Sobaera real y pinchazo con el Sleeping Beauty Waltz de Tchaikovsky
La guía de escucha

The Sleeping Beauty, Op. 66: Act I, No. 6, Waltz

Tchaikovsky presenta una guía de escucha de Sleeping Beauty Waltz
¡A ver, illo, frena el carro que soy Tchaikovsky y te traigo la guía de escucha de mi Sleeping Beauty Waltz, una joya to' flama, ¿sabes?! ¡Aquí vas a pillar cómo monté los doscientos noventa y siete compases de este temazo en si bemol mayor pa' que no se te escape ni un detalle del subidón orquestal, tronco! ¡Venga, tío, no te ralles y  dale caña al entrenamiento , que en esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas cuando suenan, crack!
---

¡El arsenal to' tochísimo que monté pa' petarlo en la pista!

¡Wacho, hermano, ven p'acá del tirón, que soy yo y te voy a explicar cómo flipar en colores con mi Sleeping Beauty Waltz, una barbaridad que orquesté en junio de 1889 en mi keli de Frolovskoye, ¿sabes?! Cuando le des caña a esta movida, abre bien las orejas pa' pillar cómo las cuerdas llevan la voz cantante con un flow que te deja loco, mientras cuatro trompas, dos cornetas, dos trompetas, tres trombones y una tuba meten unos viajes de metal to' gordos, tronco. Pero ojo cuidao con las maderas, colega, porque metí flautín, dos flautas, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes y dos fagotes que van soltando detallitos mazo juguetones por to'l lao, en plan pilla-pilla musical, ¡una pasada! Y pa' rematar el tinglao, chaval, quédate con la percusión dando cera, que entre timbales, triángulo, pandereta, tambor, platillos, bombo y el glockenspiel aquello parece una verbena de barrio a to' trapo, ¡literal que lo gozas mil, bro!

¿Por qué le casqué este nombre tan de cuento de hadas, tío?

A ver, quillo, no te rayes con el título, que esto se llama así porque es el número seis del primer acto de mi ballet The Sleeping Beauty, Op. 66, el encarguito to' guapo que me pidieron Ivan Vsevolozhsky y Marius Petipa sobre el cuento de Charles Perrault, ¿vale? En esta escena estamos celebrando por to' lo alto el dieciséis cumpleaños de Princess Aurora, que en el estreno de enero de 1890 en San Petersburgo lo bailó la máquina de Carlotta Brianza, ¡y claro, hacía falta un vals pepino pa'l fiestón, loco! Por eso la peña también lo conoce por ahí como Garland Waltz o Grande valse villageoise, o sea, porque la chavalada del pueblo sale al escenario dando botes con guirnaldas de flores to' cantosas, en plan festivalero total, ¿me sigues? Así que na', compadre, no me compliqué la vida y le dejé el nombre del cuento y del baile del tirón, aunque luego en 1959 vinieran los de Walt Disney a mangarme la melodía pa' su peli, ¡qué morro tienen esos pavos, joder!

¡Un bocata musical de tres pisos con sorpresa, colega!

¡Ostras, tío, elegir la estructura pa' mi Sleeping Beauty Waltz fue una aventura mazo jevi, porque con las órdenes tan cuadradas que me pasaba el Marius Petipa no podía tirarme el triple con una sonata o un rondó random, qué va! Al final me decanté por una forma ternaria de danza to' grandota, o sea, un esquema A-B-A de toda la vida pero dopao al máximo, con su intro orquestal p'arrancar y una coda final pa' cerrar el garito en 297 compases clavaos, ¿sabes? Aquí solo te estoy soltando el spoiler por encima pa' que no te pierdas, chaval, pero vete preparando el cuerpo porque en los siguientes párrafos vamos a destripar cada trozo uno por uno, en plan cirujanos del ritmo, ¡venga ya! Te juro por mi barba que esta exploración va a ser una locura dabuten, hermano, así que agárrate los machos que despegamos a ritmo de tres por cuatro, ¡brutal!

