Amilcare Ponchielli
Compositor

1834 – 1886

Retrato de Ponchielli
¡Qué pasa, peña, soy Amilcare Ponchielli, un currante de las notas de Cremona, y encantao de que te pases por mi casa! Pillo silla, me suelto la lengua y te cuento mi vida enterita, tronco, con sus movidas buenas y sus rollos chungos, sin cortarme ni un pelo, ¿vale? Y ojo, que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis piezas en cuanto suenan, así que venga, anda,  dale caña al entrenamiento  y flipa un rato, ¿sabes?
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Un churumbel con beca de lujo

¡Escucha, que arranco fuerte: nací en agosto de 1834 en Paderno Fasolaro, un pueblucho al lado de Cremona, en plan quillo de campo total! A los nueve años, tío, me pillé una beca pa' el Conservatorio de Milán, ¡a los nueve, flipa! Entré en noviembre de 1843 y me tiré allí hasta septiembre de 1854, o sea, casi once añazos currando como un mulo, ¡de locos! Y en 1856 estrené mi primera ópera, I promessi sposi, en el Teatro Concordia de Cremona, ¡mi primera movida gorda, colega, y con Manzoni de fondo!

El pelotazo de verdad

Pues nada, tronco, que me puse las pilas: en 1872 le pegué un repaso bestial a I promessi sposi y la saqué en el Teatro Dal Verme de Milán. ¡Pelotazo, mazo de aplausos, que la peña se me flipó entera! Dos años más tarde, en marzo de 1874, me tocó el gordo de verdad con I Lituani en La Scala, ¡la catedral de la ópera, rollo Champions, anda ya! Yo, un chaval de pueblo, pisando La Scala: ¡me tuve que pellizcar pa' creérmelo, illo!

Dando el callo de ciudad en ciudad

A ver, antes de petarlo yo era director de banda en Piacenza y en Cremona, o sea, el careto que levanta la batuta pa' que la peña no se desmadre. Después Milán fue mi barrio, mi base y mi movida, ¡todo giraba alrededor de La Scala y del Conservatorio, quillo! Ahí me casé con Teresina Brambilla, una soprano de una familia musical famosísima, ¡mazo de cartel, tío! Imagínate una comida familiar: to' el mundo vocalizando y yo con la cabeza como un bombo, ¡qué jaleo, bro!

El temazo que conoce hasta tu abuela

¡Joder, vamos con lo gordo: La Gioconda, que estrené en La Scala en 1876, con letra de Arrigo Boito sacada de una obra de Victor Hugo, flipante! Y en el tercer acto, pa' cerrar, va la Danza delle Ore, un ballet que es puro subidón, ¡brutal! ¡Ojo, que no la hice pa' ninguna peli: en 1940 Walt Disney se la agenció pa' Fantasia, y ahí la vio hasta el apuntador, guay! Y luego Allan Sherman le coló la melodía a su cancioncilla Hello Muddah, Hello Fadduh, ¡un cachondeo, mazo random, colega!

Un pesao del retoque

Mi rayada, tronco, es que no soltaba las óperas ni a tiros, ¡retoca que te retoca, qué cruz! La Gioconda la rehíce varias veces, o sea, cada poco me picaba el gusanillo y a darle otra vuelta, ¡un plasta de campeonato! Hasta 1880, que ya no la toqué más y se quedó como está pa' siempre, ¡por fin, hostia, descansó la peña! Yo era el típico que dice 'una más y ya' y luego vuelve a la carga como un loco, ¡qué mal rollo, de verdad!

Sin parar quieto hasta el final

En 1881 me hice maestro de capilla de la catedral de Bérgamo, ¡de la ópera a los curas, quillo, vaya cambio de rollo! Ese mismo 1881 me tocó ser profesor de composición en el Conservatorio de Milán, o sea, de alumno a jefe de la clase, ¡qué fuerte, tío! Y ni así frené, crack: Il figliuol prodigo en La Scala a finales de 1880 y Marion Delorme en 1885, ¡sin pisar el freno, máquina! Pero el 16 de enero de 1886 la palmé en Milán, de pulmonía, con 51 años, ¡una faena gorda, peña!

Lo que dejé en el mundo

Mira, entre mis alumnos estaban Giacomo Puccini y Pietro Mascagni, ¡los dos, nada menos, vaya cantera, flipas! O sea, que el profe de dos monstruos de la ópera fui yo, ¡chulería a tope pa' mi currículum, colega! Descanso en el Cementerio Monumental de Milán, tranquilito y sin agobios, ¡qué paz, de locos! Y mi Danza delle Ore sigue petándolo por ahí, en Fantasia y en canciones de coña, ¡inmortal, tronco, más pegada que un chicle!

Lo que te regalo, colega

¡Venga, que me pongo tierno: lo que quiero darte es un ratito pa' desconectar del móvil y del marrón diario! No hace falta ser un cerebrito de la música ni saber un pimiento, ¡tú ponle oídos y a tirar, bro! Dale al play a la Danza delle Ore y igual te suena de algo, ¡que se te va a poner una sonrisa de oreja a oreja, fijo! Y si te mola, pregunta por La Gioconda, ¡que ahí hay un mundo entero, tío, y yo te espero con las palomitas!
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¿Te ha molao conocer mi vida, colega, o qué, tío, te has quedao flipao con la movida? Pues nada, que sepas que en esta web puedes cotillear mi Danza delle Ore, ¡un temazo de locos, illo, mazo de guay! Venga, dale ya a los enlaces de aquí abajo, anda, ¡y petarlo escuchando esa joya, crack!
Danza delle Ore
La Gioconda, opera in four acts (1876): Danza delle ore (Act III)