el segundo tema, el desarrollo y la vuelta de los temas. Ahora vamos sección por sección, y te aseguro que merece la pena.

Sección 1: El fagot sale a escena solo

Empiezo en Adagio, es decir, muy despacio, y en si menor, con un fagot solo que canta una línea grave y sin ninguna prisa. Es una entrada casi vacía, sin el brillo de otras sinfonías que arrancan con toda la orquesta, y precisamente por eso te hace inclinarte hacia la música. Poco a poco se suman otros instrumentos, pero el ambiente sigue siendo oscuro, como una habitación en penumbra donde todavía no se distingue qué hay en cada rincón. Aquí lo importante es que te dejes llevar por la lentitud, porque esta calma tiene algo de presentimiento.

Sección 2: Se pone en marcha el motor

Cuando llega el Allegro non troppo, el tempo se aviva y la música empieza a moverse con una inquietud nerviosa. El primer tema es ligero y agitado, como si algo te empujara por la espalda, y sigue bajo la sombra del si menor. No esperes alegría, porque es la energía de quien tiene mucho que decir y no sabe cómo ordenarlo. Cuando lo reconozcas, retenlo en la memoria, porque va a volver más de una vez a lo largo del movimiento.

Sección 3: Una melodía con aire de ópera

Después la agitación se detiene y aparece el segundo tema, amplio, cálido y cantable, que es el momento más tierno de todo el movimiento. Si conoces la ópera Carmen de Bizet, quizá te suene a la «Flower Song», porque mi melodía se parece bastante a ella. Me gusta ese cambio de clima, porque tras el nerviosismo del primer tema llega algo parecido a un abrazo. Fíjate en lo largas que son las frases, que parecen suspirar despacio, y en cuánto contrastan con lo anterior.

Sección 4: La fuga se pone feroz

En el desarrollo cojo los temas que ya conoces y los zarandeo, y en medio hay una fuga marcada «feroce», que es la palabra italiana para pedir a los músicos que toquen con ferocidad. Una fuga es una forma en la que las voces se persiguen y entran una tras otra con la misma melodía, así que oirás cómo se solapan y se atropellan. Es el pasaje más violento del movimiento, y se parece a una discusión en la que todos hablan a la vez y nadie cede. Escúchalo con atención, porque es el punto en el que la tensión del movimiento llega más lejos.

Sección 5: Todo regresa, pero nada es igual

Tras el desarrollo regresan los temas del principio, como manda la forma sonata, pero ya no suenan igual que antes. Lo que al inicio era duda ahora pesa más, y lo que era ternura llega con un matiz de nostalgia. Es un recurso que me gusta mucho, porque oyes lo mismo y lo sientes de otra manera, igual que al releer una carta antigua con otros ojos. Al terminar el movimiento habrás recorrido un camino que va de la duda a la pasión y de ahí a una tristeza serena, y eso prepara el terreno para el resto de la sinfonía.

Dale al play y que empiece el viaje

Ahora te toca a ti: dale al play y déjate envolver por I. Adagio, Allegro Non Troppo. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado, desde el fagot solitario hasta la fuga feroz. No hace falta que lo entiendas todo, basta con que pases de un tema al siguiente como quien da un paseo por un lugar desconocido. Ojalá este viaje por mi I. Adagio, Allegro Non Troppo te emocione tanto como me emocionó a mí cuando lo compuse.
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Hasta aquí llega mi guía de escucha del primer movimiento, el Adagio y Allegro non troppo de mi Symphony No 6. ¿Te ha gustado descubrir cómo suena y qué esconde este comienzo? Si vuelves a escucharlo ahora, seguro que el fagot solitario del principio y el canto para los difuntos te dicen algo distinto. Y es que la música tiene esa cualidad: cada vez que regresas a ella, te enseña un detalle que antes se te había escapado. Todavía queda mucho por explorar en esta sinfonía. Después de este primer movimiento vienen un vals de cinco tiempos, una marcha llena de energía y un final lento y doloroso que me costó mucho imaginar. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes a tu disposición para seguir descubriendo mi Symphony No 6. Estaré encantado de acompañarte en cada paso del camino.