Ratones y nueces con el Nutcracker de Tchaikovsky
Los mejores momentos

The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)

Tchaikovsky presenta los mejores momentos de Nutcracker
Soy Tchaikovsky, y me alegra darte la bienvenida a los mejores momentos de mi Nutcracker. Vas a escuchar algunos de los números que elegí para la suite, que gustó muchísimo en marzo de 1892, antes de que el ballet llegara al escenario. Y si te apetece aprender a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, mis compañeros compositores y yo te lo enseñamos en esta web, así que  prueba el entrenamiento .
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Una campanita con buenos modales

Yo abro el Dance of the Sugar Plum Fairy con un sonido pequeño, claro y brillante, que casi parece caminar de puntillas. Ese sonido es de la celesta, un instrumento de teclado cuyos martillos golpean placas de metal, y por eso suena más suave que un glockenspiel; la escuché en París en 1891 y ya no quise otra para esta danza.

Un vals que primero se estira

Yo empiezo el Waltz of the Flowers con una introducción tranquila, como quien se desentumece un poco antes de ponerse a bailar, y solo después arranca el vals de verdad. Llega en el segundo acto, después de la Dance of the Reed Pipes y antes del Grand Pas de Deux, cuando las flores y los dulces homenajean a Clara en el Reino de los Dulces.

Soldados de juguete, pero con mucha seriedad

Yo hago que el March empiece con una fanfarria breve y decidida, de esas que avisan de que viene alguien importante y conviene dejarle paso. Es el tercer número del primer acto, después de la Miniature Overture y de la Scene of the Christmas Tree, así que cuando los soldados de juguete desfilan ya llevan un buen rato esperando su turno.
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Hemos llegado al final de este recorrido por los mejores momentos de Nutcracker, y me gusta quedarme un instante mirando hacia atrás. Cuando estrené el ballet en diciembre de 1892, el público no se entusiasmó demasiado y las primeras críticas fueron más bien frías. Con la música, en cambio, la gente fue más generosa, porque la suite que preparé unos meses antes ya había gustado muchísimo. Me alegra pensar que aquellas páginas, que al principio recibieron tantas dudas, hayan encontrado por fin a quien quisiera escucharlas con calma. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo los mejores momentos de Nutcracker? Ojalá ahora, cuando oigas esa campanita tan clara o ese vals que se estira antes de bailar, los reconozcas como a viejos conocidos. Aun así, esta obra guarda muchos más rincones que los que hemos recorrido aquí. Todavía quedan la historia de Clara y su cascanueces, los bailes del segundo acto y los detalles de aquel estreno en San Petersburgo. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y deja que la música te lleve un poco más lejos. Yo estaré encantado de que sigas escuchando.