Un portazo glorioso con el Piano Concerto No 1 de Tchaikovsky
III. Allegro con fuoco

Piano Concerto No. 1 in B-flat minor, Op. 23

Tchaikovsky presenta una guía de escucha de III. Allegro con fuoco, de Piano Concerto No 1
Soy Piotr Ilich Tchaikovsky, y ahora te voy a explicar el III. Allegro con fuoco de mi Piano Concerto No 1. Oirás cómo arranca con la canción ucraniana «Go on, go on Ivan», un tema de baile lleno de empuje, y por qué ese ímpetu hace tan hermosa la melodía rusa que llega después. Los demás compositores y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras obras nada más oírlas, así que, si quieres probarlo,  entra en el entrenamiento  cuando te apetezca.
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Cómo seguir la pista a este final sin perder el hilo

Para escuchar el Allegro con fuoco te propongo que te fijes en tres bandos: el piano solista, las cuerdas y el resto de la orquesta, con sus vientos, sus metales y sus timbales. El piano lleva casi siempre la iniciativa, porque unas veces lanza pasajes veloces y otras se une a la orquesta para sonar a lo grande. Las cuerdas se encargan de una melodía tranquila que aparece entre canción y canción, y te servirá de pequeño descanso para el oído. Los metales y los timbales ponen el peso en los momentos grandes, así que, cuando los oigas entrar con todo, sabrás que se acerca algo importante, como el trueno que avisa de que la tormenta ya está encima.

Un título con la cerilla ya en la mano

Allegro con fuoco significa, más o menos, rápido y con fuego, y no encontré una forma más clara de explicarte lo que quería de este final. Después de un primer movimiento solemne y de un segundo mucho más sereno, necesitaba que el concierto terminara con una energía que no se pudiera ignorar. Por eso escribí esa indicación, para que el pianista y la orquesta supieran desde el principio que aquí no se toca con prudencia. Y ese fuego no es solo velocidad, porque también está en el calor de las canciones populares que sostienen todo el movimiento.

Dos canciones que se turnan

No me apetecía construir este final como un mueble de catálogo. Una canción ucraniana y otra rusa se van turnando, con una melodía tranquila de las cuerdas que aparece entre ellas. Con ese juego de idas y venidas, cada regreso suena un poco distinto del anterior, y de ahí sale la sensación de que la música avanza. Ahora voy a recorrerlo contigo en cuatro secciones, una detrás de otra, para que veas cómo se enlazan hasta llegar al final.

Sección 1: Ivan, ¡a qué viene tanta prisa!

Esta primera parte está marcada Allegro con fuoco, y su tema principal es una canción ucraniana, «Go on, go on Ivan», que ya te da el ritmo de todo el movimiento. Desde el principio notarás un aire de baile, con un empuje que no te deja quedarte quieto en la silla. El piano toma esa canción y la hace correr, mientras la orquesta le responde con un ímpetu parecido. El ambiente es el de una fiesta que acaba de empezar y en la que todavía nadie se ha cansado.

Sección 2: Entra la melodía que sabe respirar

Después de tanta energía llega un cambio de ánimo, porque las cuerdas cantan una melodía tranquila que parece pedir un respiro. Es el contraste más claro de todo el movimiento, ya que pasamos del impulso de la canción ucraniana a un canto sereno y sin prisa. Ese vaivén entre lo que corre y lo que descansa es el modo que tengo de contarte una historia con música, sin necesidad de palabras. Si lo escuchas con atención, verás que el piano no se limita a acompañar, sino que entra en esa calma y la adorna con delicadeza.

Sección 3: Una canción rusa llega a la capital

Aquí aparece el segundo tema, una canción popular rusa, «I'm Coming to the Capital», que es tierna y muy melódica. Después del ímpetu de la primera canción, esta suena como una conversación cercana, con un aire casi de confidencia. Fíjate en cómo las dos canciones vuelven a turnarse, porque cada vez que regresan lo hacen con un color algo diferente. En esta zona el movimiento juega a que no sepas qué viene después, y esa incertidumbre mantiene el interés hasta el último momento.

Sección 4: El gran final, con corte y todo

En el momento culminante transformo el segundo tema y lo convierto en algo grandioso y luminoso, con toda la orquesta empujando junto al piano. Es la gran recompensa del movimiento, porque la melodía que antes era tierna regresa ahora con una fuerza que casi te levanta del asiento. Años más tarde, en 1888-89, retoqué el final, y en la versión que se toca hoy se hace un corte que lo vuelve más directo. Si notas que todo se precipita hacia la meta sin pararse a mirar atrás, es justo lo que yo buscaba.

Ahora te toca a ti darle al botón

Y hasta aquí llega mi explicación, así que te invito a vivir el Allegro con fuoco por tu cuenta. Dale al play, déjate llevar por la música y, mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: las dos canciones, la melodía tranquila de las cuerdas y ese final tan luminoso. No hace falta que lo entiendas todo a la primera, porque lo importante es que te dejes arrastrar por el movimiento. Ojalá disfrutes de este viaje por mi Allegro con fuoco tanto como yo disfruté creándolo.
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Hemos llegado al final del Allegro con fuoco, y me gusta pensar que esta música sigue sonando un rato más dentro de ti. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha del III. Allegro con fuoco de mi Piano Concerto No 1? Ahora que sabes que en él se alternan una canción ucraniana y una melodía rusa, quizá lo oigas con otros oídos la próxima vez. Aún quedan muchos aspectos de mi Piano Concerto No 1 por explorar, desde la historia que lo rodea hasta los otros movimientos. Si te apetece seguir descubriéndolo, haz clic en los enlaces que encontrarás en esta página y deja que la curiosidad te lleve. Yo te espero en cada nueva escucha.