Amilcare Ponchielli
Compositor

1834 – 1886

Retrato de Ponchielli
Soy Amilcare Ponchielli, un músico italiano nacido en 1834 cerca de Cremona. Quiero contarte la historia de mi vida, con sus estudios, sus años de trabajo y sus noches de ópera. Aquí, junto a mis compañeros compositores, te enseñamos a reconocer mis obras en cuanto suenan, así que te invito a  probar el entrenamiento  cuando quieras.
---

Un niño de pueblo con una beca

Nací en 1834 en Paderno Fasolaro, un pueblo cerca de Cremona que hoy lleva mi apellido, algo que me parece un ascenso notable. A los nueve años gané una beca para estudiar en el Conservatorio de Milán, y puedes imaginarte a un niño de campo llegando a una ciudad enorme con la maleta casi más grande que él. Entré en noviembre de 1843 y no salí hasta septiembre de 1854, o sea que pasé allí más de diez años aprendiendo el oficio. Cuando por fin me dejaron marchar, yo ya sabía que lo mío era escribir música para el teatro.

El estreno que tardó en llegar

Mi primera ópera, I promessi sposi, basada en la novela de Manzoni, se estrenó en 1856 en el Teatro Concordia de Cremona. Fue un buen comienzo, pero no me abrió las puertas del mundo, y durante años tuve que seguir buscándome la vida. No me rendí con aquella obra: la rehíce a fondo y la presenté de nuevo el 5 de diciembre de 1872 en el Teatro Dal Verme de Milán. Esta vez el público la recibió con un gran éxito, y yo entendí que mi momento había llegado.

Entre bandas, teatros y una soprano

Antes de triunfar trabajé como director de banda en Piacenza y en Cremona, y te aseguro que una banda de pueblo enseña más paciencia que cualquier tratado. Después Milán se convirtió en mi centro de operaciones, sobre todo gracias al Teatro alla Scala, donde estrené I Lituani el 7 de marzo de 1874. Allí encontré también el apoyo de un público que sabía lo que quería: melodías que se pudieran cantar y mucho drama sobre el escenario. En esa época me casé con la soprano Teresina Brambilla, de una familia de músicos muy conocida, así que en casa nunca faltó quien opinara sobre mi forma de escribir para las voces.

La hora de la Gioconda

Mi obra más conocida es La Gioconda, que se estrenó en La Scala el 8 de abril de 1876 con un libreto de Arrigo Boito, basado en una obra de teatro de Victor Hugo, Angelo, tyran de Padoue. Es una historia de pasiones, celos y venenos, de esas en las que nadie se queda tranquilo en su silla. Dentro de ella está la Danza delle Ore, el ballet con el que termina el tercer acto, y si no la conoces por el nombre, seguro que la reconoces en cuanto empiece a sonar. Empieza con un aire ligero y elegante, va cogiendo energía poco a poco y acaba en un torbellino alegre que da ganas de ponerse a bailar.

El perfeccionista que no dejaba en paz sus partituras

Si tengo una manía, es que nunca doy una obra por terminada a la primera. Ya lo viste con I promessi sposi, que reescribí por completo, y con La Gioconda hice lo mismo: la revisé varias veces y no quedó definitiva hasta 1880. Cambiaba escenas, ajustaba pasajes y volvía a probar, como quien arregla una receta hasta que sale justo como la recuerda. Creo que ese empeño en pulir cada detalle explica por qué mis óperas suenan tan seguras sobre el escenario.

Los últimos años, entre catedral y aula

El 26 de diciembre de 1880 estrené en La Scala Il figliuol prodigo, y al año siguiente mi vida dio un giro más tranquilo. En 1881 me nombraron maestro di cappella de la catedral de Bérgamo, y ese mismo año empecé a dar clases de composición en el Conservatorio de Milán, donde yo había sido alumno. Aun así seguí escribiendo para la ópera, y el 17 de marzo de 1885 se estrenó mi Marion Delorme. Morí en Milán el 16 de enero de 1886, a los 51 años, de una pulmonía, y me enterraron en el Cementerio Monumental.

Lo que dejé detrás

Entre mis alumnos del conservatorio hubo dos nombres que seguro que te suenan: Giacomo Puccini y Pietro Mascagni. Me hace feliz pensar que algo de lo que yo les enseñé siguió vivo en sus óperas. Y mi Danza delle Ore dio muchas vueltas después de mi muerte: Walt Disney la usó en la película Fantasia, en 1940, y Allan Sherman cogió su melodía para su canción humorística «Hello Muddah, Hello Fadduh». Nunca imaginé que algo escrito para un teatro de ópera acabaría en el cine y en una canción cómica.

Lo que quiero regalarte

Lo que quiero darte es una música que no te pida ningún conocimiento previo, solo ganas de escuchar. No hace falta que sepas de óperas ni de conservatorios: basta con que te dejes llevar por una melodía y por la historia que hay detrás. Si la Danza delle Ore te arranca una sonrisa o te hace mover el pie sin darte cuenta, entonces he cumplido mi objetivo. Y si después te pica la curiosidad por ir a La Gioconda entera, ¿qué mejor noticia podría darme un amigo?
---
¿Te ha gustado conocer mi vida, de Paderno Fasolaro a los teatros de Milán? En esta página puedes explorar la obra mía que tenemos aquí: la Danza delle Ore. Haz clic en los enlaces que encontrarás más abajo y déjate llevar por ella.
Danza delle Ore
La Gioconda, opera in four acts (1876): Danza delle ore (Act III)