Sergei Prokofiev
Compositor
1891 – 1953

¡Oye, qué pasa, colega, que soy Prokofiev, el tío del piano y las partituras locas, y vengo con unas ganas de charla que flipas! Pues nada, peña, hoy me toca soltaros la movida de mi vida enterita, con sus curros, sus rollos chungos y sus momentazos brutales, ¿vale? Y ojo, tronco, que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis temazos en cuanto suenan, ¡así que venga, anímate y dale al entrenamiento , crack!
---
Un churumbel con una ópera en la mochila
¡Agárrate, que arranco fuerte! Nací en 1891 en Sontsovka, en la Ucrania de ahora, y mi madre Maria, que era pianista, me metió el rollo de las teclas antes de que yo supiera ni atarme las zapatillas, tronco. A los nueve años ya me había currao una ópera, The Giant, o sea, un crío con ópera mientras la peña de mi edad aún se comía los mocos, ¡de locos! Luego pillé clases con Reinhold Glière, que fue el colega que me ordenó el cacao que llevaba en la sesera. Con trece años, en 1904, me colé en el Conservatorio de San Petersburgo, y allí me tocó Rimsky-Korsakov pa' la orquestación, ¡brutal, qué máquina de profe!Salí del cole con ganas de bronca
¡Venga, que ahora viene la movida gorda! En 1914 me gradué en el conservatorio, y con Lyadov de armonía y contrapunto llevaba el coco hecho un pincel, mazo de oficio. Yo era un chaval que no se cortaba ni un pelo, con una música picante y guerrera que te sacudía las orejas, ¿sabes? Pues nada, en 1917 iban a estrenar mi ópera The Gambler, cuatro actos sobre una novela de Dostoievski, ¡y zasca, cancelaron el estreno, hostia! Total, que en 1918, con la Revolución liada de narices, me piré a América a buscarme la pasta y la vida, qué rayada de viaje.Mi vida de guiri en París y el regreso a Moscú
¡A ver, colega, que esto da mil vueltas! Estuve diecisiete años por el Oeste y me planté en París, tipo guiri con partituras bajo el brazo, flipante. En 1923 me casé con la cantante Carolina Codina, que todo el mundo conocía como Lina Llubera, y nos salieron dos churumbeles, ¡dos, anda ya! Pero en 1936 me dio el tirón de la patria y volví a la Unión Soviética, ¡pa' Moscú de cabeza, sin pensármelo, qué pasada! Allí me quedé fijo pa' siempre, currando en la capital como un jabato, y ojo, que eso luego me iba a salir más chungo que un lunes.Los amantes más famosos de la cartelera
¡Atento, que esta es la buena! Mi ballet Romeo & Juliet me lo encargó el Teatro Kirov, y el Kirov va y lo deja aparcao indefinidamente, ¡qué cutrez, tío! Yo, con la cara de tonto que se me quedó, a esperar como un pardillo, vaya rollo. Hasta que el 11 de enero de 1940 el Ballet Kirov lo estrenó por fin con coreografía de Leonid Lavrovsky, ¡y petó, de locos! Escúchalo y flipas: hay baile pijo, bronca de familias, besos con derrape y una tragedia que te deja el lagrimal a tope, mazo de emoción.Cuando el Partido me puso el cartel de feo
¡Madre mía, qué año el 1948, y qué marrón! En febrero la famosa Zhdanovshchina me condenó, a mí y a otros compositores, de «formalista», que suena a insulto de profe cascarrabias, ¿no? Lo peor vino el 20 de febrero, cuando detuvieron a Lina acusada de espionaje por intentar mandarle pasta a su madre en España, ¡una locura, joder! Imagínate: tu mujer intentando echarle un cable a su madre y acaba detenida, qué movida más chunga. Yo me quedé flipao y con el ánimo por los suelos, vamos, que ni el mejor acorde me sacaba del bajón.El último tramo y un adiós de lo más random
¡Pues nada, pa' la recta final! Mi segunda mujer, Mira Mendelson, se arrimó a mí y curramos juntos en la ópera War and Peace, ¡qué equipazo, de verdad! Yo seguía dándole a la pluma como un loco, porque, tío, parar no me ha molao nunca. El 5 de marzo de 1953 la palmé en Moscú con 61 años, de una crisis de tensión, ¡a lo bestia! Y fíjate qué cosa más random: justo ese mismo día se murió Stalin, ¡qué coincidencia más chunga, colega!Lo que dejé en el petate
¡Y ahora el balance, peña! Dejé un montón de melodías que se te pegan al cerebro como un chicle en la suela, ¡pura leche! Mi música tiene mala uva, humor de chaval travieso y un cariño que se cuela de rondón, o sea, un flow que no se parece a ningún otro. Aunque me puso de vuelta y media quien no entendía mis rarezas, con los años la gente pilló que lo mío era oro, ¡brutal! Así que, colega, de aquel chaval de Sontsovka quedó algo grande, y lo digo sin rayarme ni un pelo.Lo que quiero regalarte, colega
¡Oye, tú, que no se me olvide lo mejor! Lo que yo quiero es que te pongas Romeo & Juliet, cierres los ojos y te dejes llevar, sin saber nada de música, ni falta que hace. No hace falta carrera ni corbata ni cara de museo, ¿eh?, que esto es pa' pasárselo guay y punto. Si te dan ganas de reírte, de picarte o de pirarte a la pista de baile, ¡bingo, ese era el plan, crack! Dale al play, tronco, que mi música está esperando y ya te digo que no te va a dejar tirao.---
¡Oye, tronco, dime la verdad! ¿Te has quedao flipando con mi vida o qué, que te la has currao entera? Pues nada, colega, ahora te toca darle caña a lo mío que tengo aquí en la web, el Romeo & Juliet, que es una movida brutal y te va a dejar loco, ¡de locos, te lo juro! Venga, ¡pincha ya en los enlaces de aquí abajo y pírate a petarlo con la peña, illo, que esto mola mazo!
Romeo & Juliet
Romeo and Juliet, Op. 64, ballet in four acts
