Plumas y hechizos con Swan Lake de Tchaikovsky
Los mejores momentos

Swan Lake, Op. 20, ballet in four acts (1877)

Tchaikovsky presenta los mejores momentos de Swan Lake
Soy Tchaikovsky y te doy la bienvenida a los mejores momentos de Swan Lake. Vas a escuchar el vals con el que Siegfried celebra su mayoría de edad en el parque del castillo, una melodía que entra en el segundo tiempo y te hace balancearte. Aquí, en esta web, mis compañeros compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que te invito a  probar el entrenamiento .
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Un oboe con mucho que contar

Yo abro el lago con un oboe solo, que canta en si menor una melodía tan melancólica que hasta el agua parece quedarse quieta para escucharla. La compuse para un ballet infantil en 1871, así que esta melodía ya había trabajado antes de conocer a los cisnes, y por eso vuelve una y otra vez a lo largo de la obra.

Cuatro cisnes y ningún paso en falso

Yo les pedí a las maderas unas notas cortas y repetidas, como de pájaro que picotea, y debajo puse unas cuerdas muy precisas, en fa sostenido menor y con un Allegro moderato en compás de 2/4. El resultado es la imagen de cuatro bailarinas que se mueven como si fueran una sola, y por eso a esta pieza mucha gente la conoce como Dance of the Little Swans.

Un vals que llega con un poco de retraso

Yo escribí este vals, en la mayor y en compás de 3/4, para la fiesta de mayoría de edad de Siegfried en el parque del castillo. Lo curioso es que la melodía no entra en el primer tiempo sino en el segundo, como ese invitado elegante que aparece justo cuando los demás ya se han sentado.
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Y hasta aquí llega mi paseo por el lago. ¿Has disfrutado descubriendo los mejores momentos de Swan Lake? Yo espero que sí, y que ahora tengas ganas de volver a escuchar el oboe del principio con otros oídos. Cuando lo compuse, no imaginaba que aquella obra tendría un camino tan largo. Al estrenarse en 1877 en el Teatro Bolshói de Moscú, la acogida fue fría, y yo no llegué a ver cómo, años después, el ballet encontraba por fin su lugar. Me gusta pensar que la música sabía esperar mejor que yo. Todavía quedan muchas otras cosas de Swan Lake por explorar: la historia de Odette y Siegfried, las distintas versiones del final, los bailes que no hemos mencionado y la manera en que unas mismas melodías cambian de ánimo según el momento. Si te apetece seguir descubriendo, pulsa en los enlaces que tienes a tu disposición y deja que el lago te siga contando sus secretos. Yo te espero allí, con el oboe preparado.