Hipopótamos en tutú con la Danza delle Ore de Ponchielli
La guía de escucha
La Gioconda, opera in four acts (1876): Danza delle ore (Act III)

Soy Ponchielli, y te doy la bienvenida a la guía de escucha de mi Danza delle Ore. Aprenderás a seguir la melodía del día, la que Disney puso a bailar a hipopótamos y avestruces en Fantasia, y con ella sabrás en qué hora de la danza estás. Si te apetece, mis compañeros compositores y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras obras al escucharlas, y puedes empezar probando el entrenamiento ahora mismo.
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Cómo escuchar sin carné de melómano
Para escuchar mi Danza delle Ore no necesitas saber nada de música, solo ganas de fijarte en quién habla en cada momento. Piensa en la orquesta como en una casa llena de gente: las arpas y las cuerdas encienden la luz, las maderas, como la flauta o el clarinete, se encargan de las bromas, y los violonchelos tienen la voz cálida de quien cuenta algo al caer la tarde. Los metales y la percusión se quedan callados hasta que la música necesita fuerza, y entonces se nota enseguida que han llegado. Lo más importante es que te quedes con la melodía famosa del día, porque va a volver varias veces y te irá diciendo en qué punto del recorrido estás.Por qué le puse horas a un baile
Esta pieza se llama Danza delle Ore, danza de las horas, y recorre un día entero en un rato de música. Pasan el amanecer, el día, el atardecer, la noche y el regreso de la mañana, y cada momento tiene su propio color. Además, en la ópera es Alvise quien presenta el ballet como una lucha eterna entre el bien y el mal, y la luz que se va y la luz que vuelve sirven para contarlo sin palabras. Unos bailarines necesitan un guion claro, y no hay guion más claro que unas horas que nadie discute.Un día con cinco habitaciones
La forma de esta danza es una sucesión de cinco partes, una por cada momento del día. Van seguidas, y la melodía famosa va y vuelve como un hilo que las une. Aquí solo te las nombro: amanecer, día, atardecer, noche y regreso de la mañana. Ahora las recorremos una por una.Sección 1: Las arpas abren la ventana
El amanecer empieza con las arpas, que dibujan notas sueltas hacia arriba como quien abre una ventana muy despacio. Enseguida se suman las cuerdas con acordes que brillan y tiemblan, y todo suena a una luz que va ganando fuerza. Aquí no hay todavía una melodía grande, solo un ambiente suave que te prepara para lo que viene. Fíjate en lo poco que se mueve la música: es la calma de antes de que el día se ponga en marcha.Sección 2: Las maderas salen al patio
Con el día llegan las maderas, que lanzan ráfagas juguetonas como niños que salen disparados a la hora del recreo. Esas ráfagas desembocan en la melodía más famosa de toda la danza, la que probablemente reconocerás desde la primera nota. Es alegre, ligera y fácil de cantar, y por eso se te queda en la cabeza durante horas. Grábatela bien, porque va a volver en la sección siguiente y otra vez al final.Sección 3: El sol se despide con otro tono
Al atardecer la armonía se desplaza hacia otro color, y notarás que la música pierde un poco de su brillo del mediodía. Los vientos tocan entonces una figura picada, con notas cortas y separadas, que anuncia que el sol se está yendo. Después vuelve la melodía del día, pero con otra luz, como una conocida que te encuentras por la calle a distinta hora. Es un buen momento para comprobar cómo una misma melodía suena diferente según lo que la rodea.Sección 4: Los violonchelos hablan bajito
La noche pertenece a los violonchelos, que cantan una melodía ligada, sin cortes, durante toda la sección. El ritmo se vuelve más pausado, el ambiente más oscuro y recogido, y el ánimo juguetón del día desaparece por completo. Es la parte más íntima de la danza, y en la ópera suena justo antes de que la velada de Alvise se ensombrezca de verdad. Cierra los ojos aquí, porque con tanta calma casi se puede oír la ciudad de Venecia dormida.Sección 5: La mañana vuelve con ganas de fiesta
El regreso de la mañana empieza con un amanecer en tonalidad mayor en las cuerdas, y de golpe todo se ilumina. Entonces la melodía del día regresa convertida en un can-can lleno de energía, con la orquesta entera empujando hacia delante. El final es vistoso y animado, de los que hacen que el público quiera aplaudir antes de que suene el último acorde. Así, después de haber recorrido un día completo, la danza termina con un estallido que contagia a quien la escucha.Tu turno: dale al play
Ahora te invito a que vivas mi Danza delle Ore por tu cuenta. Dale al play y déjate llevar por la música sin más obligación que escuchar. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado: las arpas del amanecer, la melodía del día que reaparece y los violonchelos de la noche. ¡Ojalá disfrutes de este viaje tanto como lo disfruté yo cuando la creé!---
¿Te ha gustado conocer esta guía de escucha de mi Danza delle Ore? Espero que ahora, cuando suene el amanecer de las arpas o regrese la melodía del día, sepas en qué hora de la jornada te encuentras. Aun así, queda mucho por descubrir en esta danza, desde el lugar que ocupa dentro de La Gioconda hasta los caminos tan distintos que ha recorrido fuera del teatro. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes aquí y sigue conociendo mi Danza delle Ore. Y la próxima vez que la escuches, fíjate en cómo cada hora tiene su carácter, porque seguro que oyes algo que esta vez se te había pasado.
