Ratones y nueces con el Nutcracker de Tchaikovsky
Dance of the Sugar Plum Fairy

The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)

Tchaikovsky presenta una guía de escucha de Dance of the Sugar Plum Fairy, de Nutcracker
Soy Tchaikovsky, y hoy voy a explicarte la Dance of the Sugar Plum Fairy, una de las páginas de mi Nutcracker que más ilusión me hace compartir contigo. Vas a descubrir cómo la celesta, un instrumento de teclado con un sonido delicado como el cristal, da a esta danza su brillo único, y por qué basta escucharla una vez para no olvidarla. En esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras nada más sonar, así que  entra en el entrenamiento  y ponte a prueba.
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Cómo escuchar sin hacer ruido ni zapatear

Te pido una sola cosa antes de empezar: busca la celesta, que es la verdadera protagonista de esta danza. En junio de 1891 le pedí a mi editor Jurgenson que encargara una a París, porque tenía un sonido divinamente inusual. Se cuenta que la guardé en secreto para que ningún otro compositor ruso la usara antes que yo, aunque mi carta solo demuestra que hice el encargo. Cuando la localices, deja que el resto de la orquesta te acompañe de fondo y atiende a los sonidos graves que asoman por debajo, como un vecino discreto que comenta lo que pasa sin levantar la voz.

Un título que se come con los ojos

Le di ese título porque la danza pertenece a la Sugar Plum Fairy, el personaje que Clara y el Nutcracker-Prince encuentran en Confituremburgo. Forma parte del Grand Pas de Deux del segundo acto, donde ella baila con Prince Coqueluche, y quise que la música sonara brillante y dulce sin llegar a empalagar. En el estreno la bailó Antonietta Dell'Era, y para que pareciera deslizarse sobre las puntas se usó una plataforma llamada «reika». Con ese nombre y con esa celesta, el hada ya se podía oír antes de que nadie la viera aparecer.

Una forma sin etiqueta de museo

Te propongo que no te preocupes por las etiquetas técnicas. Es una danza breve dentro de un ballet, y se disfruta más si la escuchas como una conversación con varios momentos que como un edificio con sus planos. Yo la repartiría en cuatro secciones: una entrada, la melodía principal, un tramo central más inquieto y un final que se despide con calma. En los próximos párrafos las recorro una por una, para que veas cómo cada una cuenta algo distinto.

Sección 1: El hada pide silencio

Empiezo con sonidos muy bajitos y pausados, como si alguien reclamara silencio antes de que salga la protagonista. El ritmo es tranquilo y sin sobresaltos, y todavía no hay ninguna prisa por enseñarlo todo. Aquí no hay cambios bruscos de ambiente: lo que cuenta es la sensación de que algo delicado está a punto de ocurrir. Si te fijas bien, notarás que me tomo mi tiempo en dejar el escenario preparado.

Sección 2: La celesta toma la palabra

Entonces llega la melodía principal en la celesta, con notas sueltas que caen una tras otra. El ambiente sigue siendo suave, pero ahora tiene un centro claro al que agarrarte. Debajo, los sonidos graves contestan de vez en cuando, como si el hada y su acompañante charlaran en voz baja. Es la parte que casi todo el mundo reconoce y la que más fácilmente se queda en la cabeza.

Sección 3: Un remolino con buenos modales

En el tramo central la música se mueve más, con frases que suben y bajan, y el ánimo pasa de la calma al juego. No se trata de un cambio violento, solo de un poco más de energía, como cuando alguien da una vuelta de más porque le apetece. Aquí la melodía se reparte entre distintos sonidos de la orquesta, así que conviene escuchar con los oídos bien abiertos. Es el momento en que la historia se anima antes de volver al punto de partida.

Sección 4: Una despedida sin dramas

Hacia el final la música recupera el aire tranquilo del principio, como quien regresa a un sitio que ya conoce. La celesta vuelve a quedarse casi sola, y el ambiente se aclara y se aquieta. Cierro con una frase breve y segura, sin discursos ni grandes despedidas. Es mi manera de decirte que el hada ya ha dicho lo que tenía que decir.

Ahora te toca a ti

Ahora te invito a que vivas la Dance of the Sugar Plum Fairy por ti mismo. Dale al play y déjate llevar por la música, sin prisas. Mientras suena, ten presente lo que hemos comentado: la celesta, las cuatro secciones y el hada que lo preside todo. ¡Ojalá disfrutes del viaje por mi danza tanto como yo disfruté componiéndola!
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Ya hemos llegado al final de esta escucha, y me quedo con la imagen de ese sonido pequeño y brillante que, sin hacer ruido, se queda en la memoria. ¿Te ha gustado descubrir conmigo cómo está hecho el Dance of the Sugar Plum Fairy? Ojalá la próxima vez que lo oigas, la celesta te salga al encuentro como a alguien conocido. Mi Nutcracker guarda todavía muchas cosas por explorar: otros números de la suite, los bailes del segundo acto y las historias que rodearon su estreno. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes en esta página y continúa el paseo por mi Nutcracker a tu ritmo. Yo te espero con mucho gusto en la siguiente pieza.