Johannes Brahms
Compositor
1833 – 1897

¡Illo, tronco, que yo soy Johannes Brahms, un chaval de Hamburgo nacido en 1833, y vengo con un flow de locos! Pues nada, colega, me pongo flipante y te suelto mi vida enterita, sin cortarme un pelo, ¡qué movida más guay! Mira, en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis piezas en cuanto suenan, que mola mazo, así que dale al entrenamiento , ¡a petarlo, peña!
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Un enano con el bombo en la cuna
¡Qué pasa, colega! Nací el 7 de mayo de 1833 en Hamburgo, en plan chaval currante de barrio. Mi viejo tocaba el contrabajo, la trompa y la flauta, o sea, una orquesta andante, y mi madre, Johanna, cosía pa' fuera como una máquina. Con siete añitos, en 1840, ya tenía al profe Otto Cossel machacándome con el piano, y de 1845 a 1848 me pillé a Eduard Marxsen, un tío que no te dejaba ni respirar sin escalas. ¡Pa' que veas, tronco: crío flipao con las teclas desde chiquitito!Me lanzó un crack y me hice famoso sin soltar ni una nota
Mira, en 1850 conocí a Ede Reményi, un violinista húngaro con un rollo gitanón que me voló la cabeza, y de ahí me vino el pique por esa música. Ya en otoño de 1853 me planté en Düsseldorf con una carta de Joseph Joachim pa' ver a Robert Schumann y a su mujer, Clara, ¡con un canguelo que no veas, illo! Pues nada, el 28 de octubre de ese año Schumann soltó un artículo, "Neue Bahnen", o sea, "Nuevos caminos", poniéndome por las nubes con veinte añitos y sin haber publicado ni una nota, ¡de locos, hostia! Luego vino lo chungo: en febrero de 1854 se llevaron a Robert a un manicomio cerca de Bonn, murió en 1856, y con Clara me quedó una movida emocional bestial que duró hasta que ella se fue pa' siempre.Mi pisito en Viena, sin lujos pero con mucho cacharro
Venga, ahora te cuento dónde me instalé: Viena, la capital de la música, el barrio de los pelazos con partitura bajo el brazo. Desde diciembre de 1871 me pillé un piso en la Karlsgasse 4, y ahí me quedé hasta que la palmé, vamos, que ni cambié de buzón, ¿tú te crees? Cuándo me asenté del todo en la ciudad, pues mira, ni los expertos se ponen de acuerdo: unos dicen que en 1862, otros que me lo fui currando hasta 1869. Lo que sí te digo es que Viena me molaba mazo, porque allí la peña se tomaba la música como el fútbol, ¡a gritos y con bronca en el bar!Mi Primera: veintiún años de rayada
¡Atento, que esto es lo gordo, tío! La Symphony No 1 se estrenó el 4 de noviembre de 1876 en Karlsruhe, con Felix Otto Dessoff al mando, y me costó unos veintiún años de movida, ¿lo flipas? Es que tenía al fantasma de Beethoven detrás de la oreja, soplándome "hazlo bien, chaval", y así cualquiera se raya hasta pelarse las uñas. Hans von Bülow la bautizó como "la Décima de Beethoven", y a mí me sentó fatal, tronco, que yo quería ser yo y no el sobrino de nadie. Luego ya me solté la melena y, pum, pum, pum, la Segunda en 1877, la Tercera en 1883 y la Cuarta en 1885, ¡cuatro sinfonías a lo bestia, guay del Paraguay!Quemé cuartetos y me quedé soltero, ¡a mi bola!
Mi manía era brutal: yo decía que había destrozado veinte cuartetos de cuerda antes de publicar el primero, ¡veinte, qué peligro tenía en casa! O sea, que si te crees que tu perfeccionismo es chungo, anda ya, que yo te gano con la papelera llena. Y de amores, pues nada, que no me casé nunca, que me hacía el duro y vivía a mi rollo, aunque con Clara de por medio imagínate el culebrón. Tampoco escribí ni una ópera, ¡ni una!, porque el rollo de los gritos y los disfraces con plumas como que no iba conmigo, ¿sabes?La despedida, sin bajar el pistón
Mira, en 1889 Hamburgo, mi ciudad, me hizo ciudadano de honor, ¡el chaval de barrio, hecho un señorón! Yo, como siempre, a mi bola, con mi barba de cavernícola y mis paseos por Viena a todo trapo, ¡qué vida más tranqui, colega! Pero ay, amigo, me pilló un cáncer de páncreas y de hígado, y me fui el 3 de abril de 1897, en Viena, con 63 añazos. Fue un palo gordo pa' la peña, pero oye, no me puedo quejar: dejé el listón en lo más alto, ¡y sin deberle un euro a nadie!Mi herencia, o cómo no te libras de mí
Ojo, que desde que me fui no ha habido manera de quitarse de encima mis sinfonías, ¡están en todas las salas del mundo, de locos! Imagínate: ese pavo que se rayaba con Beethoven acabó siendo un pilar al que otros se agarraban pa' no caerse del escenario. Hoy me tocan orquestas de cualquier sitio, desde las pijas hasta las que tocan en el pueblo con cuatro gatos y un par de violines desafinaos, ¡qué pasada! O sea, que el chaval de Hamburgo que cosía partituras de tapadillo ahora te suena hasta en el ascensor, ¡flipa con el cambio, tronco!Lo que quiero que te lleves, bro
Pues nada, a ver, lo mío es simple: ponte la Symphony No 1 con unos cascos buenos y deja que te dé un pellizco en el pecho. No hace falta que sepas de solfeo ni de nombres raros, que yo tampoco entendía ni jota al principio, ¡con que te mole, vale! Quiero que sientas ese empuje oscuro del principio, como un tío grandón a punto de petarlo, y luego esa luz que sale como si abrieran la persiana de golpe. Venga, dale al play, ¿a qué esperas, crack? ¡Que esto no se va a escuchar solo!---
¿Te mola, colega, o qué, el viaje por mi vida, que te habrá dejado flipao, tronco, o tal vez rayao, pero con buen rollo? ¡Pues nada, peña, ahí en la web tienes mi Symphony No 1, una movida currada a fuego lento que me tuvo mazo de tiempo de cráneo, de locos! ¡Venga, dale ya a los enlaces de abajo y pírate a escucharla, que te vas a quedar petao, illo, y me lo agradeces luego, sabes!
Hungarian Dance No 5
Hungarian Dance No. 5 in F-sharp minor, WoO 1, No. 5
Lullaby (Wiegenlied)
Wiegenlied in E-flat major, Op. 49, No. 4
Symphony No 1
Symphony No. 1 in C minor, Op. 68
