Nochebuena petá de turrón con el Nutcracker de Tchaikovsky
Dance of the Sugar Plum Fairy
The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)

¡Buenas, peña, soy Tchaikovsky y hoy me toca destripar contigo el Dance of the Sugar Plum Fairy, una movida chulísima de mi Nutcracker! Vas a pillar el tintineo de la celesta mientras en el Grand Pas de Deux el hada se deslizaba de puntillas sobre una plataforma llamada reika, ¡un truco de locos, tronco! Pues nada, en esta web mis colegas de pentagrama y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas al vuelo, ¿te animas a darle caña al entrenamiento , colega?
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Pon la oreja en la lata de bombones
Venga, colega, arrímate que te cuento cómo se escucha mi Dance of the Sugar Plum Fairy sin tener ni papa de música clásica, ¡tranqui, que no muerdo! Tú fíjate en el tintineo de la celesta, un teclao cuyos martillitos arrean a unas placas de metal y suena como un glockenspiel pero más suavito, tipo campanita de sueño, ¿sabes? En junio de 1891 le mandé a mi editor Jurgenson que me pidiera una a París porque tenía un sonido divinamente raro, o sea, me flipó antes de pillarla, tronco. Tú cuenta las veces que te cae ese brillo de purpurina por sorpresa, que el resto de la orquesta se lo curra pa' que la celesta luzca, ¡rollo guardaespaldas con tutú, de locos!Por qué le puse nombre de golosina
Pues nada, a ver, que el título sale del hada, la Sugar Plum Fairy, a la que Clara se topa en la Land of Sweets, un reino de dulces llamao Confituremburg, ¡mazo de azúcar, chaval! Esta movida cae en el Grand Pas de Deux del segundo acto, o sea, el numerito de la parejita estrella: el hada y el Prince Coqueluche, ¡tela marinera! En el estreno se la currió Antonietta Dell'Era, y con una plataforma llamada reika parecía que se deslizaba de puntillas como si patinara, ¡flipante, tío! Así que ponerle otro nombre era ni de coña, que si no la peña se pensaba que era la musiquilla de un carrito de helaos, ¡anda ya!La forma: ni sonata ni rondó ni na'
Esto no va de manuales, tronco: es un baile, y los bailes se escuchan con el cuerpo. Sin rayarte con etiquetas de manual: es un baile en secciones que van pasando una tras otra, como quien se pica de plato en plato en un bufé libre. Luego te las voy contando una a una en los siguientes párrafos, ¡a tope, peña! Prepárate pa' una exploración de las buenas, que va a molar mazo, ¡venga, pa' dentro!Sección 1: El hada pisa el suelo en calcetines
Arranca flojito, pa' que no se despierte ni el gato, con un paso pausao y chiquitito, ¡qué finura, chaval! La celesta se pone a gotear notitas sueltas como si cayera purpurina del techo, y el ambiente es to' misterio dulce, ¿sabes? Aquí no hay prisa ni de coña, o sea, la peña se queda pillá y flipando pa' que luego el golpe sea más gordo. Es el momento de ponerte los cascos y no rascarte ni la nariz, que te lo pierdes, ¡guay!Sección 2: Entra la melodía y se cuelga del lustre
Pues nada, aquí aparece la melodía de verdad, tronco, y se te mete en la cabeza más rápido que un chiste malo de sobremesa. El rollo es ligero y flotante, tipo hada que se columpia sin gastar ni una gota de esfuerzo, ¡brutal! La celesta se luce con su brillo cristalino mientras el ambiente se pone elegante y coqueto, o sea, un desfile de pasarela pero con azúcar. Si te pilla tarareando en la ducha mañana, no me culpes a mí, colega, que yo solo escribí la movida.Sección 3: El hada se mete en un lío de caramelos
A ver, quillo, aquí el cuento se pone chungo-bonito: el ambiente se despeina un poco y la música parece que se pierde por los pasillos del reino de golosinas. Sientes como un cosquilleo de intriga, tipo cuando abres la nevera a las tres de la mañana y no sabes qué vas a pillar, ¡de locos! Es el trozo donde cambia el color del rollo, y lo bueno es que no hace falta saber de música pa' notarlo, que se nota en la barriga. Déjate llevar sin rayarte, chaval, que el hada sabe lo que hace aunque parezca que va a tropezar con un bombón.Sección 4: Cierre con purpurina y reverencia
Y en el final, tronco, vuelve esa dulzura de la que te hablaba y todo se va recogiendo, ¡qué petada de bonito, mazo! La celesta suelta sus últimos destellos como quien apaga las luces del árbol, una a una, con mimo, ¿vale? El mood pasa de misterio a calma total, o sea, el hada se despide de puntillas y tú te quedas flipao en el sofá. Resumiendo, colega: empieza de puntillas, se enreda, y acaba con reverencia, ¡un viaje dabuten en cuatro paradas!Dale al play y que no te pille el sueño
Y ahora te toca a ti, peña: dale al play y déjate caer en la música sin rayarte, ¡a ver si te flipa! Mientras suena, ten en la mollera lo que hemos hablao: el tintineo de la celesta, el baile del hada y las secciones una detrás de otra, ¿sabes? Fíjate bien, que cada vez que la celesta te guiñe el ojo es que estás pillando la movida, ¡guay! Ojalá el viaje por mi Dance of the Sugar Plum Fairy te dé tanto subidón como a mí cuando me lo currí, ¡de locos, tronco!---
¡Cierro el telón, tronco, y no me dejes con la boca abierta! ¿Te mola lo que has pillao en esta guía de escucha del Dance of the Sugar Plum Fairy, o qué, colega? Ojalá se te haya quedao ese tintineo de celesta rebotando en la cabeza, tipo purpurina que no se va ni a tiros, ¡brutal! Pero ojo, peña, que mi Nutcracker tiene mazo más rollo pa' rascar, ¡y esto es solo la puntita del turrón, illo! Hay mogollón de bailes, de historias y de movidas de bambalinas que ni te imaginas, ¡de locos, chaval! Así que no te quedes empanao, quillo: dale caña a los enlaces de aquí abajo y sigue tirando del hilo, venga! Pues nada, a ver, anda y lánzate, que la música te espera y yo me piro a ensayar, ¿vale?
