Hipopótamos en tutú con la Danza delle Ore de Ponchielli
Los mejores momentos
La Gioconda, opera in four acts (1876): Danza delle ore (Act III)

Soy Ponchielli y te presento los mejores momentos de mi Danza delle Ore, el ballet del tercer acto de La Gioconda. Escucharás cómo, tras la noche, el amanecer vuelve en las cuerdas y la melodía del día regresa convertida en un can-can bullicioso que cierra la danza a lo grande. En esta web, mis compañeros compositores y yo te enseñamos también a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que prueba el entrenamiento y verás cómo te va.
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Un amanecer sin despertador
Yo abro la Danza delle Ore con unos arpegios de arpa, que suenan como una mañana en la que a nadie le ha sonado la alarma del móvil. Por encima, las cuerdas dejan acordes que brillan y tiemblan, y el día empieza tan despacio que el sol parece pedir permiso para salir.
Del mediodía a la noche sin mirar el reloj
Yo dejo que las maderas empiecen el día con pequeños brotes de buen humor, hasta que aparece esa melodía famosa que seguro que has tarareado alguna vez sin saber de dónde venía. Después llega el atardecer, con un cambio de tono y un motivo entrecortado en los vientos, y por la noche los violonchelos cantan una melodía suave y ligada que invita a cerrar los ojos.
Un cancán para que nadie se duerma
Yo cierro la pieza con un amanecer en tonalidad mayor en las cuerdas, y justo cuando crees que ya puedes bostezar tranquilo, el día vuelve convertido en un cancán. Es un final tan animado que el público sale de la sala contento, y con el tiempo esta danza llegó a ser mucho más conocida que toda La Gioconda, la ópera de la que forma parte.
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Y hasta aquí llega mi recorrido por los mejores momentos de la Danza delle Ore. ¿Has disfrutado descubriéndolos conmigo? Cuando escribí esta música, no imaginaba que la melodía del día saldría algún día del teatro para vivir en tantos lugares distintos. Con el tiempo se ha oído en el cine, en canciones de humor y en la sala de conciertos, y a mí me alegra pensar que sigue haciendo sonreír a gente que ni siquiera sabe mi nombre. Aun así, la Danza delle Ore guarda todavía muchas cosas por explorar. Puedes fijarte en cómo encaja dentro de La Gioconda, en la historia que se cuenta en el palacio mientras los bailarines giran, o en el final con ese can-can que cierra la pieza con tanta energía. Te invito a que pulses en los enlaces que tienes a tu alrededor para seguir descubriendo esta música. Cuando vuelvas a escucharla, quizá notes que el día, la noche y el nuevo amanecer suenan un poco más cerca de ti.
