Sergei Prokofiev
Compositor
1891 – 1953

Soy Sergei Prokofiev, compositor ruso nacido en 1891, y me alegra mucho que hayas llegado hasta aquí. En esta página voy a contarte la historia de mi vida, con sus viajes, sus estrenos y también sus años difíciles. Aquí, mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que pruébalo en el entrenamiento cuando quieras.
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Un niño con prisa por componer
Nací el 27 de abril de 1891 en Sontsovka, en lo que hoy es Ucrania y entonces formaba parte del Imperio ruso. Mi madre, María, era pianista y fue mi primera maestra, así que en casa la música no era una afición sino el paisaje de todos los días. Hacia los nueve años compuse una ópera, The Giant, y te confieso que me sentía bastante importante. A los trece entré en el Conservatorio de San Petersburgo, donde tuve como profesor de orquestación a Rimsky-Korsakov, y me gradué en 1914.Un alumno que no pedía permiso
Cuando terminé mis estudios ya sabía qué música quería escribir: una que sonara directa, con aristas y sin pedir disculpas. Profesores como Anatoly Lyadov, que me enseñó armonía y contrapunto, me dieron el oficio con paciencia, y yo lo aprendí de verdad, aunque después lo usé a mi manera. Estudié piano con Anna Essipova y dirección con Nikolai Tcherepnin, y salí del conservatorio con tres oficios en uno. Así empecé a hacerme un nombre: como un joven músico al que no se podía escuchar distraído.De maleta en maleta
En 1918, después de la Revolución, salí de Rusia rumbo a América. Pasé diecisiete años en Occidente y acabé instalándome en París, donde en 1923 me casé con la cantante Lina Llubera, con quien tuve dos hijos. Fue una vida de trenes, escenarios y habitaciones de hotel, y a veces me sentía más cómodo con la maleta hecha que deshecha. En 1936 volví a la Unión Soviética y me instalé en Moscú para siempre.Dos enamorados y un estreno que se hizo esperar
De todo lo que escribí, lo que más quiero que escuches aquí es Romeo & Juliet, el ballet sobre los dos enamorados más famosos del teatro. Me lo encargó el Teatro Kirov, pero la producción se aplazó indefinidamente, y la obra tuvo que esperar hasta que el Ballet Kirov la estrenó el 11 de enero de 1940, con coreografía de Leonid Lavrovsky. En la música hay bailes de salón con un aire solemne, momentos de una ternura casi susurrada y choques de orquesta que ponen los pelos de punta. No hace falta saber nada de música para seguir la historia, porque cada paso del amor y de la tragedia se oye con claridad.Cuando me corrigieron los deberes
En febrero de 1948 la llamada Zhdanovshchina me condenó, junto con otros compositores, como formalista. Para las autoridades de entonces, esa palabra venía a decir que mi música no encajaba con el gusto oficial. Ese mismo mes, el 20 de febrero, arrestaron a Lina y la acusaron de espionaje por intentar enviar dinero a su madre, que estaba en España. Fue un golpe doble, para mi obra y para mi familia, y no hay broma que lo suavice.Los últimos compases
En mis últimos años trabajé en la ópera War and Peace junto a Mira Mendelson, mi segunda esposa. Murió mi cuerpo, no mi música, el 5 de marzo de 1953 en Moscú, a los 61 años, a causa de una crisis hipertensiva. Ese mismo día murió Stalin, y supongo que su nombre ocupó todas las conversaciones, de modo que a mí me tocó marcharme con muy poco ruido. Si lo piensas, para un compositor que había hecho tanto ruido con la orquesta, fue una salida bastante discreta.Lo que queda sobre el atril
Mis ballets, mis sinfonías y mis óperas se siguen interpretando hoy en salas de todo el mundo. Creo que perduran porque mezclan cosas que parecen opuestas: una melodía que se te queda en la cabeza y un toque de ironía que te impide ponerte demasiado cómodo. Muchos músicos jóvenes todavía se acercan a mis partituras con curiosidad y con algo de respeto por lo difíciles que pueden ser. Y a mí, que tantas veces tuve que defender lo que escribía, me alegra saber que la música acabó hablando por sí sola.Lo que quiero regalarte
Quiero que, cuando escuches mi música, no sientas que tienes que aprobar un examen. Basta con que te dejes llevar por una melodía, por un cambio de humor inesperado o por un golpe de percusión que te despierte. Si al terminar de escuchar Romeo & Juliet te queda un nudo en la garganta, habré conseguido lo que buscaba. ¿Te animas a poner el primer fragmento y a contarme qué escenas te imaginas?---
¿Has disfrutado conociendo mi vida, con sus viajes, sus regresos y sus años de música? Si te han quedado ganas de más, puedes explorar en esta web una de mis obras: Romeo & Juliet. Haz clic en los enlaces que encontrarás más abajo y adéntrate en ella a tu ritmo.
Romeo & Juliet
Romeo and Juliet, Op. 64, ballet in four acts
