Hipopótamos en tutú con la Danza delle Ore de Ponchielli
Entre bastidores

La Gioconda, opera in four acts (1876): Danza delle ore (Act III)

Ponchielli cuenta lo que hay entre bastidores de Danza delle Ore
Soy Ponchielli, y esta es la historia que hay detrás de mi Danza delle Ore. Te cuento que se baila en una fiesta de palacio organizada por Alvise, jefe de la Inquisición, y que su alegre música esconde una velada con un final muy oscuro. Anímate a  entrar en el entrenamiento , donde mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras cuando las escuches.
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Un ballet que no anda solo

Lo primero que te aclaro es que mi Danza delle Ore no es una obra independiente. Es el ballet del tercer acto de mi ópera La Gioconda, y vive allí como un invitado que tiene su propia habitación. Si la buscas como pieza suelta en un teatro, lo normal es que no la encuentres, porque nació dentro de una historia más grande. Por eso, para entenderla bien, conviene saber primero de qué trata la ópera que la rodea.

La Scala, abril de 1876

Estrené La Gioconda en abril de 1876 en el Teatro alla Scala de Milán, que para un compositor italiano de entonces era como jugar la final en casa. Yo no me quedé tranquilo con el resultado y la fui retocando varias veces. La versión definitiva se dio en Génova en 1879 y en La Scala en 1880. Así que lo que oyes hoy es una obra revisada con calma, igual que se repasa una receta hasta que sale como uno quiere.

No, no es la Mona Lisa

Mucha gente ve el título y piensa en el famoso cuadro, y te confieso que me hace gracia cada vez. La Gioconda de mi ópera es la protagonista, una cantante callejera que se gana la vida en Venecia. La historia ocurre en el siglo XVII. De pinturas misteriosas no hay nada, pero de intrigas, celos y venganzas hay para llenar cuatro actos.

Un libreto con nombre falso

El libreto lo escribió Arrigo Boito, aunque lo firmó con el seudónimo de Tobia Gorrio. Se basó en una obra de teatro de Victor Hugo de 1835, Angelo, tirano de Padua. Que un escritor tan importante firmara con otro nombre siempre me ha parecido un misterio simpático, como un cocinero famoso que pide la cena con un apodo. Gracias a su trabajo, yo tuve una trama llena de pasiones sobre la que poner música.

Una fiesta en casa del inquisidor

En la ópera, mi ballet se baila durante una fiesta en el palacio Ca' d'Oro, y el anfitrión es Alvise, el jefe de la Inquisición. Invita a la nobleza veneciana para entretenerla con un espectáculo sobre la eterna lucha entre el bien y el mal. Los invitados lo ven como un entretenimiento elegante, sin sospechar lo que su anfitrión guarda en la manga. Por eso, cuando oyes esa música tan alegre, conviene recordar que la fiesta tiene un fondo bastante más oscuro.

Cuando se acaba la música, empieza el susto

Al terminar el baile, Alvise enseña a todos el cuerpo de su esposa, a la que obligó a quitarse la vida como castigo por haberle sido infiel. Es un golpe de efecto terrible, y el contraste con la danza se nota mucho. Todo ocurre justo antes de la aparente muerte de Laura y de la captura de Enzo, dos personajes que acabarán en el centro del drama. Si quieres, puedes escuchar mi danza como el último respiro de alegría antes de que la tragedia se ponga seria.

Una orquesta con ganas de lucirse

Para esta danza quise una orquesta generosa, con piccolo, cuatro trompas, cuatro trompetas y hasta dos arpas. Cada grupo tiene su momento, y por eso la música pasa con tanta facilidad de lo delicado a lo ruidoso. Las cinco partes representan momentos del día, y cada una tiene un color propio que se reconoce enseguida. Yo pensé en un reloj que no marca las horas con campanadas, sino con instrumentos diferentes.

La hija que eclipsó a la madre

Con el tiempo, la danza se hizo mucho más popular que la ópera entera, y durante una época fue uno de los ballets que más se interpretaron en el mundo. Es el único ballet de una ópera que ha conseguido vida propia, tanto en las salas de concierto como en la cultura popular. En mi época yo era, entre los compositores italianos, de los más queridos después de Verdi, y además tuve como alumnos a Puccini y a Mascagni. Aun así, mi obra y la Aida de Verdi son las dos grandes óperas italianas de aquellos años que siguen en el repertorio, y eso me llena de orgullo.

Hipopótamos en tutú

En 1940, la película Fantasia de Disney usó mi música, que ya tenía entonces más de sesenta años, porque la compuse en 1876. En la pantalla la bailan hipopótamos, avestruces y cocodrilos en un ballet cómico. Yo escribí la danza para nobles venecianos de ficción, así que ver a un hipopótamo hacer piruetas me parece un giro muy inesperado. Aun así, reconozco que lo hacen con una seriedad que merece un aplauso.

La broma que cantó medio mundo

En 1963, Allan Sherman la convirtió en una parodia, Hello Muddah, Hello Fadduh, que llegó al segundo puesto de la lista de éxitos. También la usaron Nancy Sinatra y Spike Jones, y Mel Brooks la puso en La loca historia del mundo. Cuando la oigas por ahí, ya sabrás que detrás de esa melodía hay un palacio de Venecia, un inquisidor y una ópera de 1876. ¿Te animas ahora a escucharla entera y a reconocer sus cinco momentos del día?
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Y hasta aquí llega la historia de mi Danza delle Ore. ¿Te ha gustado conocer cómo nació este ballet dentro de La Gioconda? Yo lo pienso a menudo: una pieza escrita para un palacio de Venecia, entre nobles y secretos, acabó saliendo de la ópera y haciéndose un hueco en las salas de conciertos. Quizá lo más curioso es que su fama llegó a superar a la de la ópera entera, y eso a mí todavía me hace sonreír. Pero aún queda mucho por descubrir de la Danza delle Ore. Está la forma en que cada una de sus cinco partes dibuja un momento del día, desde el amanecer hasta el regreso de la mañana. También están los caminos inesperados que ha seguido mi música, desde Fantasia, de Disney, hasta la parodia de Allan Sherman. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue escuchando con calma. Yo te espero al otro lado, con el amanecer de las cuerdas listo para empezar otra vez.