Léo Delibes
Compositor
1836 – 1891

¡Ostras, colega, qué pasa, soy Léo Delibes, el currante de los ballets y las óperas, ni más ni menos, illo! Pues nada, siéntate, tronco, que te voy a pillar por banda pa' contarte mi vida enterita, de pe a pa, ¿sabes? Mira, mis colegas compositores y yo, aquí en esta web, te enseñamos a reconocer mis piezas en cuanto suenan, ¡flipa!, así que dale caña al entrenamiento , venga, anímate, ¡que mola mazo!
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Hijo de cartero con genes de diva
¡Illo, siéntate, que esto va de un chaval de Saint-Germain-du-Val, en Francia, que nació el 21 de febrero de 1836 y ya venía con flow! Mi viejo era cartero, o sea, currante de correos de los de toda la vida, y la palmó prontísimo, qué movida más chunga, tío. Mi madre, una crack tocando por afición, era hija de alguien que cantaba ópera, así que el gusanillo me vino de serie, ¿sabes? En 1847 ya estaba yo en el Conservatorio de París pegándome con la composición bajo el ala de Adolphe Adam, un crío rodeado de partituras, de locos.Una muñeca que me puso en el mapa
¡Hostia, el 25 de mayo de 1870, colega, ese día salí del anonimato! Estrenaron mi ballet Coppélia en la Ópera de París, con coreografía de Arthur Saint-Léon, y la peña flipó en colores. La historia sale de un cuento de E. T. A. Hoffmann, Der Sandmann, un rollo tétrico con autómatas y muñecas que cobran vida, pero yo lo vestí de música guay y pizpireta, ¡a ver quién se resiste! Pues nada, tronco, de currito del foso a nombre que suena en toda la ciudad, mazo de subidón.París, mi barrio y mi curro
Pa' mí París era la jungla entera, ¿eh?, y yo me la recorrí de arriba abajo currando como un mulo. Fui el que acompañaba los ensayos al piano y dirigía el coro en el Théâtre Lyrique, o sea, el sufrido que te saca las castañas del fuego. Luego pillé plaza de segundo maestro del coro en la Ópera de París, ahí ya con el cuello de la camisa bien planchao, que se notaba el ascenso. Y encima, de 1865 a 1871, tocaba el órgano en Saint-Pierre-de-Chaillot, ¡un tío con tres trabajos, vamos, el rey del pluriempleo, brutal!Sylvia, la niña de mis ojos
¡Ojo, que aquí viene la joya de la corona, peña! Mi Sylvia se estrenó en el Palacio Garnier de París el 14 de junio de 1876, con Louis Mérante en la coreografía, y fue un pelotazo de los gordos. Música pa' bailar, pa' soñar y pa' quedarte pegao a la butaca, con melodías que se te meten en la cabeza y no hay Dios que las eche, ¡flipante! Hasta Tchaikovsky le escribió a Taneyev que era el primer ballet donde la música era no solo lo principal, sino lo único que molaba, ¡anda ya, y lo decía un monstruo de los grandes!Medio ballet y mucho cachondeo
Venga, que no todo fue la gran vida, que antes me tocó hacer el tonto un rato con la música ligera, ¿vale? En los años cincuenta y sesenta me puse a escribir operitas cómicas para los Bouffes-Parisiens de Offenbach, puro cachondeo con melodías, mazo de risas y cero solemnidad. Y en 1866 me encargaron dos actos del ballet La Source, y el pollo es que los otros dos los escribió Ludwig Minkus, ¡o sea, que me tocó compartir ballet como quien comparte pizza! Yo escribía mi mitad y el colega la suya, y a ver quién se atreve a decir ahora de cuál es cuál, ¡qué locura de curro a cuatro manos!Medallas, aulas y un sari de ópera
¡Pues mira tú, que al final me llovieron los honores, tío! En 1877 me hicieron Caballero de la Legión de Honor, ahí, con mi medallita en la solapa, hecho un figura. En 1881 me cayó la cátedra de composición en el Conservatorio de París, detrás de Napoléon Henri Reber, y a repartir sabiduría entre chavalitos, y el 14 de abril de 1883 estrené mi ópera Lakmé en la Ópera Cómica, que petó que flipas. En 1884 me colaron en el Instituto de Francia, y el 16 de enero de 1891 la palmé en París con 54 años, y me enterraron en el cementerio de Montmartre, ¡qué pena, colega, demasiado pronto!El dúo de las flores y las azafatas
¡Escucha esto, que es de locos! En Lakmé hay un dúo de flores, el Flower Duet, que cantan Lakmé, soprano, y su criada Mallika, mezzo, en el primer acto, y es tan bonito que te deja flipao. Se hizo famosísimo en los ochenta por unos anuncios de British Airways, o sea, que media Europa lo tarareaba sin saber ni quién era el tío que lo escribió, ¡jajaja, anda ya! Y no, tronco, no lo compuse de politono, que lo mío es de 1883, no de un Nokia, ¡qué cringe sería!Lo que me quiero llevar de ti
¡Pues nada, colega, que lo mío es bien simple! Quiero que le des al play a Sylvia y te dejes llevar, sin rayarte ni pensar que la música clásica es un rollo de abuelos. Verás cómo tu cabeza se pone a bailar solita, a lo loco, con una sonrisa tonta de oreja a oreja, ¡de ahí no te bajas! Y si te quedas con ganas de más, tú dale, que aquí la peña nunca se acaba y yo soy un máquina de melodías pa' to' el que quiera, ¡venga, vamos!---
¿Te ha molao conocer mi vida, colega, o qué, que te veo con cara de flipao y to'? Pues nada, tronco, ahora te toca petarlo con mi Sylvia, que es lo que tengo en esta web, ¡un notición de los gordos, illo! Venga, dale ya a los enlaces de aquí abajo, ¡no te rayes, que es pa' ti, y a ver si te pirras con la movida!
Sylvia
Sylvia, ou La nymphe de Diane, ballet in three acts (1876)
