Donjuán pasao de rosca con el Don Giovanni de Mozart
Don Giovanni, a cenar teco

Don Giovanni, K. 527, opera in two acts (1787)

Mozart presenta una guía de escucha de Don Giovanni, a cenar teco, dentro de Don Giovanni
¡Aúpa, peña, soy Mozart y ahora te destripo el Don Giovanni, a cenar teco, que ya toca, tronco! ¡Vas a flipar con la estatua plantándose en la cena del segundo acto con los acordes del Overture, más chungos y con trombones, un escalofrío de locos, tío! Pa' pillar a la primera estas joyas,  date un garbeo por el entrenamiento , que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocerlas en cuanto suenan, ¡mazo guay, crack!
---

Cómo se escucha esto sin haber pisado un conservatorio en tu vida

¡Pásate p'acá, colega, que te explico cómo pillar el «Don Giovanni, a cenar teco» sin rayarte ni un pelo! Tú escucha la orquesta como una peña de colegas currando a la vez, con los instrumentos de viento y los trombones soltando unos acordazos que te dejan el cuerpo chungo, ¿sabes? Los tres trombones, mazo de chulos, se pasan la ópera entera de brazos cruzaos y solo salen al final del segundo acto, en la escena de la estatua, así que cuando petan, ¡flipas en colores! Tú quédate con el duelo entre la estatua, que va a su rollo de piedra, y Giovanni, el golfo más chulo de la movida, ¡a ver quién aguanta más el tipo, tronco!

El título: una factura que te llega desde el más allá

¡Anda ya, que el título no tiene misterio, tío: son las palabras de la estatua cuando se planta en el comedor! Canta «Don Giovanni! A cenar teco m'invitasti», o sea, «me invitaste a cenar contigo», en plan acreedor que viene a cobrar la cuenta, ¡qué morro tiene el invitado! Y ojo al detalle, quillo, que antes, en el cementerio, fue el propio Giovanni quien se cachondeó de la estatua y la invitó a cenar de coña. Pues la estatua dijo que sí, y ahora aparece a por su cena, ¡a ver quién se ríe ahora, crack!

La forma: una escena de las que te dejan pillao

Mira, colega, esto no es una pieza de manual, que lo mío era un ratito de teatro cantado de los de flipar. La música va pegada al tú a tú entre la estatua y Giovanni, empujando la escena de golpe en golpe, o sea, cero relleno y mazo de tensión, ¿pillas? Yo la troceo en cuatro secciones: los acordes que llegan, el reproche de la estatua, la contrainvitación con ultimátum y el apretón de manos. ¡Agárrate, tronco, que ahora te las destripo una a una y vienen curvas de las chungas!

Sección 1: Alguien aporrea la puerta con un martillo

¡Pum, pum, pum, hostia, empiezo con los acordes rítmicos del Overture, tío, los mismos que ya te dejaron tieso al principio de la ópera! Ahora los vuelvo a vestir con séptimas disminuidas, con vientos y trombones a tope, y suenan mucho más chungos, ¡de locos, illo! Fíjate en cómo el ambiente se pasa de cena guay entre colegas a peli de miedo en un plis, ¡qué bajón de rollo, quillo! Es que el re menor, en mi ópera, es el color de la muerte y del juicio, o sea, el barrio donde no quieres que te cojan sin llaves.

Sección 2: El reproche del invitado de piedra

¡Y zas, llega la voz de la estatua, tronco, soltando su «Don Giovanni! A cenar teco m'invitasti» como quien cobra una deuda! Después del truenazo, el canto se queda clavao ahí, tieso y solemne, y eso da más repelús que cualquier grito, ¿sabes? Tú escucha cómo la estatua dice su frase tan tranquila, en plan peña expectante, ¡brutal, de verdad! Aquí el miedo no entra con ruido, colega, entra con calma, y esa calma te hiela más que un helado de cuarenta bolas.

Sección 3: La contrainvitación con letra pequeña

¡Ojo al giro, crack, que ahora le toca a la estatua invitar a Giovanni a cenar con ella, y ya me dirás tú si eso es plan para un sábado! La estatua le exige que se arrepienta, ahí, sin anestesia, y la tensión se pone de órdago, mazo de rayada para el pobre Giovanni. Pero Giovanni, más cabezón que una mula con tacones, se niega a arrepentirse, ¡ni de coña, tío, qué flow tiene el chaval! Y yo me froto las manos, porque la jugada se pone flipante, ¿a que sí?

Sección 4: Apretón de manos y escalofrío de nevera

¡Venga, que viene lo bueno, peña: Giovanni le da la mano a la estatua y le entra un frío repentino que lo deja pasmao! Aquí la cosa se vuelve de repente helada, como si el suelo se abriera, y yo me parto de risa por dentro, ¡qué movida más gorda! Luego vienen los demonios, que se llevan a Giovanni al infierno, y ahí se acaba el chollo del tío, ¡adiós a la fiesta, colega! Y el conjunto final suelta la moraleja, que es el final del malvado, ¡ni un cuento de la abuela lo deja más clarito, tronco!

Dale al play y que no te pille el muerto

¡Venga, ya está bien de rollo, crack, ahora te toca a ti darle al play y dejarte llevar por la música! Mientras suena, ten en la cabeza lo que hemos hablao: los acordes que vuelven, la estatua con su deuda y el frío de la mano, ¿te mola? Verás cómo te va pillando el cuerpo, que de repente te dan ganas de mirar debajo del sofá, ¡mazo de guay! Yo, cuando la monté, flipé tanto como espero que flipes tú, ¡así que a disfrutarla de locos, quillo!
---
Hala, crack, ¿te ha molado la guía de escucha de Don Giovanni, a cenar teco, de mi Don Giovanni, o te ha dejao flipao como a Giovanni con el escalofrío chungo? Pues no te me relajes, tronco, que de mi Don Giovanni aún queda mazo de tela por cortar. Hay rollos de la historia, pistas pa' pillar la música y más movidas de locos que ni te imaginas, ¿sabes? Y el pobre Giovanni, tan chulazo él, acaba de cabeza en el infierno por no arrepentirse, qué faena, tío. Así que venga, colega, pica en los enlaces que te dejo por aquí y sigue trasteando con mi Don Giovanni, que es la leche y no te vas a aburrir ni de coña. ¡Nos vemos en la próxima, peña, y cenad ligerito, que nunca se sabe quién se planta en la mesa!