Ratones y nueces con el Nutcracker de Tchaikovsky
La trama en breve
The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)

Soy Tchaikovsky, y te doy la bienvenida al argumento de mi Nutcracker. Vas a seguir a Clara desde la Nochebuena en que recibe un cascanueces de juguete hasta el reino de Confituremburgo, donde la coronan reina. Reconocer nuestras piezas en cuanto suenan también se aprende aquí, con mis compañeros compositores y conmigo, así que echa un vistazo al entrenamiento .
---
Nutcracker descifrado: una Nochebuena que se me fue de las manos
Cuando empecé a componer The Nutcracker, en febrero de 1891, tenía delante una Nochebuena entera por inventar. Es la historia de Clara, una niña que recibe un cascanueces como regalo, y de un ejército de ratones con un rey de siete cabezas que irrumpe en su casa. Hay batalla, hechizo, un viaje a un reino de dulces y hasta una coronación, es decir, todo lo que pediría un buen folletín. Te lo cuento acto por acto, con sus personajes y sus enredos, para que veas por qué esta música sigue acompañando tantas Navidades.El reparto: quién es quién antes de que suba el telón
Clara es el corazón de la historia: una niña curiosa que recibe un cascanueces en Nochebuena, se encariña con él y, cuando los ratones atacan, no se queda mirando, sino que lanza su zapatilla contra el Rey de los Ratones y gracias a esa valentía se le abren las puertas de un reino entero.Drosselmeyer es el padrino de Clara y quien pone todo en marcha: llega en Nochebuena a la casa Silberhaus con un cascanueces de regalo y con un aire de misterio que convierte una simple fiesta familiar en el principio de una aventura.
El Cascanueces empieza como un muñeco y acaba convertido en príncipe: combate junto a los muñecos, mata al Rey de los Ratones y después lleva a Clara a un reino mágico, de modo que es a la vez su protector, su guía y su compañero de aventura.
El Rey de los Ratones es el villano de la función, con siete cabezas y un ejército de ratones a sus órdenes; irrumpe en la casa en plena Nochebuena, y aunque parece imbatible, cae primero por la zapatilla de Clara y luego por la mano del Cascanueces, que lo remata.
Los vecinos del reino de azúcar
Sugar Plum Fairy da la bienvenida a Clara y al príncipe en Confituremburgo, el Reino de los Dulces, y su gran momento llega en el Grand Pas de Deux, donde la celesta pone el sonido y una plataforma llamada reika la hacía deslizarse en puntas como si flotara.Prince Coqueluche es el compañero de baile de la Sugar Plum Fairy en el Grand Pas de Deux, la pareja que cierra la celebración del reino, y en el estreno lo bailó Pavel Gerdt, de modo que Clara no es la única que tiene a un príncipe a su lado en el reino.
Mother Ginger y los Polichinelles se suman al desfile de danzas del segundo acto, junto al chocolate español, el café árabe y el té chino, y dan al reino un aire de fiesta continua que no deja que nadie se aburra.
Las flores y los dulces son los verdaderos anfitriones de la fiesta: bailan para honrar a Clara, y en el Waltz of the Flowers eran, en el estreno, veinticuatro parejas del cuerpo de baile y ocho solistas, un jardín entero sobre el escenario.
Primer acto: una fiesta, un regalo y una guerra
Un regalo en Nochebuena abre la historia cuando el padrino Drosselmeyer le entrega a Clara un cascanueces en la casa Silberhaus, y ese gesto sencillo marca el tono del acto: una celebración familiar cálida, con una música luminosa, en la que ya se intuye que algo mágico está a punto de ocurrir.El desfile de los soldados llega después de la escena del árbol de Navidad, con la March de paso firme y alegre, y sirve para que la fiesta se vaya llenando de juguetes que, poco a poco, dejan de parecer simples juguetes.
Los ratones invaden la casa con su rey de siete cabezas al frente, y en ese instante el Cascanueces y los muñecos cobran vida, de manera que la calidez de la fiesta se rompe de golpe y el miedo y la fantasía se mezclan en el mismo escenario.
La zapatilla de Clara decide la batalla: ella golpea al Rey de los Ratones, el Cascanueces lo mata y se transforma en príncipe, así que el acto termina con un giro de cuento y con Clara lista para cruzar al otro lado del sueño.
Segundo acto: un reino de azúcar con muchos invitados
El viaje al Reino de los Dulces lo emprende Clara con el príncipe, y al llegar a Confituremburgo conoce a la Sugar Plum Fairy y al Prince Coqueluche, con lo que el acto cambia de golpe del peligro de la batalla a la curiosidad de un lugar nuevo.Un desfile de danzas llena el reino: chocolate español, café árabe, té chino, el Trepak ruso, Mother Ginger con los Polichinelles y la Dance of the Reed Pipes, y todas son pequeñas postales que dan al acto un colorido tan variado como una caja de bombones.
Una fiesta en honor de Clara reúne a las flores y a los dulces en el Waltz of the Flowers y en el Grand Pas de Deux, donde la Sugar Plum Fairy y el Prince Coqueluche bailan al son de la celesta, y la niña pasa de espectadora a invitada de honor.
Clara y el Cascanueces son coronados Rey y Reina de Confituremburgo, y con esa coronación se cierra el cuento de la mejor manera posible, con un final de premio en el que la niña que lanzó una zapatilla acaba reinando en un mundo de azúcar.
Niños en los papeles principales y un maestro que cae enfermo
El estreno tuvo un reparto atrevido para la época: Stanislava Belinskaya, con doce años, fue Clara, y Sergei Legat, con diecisiete, el Cascanueces convertido en príncipe. Poner a niños en los papeles principales fue una idea novedosa de Petipa, que en agosto de 1892 tuvo que apartarse por enfermedad y dejó la coreografía en manos de Lev Ivanov. Entre tanto cambio, lo que mejor funcionó fue el Waltz of the Snowflakes, que en su versión original reunía a más de cincuenta bailarines y fue el número más aplaudido. La crítica trató con frialdad el ballet, pero reseñó la música aparte y la recibió mejor, y eso no me sorprendió, porque la suite ya había gustado mucho en marzo de 1892.Lo que el tiempo hizo con mi cascanueces
Yo mismo conté que el público parecía aburrido a pesar del lujo de la producción, pero la obra no se quedó en aquella primera noche. Lev Ivanov la recuperó en 1900, y con los años The Nutcracker salió de Rusia y llegó a Londres en 1934, en su primera representación internacional. Hoy pienso en Clara, en su zapatilla y en ese reino de azúcar, y me alegra que una historia de una sola Nochebuena haya terminado siendo la de tantas Navidades. ¿A que ahora te apetece asomarte a la casa Silberhaus y escuchar de nuevo la March y la celesta?---
Cuando pienso en el final de mi Nutcracker, me quedo con la imagen de Clara coronada reina de Confituremburgo junto al Príncipe Cascanueces, después de haber empezado la noche con un simple regalo de Navidad. Me hace gracia que todo cambie gracias a un gesto tan pequeño como el de su zapatilla, que golpea al Rey de los Ratones antes de que el Cascanueces acabe con él. A veces las historias más grandes nacen de una cosa muy pequeña, y eso también ocurre con la música. ¿Te ha gustado conocer el argumento de mi Nutcracker? Si es así, me alegra mucho, porque todavía quedan muchas cosas por descubrir. Puedes explorar la música, la historia que hay detrás de la obra y cada una de las piezas con calma, una a una. Haz clic en los enlaces de esta página y sigue conmigo por este mundo de nieve, flores y dulces. Yo te espero con la misma ilusión con la que escribí cada nota.
