Un portazo glorioso con el Piano Concerto No 1 de Tchaikovsky
Los mejores momentos

Piano Concerto No. 1 in B-flat minor, Op. 23

Tchaikovsky presenta los mejores momentos de Piano Concerto No 1
Soy Piotr Ilich Tchaikovsky, y estos son los mejores momentos de mi Piano Concerto No 1. Escucharás cómo el último movimiento, el Allegro con fuoco, hace girar una canción popular ucraniana y la alterna con una melodía rusa tierna, hasta llegar a un final grandioso y luminoso. Y si te apetece, en esta web mis colegas compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que  prueba el entrenamiento  cuando quieras.
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Una entrada de palacio, con puerta y todo

Yo abro el primer movimiento, el Allegro non troppo e molto maestoso, con cuatro notas de las trompas que van rematadas por unos acordes enormes, como si alguien anunciara a gritos la llegada de un rey. Lo más curioso es que esa melodía tan solemne no vuelve a sonar jamás, y que empieza en re bemol mayor aunque el concierto sea en si bemol menor, de modo que el invitado de honor saluda una vez y se marcha por la puerta de atrás.

Una nana con fiesta sorpresa

Yo empiezo el Andantino semplice con una melodía tranquila de la flauta, a la que contesta el solista con mucha delicadeza, como quien habla bajito para no despertar a nadie. En mitad de tanta calma se cuela una sección rápida y ligera que cita una canción francesa, "Il faut s'amuser, danser et rire", y es como si alguien abriera la puerta de la habitación y pusiera música de verbena.

Con fuego, pero con canción popular

Yo arranco el Allegro con fuoco con un tema que viene de una canción ucraniana, "Go on, go on Ivan", y que tiene tanta energía que parece que el pianista tenga prisa por llegar a alguna parte. Después aparece otra melodía, tierna y cantable, que sale de una canción popular rusa, "I'm Coming to the Capital", y ese contraste de ritmo vivo y de cantar suave es lo que mantiene el movimiento tan despierto.
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Cuando le enseñé este concierto a Nikolai Rubinstein en la Nochebuena de 1874, no imaginaba cómo iba a acabar la historia. Su juicio fue muy duro, y yo respondí que no pensaba cambiar ni una nota. Con el tiempo, sin embargo, retoqué la parte del piano, y el propio Rubinstein terminó siendo uno de los grandes defensores de la obra. A veces una pieza, igual que una amistad, necesita tiempo para encontrar su sitio. ¿Has disfrutado descubriendo los mejores momentos del Piano Concerto No 1? Todavía quedan muchos aspectos por explorar, como las distintas versiones que fui preparando o el recorrido de sus primeras interpretaciones, que empezaron muy lejos de Rusia. Si te apetece seguir adelante, haz clic en los enlaces que tienes en la página y continúa tu viaje por el Piano Concerto No 1. Ojalá la próxima vez que lo escuches notes todo esto desde el primer acorde.