Ratones y nueces con el Nutcracker de Tchaikovsky
Waltz of the Flowers

The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)

Tchaikovsky presenta una guía de escucha de Waltz of the Flowers, de Nutcracker
Soy Tchaikovsky, y hoy voy a explicarte el Waltz of the Flowers, uno de los números de mi Nutcracker que más disfruto. Vas a descubrir cómo un vals de tres tiempos pone a bailar a todo un jardín, con veinticuatro parejas en el estreno, para rendir homenaje a Clara. Si quieres aprender a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, que es lo que mis compañeros compositores y yo te enseñamos en esta web,  pásate por el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin contar pétalos

Antes de nada, no te preocupes por saber qué instrumento es cuál, porque en este vals lo que importa es seguir el papel que hace cada voz. Primero busca la melodía, esa línea cantable que se lleva el protagonismo y que podrías tararear al salir de la sala. Después fíjate en el acompañamiento, que marca los tres tiempos del vals, uno fuerte y dos suaves, en un balanceo que no se detiene. Y por último atiende a los sonidos agudos y brillantes que rodean la melodía, igual que los pétalos rodean el centro de una flor.

Un título con maceta y todo

Le puse ese título porque el número acompaña la fiesta que se celebra en Confituremburgo, donde las flores y los dulces rinden homenaje a Clara. Forma parte del divertimento del segundo acto, ese desfile de bailes pensados para agasajar a la niña y al Nutcracker convertido en príncipe. En la puesta en escena original apareció un jarrón dorado con caléndulas, un homenaje a Evgenia, la hija fallecida de Petipa. Además bailaban nada menos que veinticuatro parejas del cuerpo de baile y ocho solistas, así que el título era casi un parte de jardinería.

Un jardín por tramos

Aquí tampoco hace falta ninguna etiqueta técnica. Lo que vas a oír es una introducción, el vals con sus distintas ideas y un final que lo recoge todo. Por eso lo vamos a recorrer en cuatro secciones: la introducción, el primer vals, un tramo central y el cierre. En los próximos párrafos entro en cada una por separado, ¡prepárate para un paseo con sorpresas!

Sección 1: El estiramiento antes de bailar

Empiezo con una introducción tranquila, en la que todavía no hay un pulso de vals que te agarre del brazo. Las notas van y vienen con ligereza, como si la música estuviera abriendo la puerta del jardín con cuidado. El ambiente es suave y expectante, y quiero que notes cómo se crea una pequeña espera. Esa calma está ahí para que el vals que viene después se agradezca todavía más.

Sección 2: Entra el vals de verdad

De pronto el balanceo de los tres tiempos se instala y aparece la melodía principal, amplia, elegante y muy fácil de seguir. Aquí el ánimo cambia por completo, porque pasamos de la espera a una alegría serena, la de un salón donde todos saben bailar. Fíjate en que la melodía respira con frases largas, sin ninguna prisa por llegar a ningún sitio. Si solo te quedas con un recuerdo de esta pieza, que sea el de este tema.

Sección 3: Cambio de aires entre los parterres

En el tramo central dejo atrás la primera melodía y presento otras ideas, con otro color y otro carácter. La música se vuelve más ligera y más tierna por momentos, y luego se anima de nuevo, como si el baile cambiara de pareja. Aquí es donde mejor se nota que mi vals cuenta una pequeña historia, porque el ánimo no se queda quieto ni un minuto. Escucha cómo la energía va creciendo poco a poco, sin dar un salto brusco.

Sección 4: Todos juntos para el ramo final

Hacia el final regresa la melodía que ya conoces, y es muy agradable reconocerla como a una vieja amiga. Después la música acelera su entusiasmo y se llena de brillo, porque quería cerrar la pieza con una sensación de plenitud. Los últimos compases suben de intensidad hasta una conclusión llena de energía, de las que invitan a aplaudir. Ahí termina el recorrido, y con él la fiesta de las flores en honor de Clara.

Ahora te toca a ti, sin zapatos de baile

Ahora te invito a que vivas el Waltz of the Flowers por ti mismo: pulsa el botón de reproducir y déjate llevar por la música. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado: la melodía, el balanceo de los tres tiempos y los cambios de una sección a otra. No hace falta que lo hagas todo a la vez, basta con que sigas lo que más te llame la atención en cada momento. Ojalá disfrutes de este recorrido por mi Waltz of the Flowers tanto como yo disfruté al componerlo.
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Cuando un vals termina, a mí me queda siempre la sensación de haber estado en una fiesta donde todos se alegraban de ver llegar a Clara. ¿Te ha gustado acompañarme por el Waltz of the Flowers? Espero que ahora, al escucharlo, notes la calma con la que empieza y la alegría con la que sigue. Todavía quedan muchos rincones de mi Nutcracker por descubrir, y cada uno tiene algo distinto que contarte. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a continuación y continúa el paseo conmigo.