Nochebuena petá de turrón con el Nutcracker de Tchaikovsky
La trama en breve

The Nutcracker, Op. 71, ballet in two acts (1892)

Tchaikovsky presenta la trama en breve de Nutcracker
¡Pa' empezar, peña, soy Tchaikovsky y aquí te suelto el argumento de mi Nutcracker, una movida navideña que te va a flipar! Vas a ver cómo Clara, en plena Nochebuena y a zapatillazo limpio, le planta cara al Rey Ratón de siete cabezas, ¡un pifostio de locos, chaval! Y ojo, tronco, que aquí los demás compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¿te mojas y  le echas un ojo al entrenamiento , illo?
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Nutcracker destripao, tronco: una movida épica de mi cosecha

¡Flipa, peña, que mi Nutcracker es una movida de las gordas, con ratones, magia y reyes, y todo en solo dos actos, tío! Esto arranca cuando Ivan Vsevolozhsky, el jefazo de los Teatros Imperiales, me pega un toque después del pelotazo de The Sleeping Beauty, o sea, a currar otra vez, chaval. El cuento viene de Hoffmann, que lo escribió en 1816, y llegó hasta mí por la versión recortada de Dumas, ¡menudo rollo de herencia, illo! Agárrate fuerte, que te espera un dramón con romance de azúcar y un vals de copos de nieve con más de 50 bailarines al principio, ¡de locos, vamos!

Los protas de la movida: el reparto sin filtro

Clara: ¡Ojo, la prota, tronco! Es la chavalilla que recibe el cascanueces y acaba metida en un fregao de ratones sin pestañear. Le arrea un zapatillazo al Mouse King en plena pelea, ¡de locos! En el estreno la bailó Stanislava Belinskaya con 12 añazos, una apuesta de Petipa de lo más novedosa, ¡flipante!
Drosselmeyer: El padrino de Clara, el colega con el regalo estrella de la noche, tío. Se presenta en la Silberhaus en plena Navidad con el cascanueces bajo el brazo, ¡menudo regalazo, quillo! Es el que prende la mecha de to' el lío, que sin su regalito no hay movida, ¿te enteras?
Nutcracker-Prince: Empieza como un cascanueces con cara de pocos amigos y acaba convertido en príncipe, ¡flipas! Planta cara a los ratones con los juguetes y se carga al Mouse King, ¡qué máquina! Luego se lleva a Clara de pique a Confituremburg, peña. En el estreno lo bailó Sergei Legat, con 17 años, ¡un crack, vamos!
Mouse King: El malote del cuento, un ratón con siete cabezas, ¡siete, a ver quién se peina con tanto flequillo! Comanda un ejército de ratones que invade la casa de Clara en plena Navidad y monta un pifostio de campeonato. Se come un chancletazo de Clara antes de que el Nutcracker lo remate, ¡menudo final, chaval!
Sugar Plum Fairy: La jefa del chiringuito azucarao de Confituremburg, ¿sabes? Su baile suena a celesta, un teclao con martillitos que arrean a placas de metal, ¡guay total! La bailó Antonietta Dell'Era en el estreno y en el Grand Pas de Deux se deslizaba de puntillas sobre una reika, ¡como patinando, madre!
Prince Coqueluche: El compi del hada en Confituremburg, un galán de postín que recibe a Clara y al Nutcracker-Prince como quien abre su casa, ¡qué fardón! Lo bailó Pavel Gerdt en el estreno, y con la Sugar Plum Fairy se marca el Grand Pas de Deux, ¡dabuten, vamos!

Acto 1: Ratones a la gresca en Nochebuena

Regalazo en Nochebuena: ¡Hostia, qué arranque! Clara recibe de su padrino Drosselmeyer un cascanueces en la Silberhaus, en plena Nochebuena, y la tía no sabe el pifostio que se le viene encima. Un detalle de nada, pero es la chispa que prende toda la movida, ¡mazo de jaleo detrás, tío!
Los ratones asaltan la casa: ¡Madre mía, qué marrón! Un ejército de ratones, capitaneado por el Mouse King con sus siete cabezas, invade la casa y se arma un cirio de aúpa. Es el momento en que el cuento pasa de fiesta tranqui a peli de acción, ¡brutal, chaval, sin avisar!
Los juguetes se ponen las pilas: Aquí el Nutcracker y los muñecos cobran vida, ¡tal cual, flipa, que esto se pone interesante! Desfilan los soldaditos de juguete al ritmo del March, tercer número del primer acto en 1892, ¡un pasote! Y enfrente, el ejército de ratones, ¡menudo choque de bandas, tronco!
Zapatillazo y giro de guion: Clara le arrea al Mouse King con su zapatilla y, acto seguido, el Nutcracker lo deja seco, ¡menuda leona la chavala! Y entonces, ¡zas!, el muñeco se transforma en príncipe, ¡qué pasada de giro! Así se cierra el acto, con un final que te deja planchao, colega.

Acto 2: Fiesta de azúcar en Confituremburg

Viaje de ensueño: El Nutcracker-Prince se lleva a Clara a un reino mágico, la Tierra de los Dulces o Confituremburg, ¡ahí es nada, chaval! Se acabó el salón y los ratones, ahora todo es azúcar y fantasía, en plan escapada de ensueño, un pelotazo de escenario, ¡cómo mola, illo!
Hada y príncipe de la casa: Allí los recibe la Sugar Plum Fairy junto a Prince Coqueluche, ¡anfitriones de lujo, tronco! Y ojo al sonido, que la celesta, ese teclao de martillitos y placas de metal que yo pillé en París en 1891, le da a su baile un tintineo de campanita, ¡guay del Paraguay!
Desfile de golosinas: ¡Fiestorra de aúpa en honor de Clara, con dulces y flores bailando como locos! Se tira el desfile entero: Spanish Hot Chocolate, Arabian Coffee, Chinese Tea, el Trepak, Mother Ginger, el Dance of the Reed Pipes, el Waltz of the Flowers y, al final, el Grand Pas de Deux, ¡cartelazo, peña!
Coronación a lo grande: Clara y el Nutcracker-Prince acaban coronados rey y reina de Confituremburg, ¡unos reyes de postal, tío! El estreno de diciembre de 1892 en el Mariinsky salió regulero: críticas frías y público pasao de aburrío, ¡un bajón! Pero la música se llevó mejores críticas que el ballet, ¡se salvó de la quema, tronco!
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Jolín, colega, ¿qué tal, te ha molado el resumen de la trama de mi Nutcracker o te ha dejado tieso? Mira qué movida más loca, tronco: la crítica de 1892 me puso el ballet a parir, y aun así Clara y el Cascanueces acabaron coronaos reyes de Confituremburg, ¡qué flipe! Pues nada, peña, que de mi Nutcracker quedan mazo de cosas por destripar, tipo la celesta o los bailes del segundo acto, ¡un filón de locos, sabes? Así que dale al clic en los enlaces de aquí abajo, anda, y sigue rayándote con mi Nutcracker, ¡venga, que te vas a quedar pasmao, quillo!