Sección 1: ¡El despertador de metales que te levanta del sofá!

¡Zas, en to'a la boca, tronco, así empieza la primera parte con una introducción orquestal que te pega un chispazo de energía del copón antes de que entre el tema principal A en si bemol mayor, flipas! Yo puse en la partitura Allegro, Tempo di Valse pa' que la batuta, como hizo el crack de Riccardo Drigo cuando lo estrenamos en el Mariinsky Theatre, le diera vidilla desde el minuto cero sin dormirse en los laureles, ¿entiendes, bro? En cuanto los vientos y los timbales terminan de calentar el cotarro, las cuerdas se sacan de la manga esa melodía tan pegadiza que te sube el hype por las nubes y te pone a flotar como si estuvieras de jarana, ¡de locos! El ambiente pasa de un aviso to' serio y potente a una alegría desfasada de cumpleaños real, colega, con un vaivén tan pintón que hasta el más soso de la fiesta se tiene que mover por narices, ¡la leche!

Sección 2: ¡El jugueteo de las campanitas pa' cambiar de aires!

¡Quieto parao, chaval, que llegamos al segundo tramo, la parte B del centro, y aquí corto el rollo grandote de golpe pa' meter un ambiente mazo más fino y saltarín, o sea, un cambio de tercio que ni te lo esperas! Aunque seguimos en el mismo compás de vals pa' que los bailarines no se metan un piñazo en las tablas, la música se vuelve súper ligera, tipo que las maderas y el glockenspiel toman el mando con un tilín-tilín to' cuco, ¿lo pillas? Es como si después de tanto dar vueltas a lo bestia con las flores, la peña se pusiera a cuchichear y a echarse risas por los rincones del palacio, con unos toques de flauta y corneta que molan un puñao, hermano. Toda esta movida central sirve pa' que tus orejas pillen aire fresco antes del siguiente arrebato, tío, tejiendo un contraste to' guapo en la historia pa' que cuando vuelva lo gordo te dé un subidón el doble de tocho, ¡palabra!

Sección 3: ¡La vuelta del temazo y un cierre a lo bestia!

¡Agárrate, quillo, que en la tercera sección vuelve a entrar la parte A por la puerta grande, recuperando el tono triunfal del principio con to'a la orquesta dándolo to' como si no hubiera un mañana, qué barbaridad! Aquello recupera la melodía principal con un empujón tan jevi que te entran ganas de tirarte de cabeza al escenario, manteniendo ese pulso de Allegro bien vivo pa' que la fiesta no decaiga ni de coña, ¿sabes? Y justo cuando crees que ya está to'l pescao vendío, compadre, te enchufo la coda final, donde acelero la emoción con los platillos, el bombo, la pandereta y el metal metiendo una traca de feria que te deja temblando, ¡flipante! Así remato los 297 compases con un petardazo de pura adrenalina que dejó al público de San Petersburgo dando palmas hasta con las orejas, aunque el rancio del Tsar Alexander III solo me soltara en el ensayo que estaba muy bien, ¡será soso el pavo!

¡Dale al play y gózalo a tope, coleguita!

¡Pues nada, hermano, ya te he contao to'l pastel, así que ahora te toca a ti vivir mi Sleeping Beauty Waltz en tus propias carnes, sin excusas ni historias, venga! Pégale un buen viaje al botón del play ahora mismo, chaval, y déjate envolver por este cacho de música hasta que te dé vueltas la chola con tanto tres por cuatro to' guapo, ¿vale? Mientras lo estás escuchando a to' volumen, tío, acuérdate un poquito de to'a la chapa que te acabo de soltar sobre los instrumentos y las partes pa' que lo saborees como un auténtico jefe, ¡en plan experto total! ¡Ojalá este viajecito por mi Sleeping Beauty Waltz te deje tan flipao y con tanto subidón como me quedé yo en 1889 cuando me lo saqué de la chistera, máquina, a disfrutarlo mazo!
---
¿Qué tal, máquina, te ha molao mazo pillar to' el rollo de esta guía pa' escuchar mi Sleeping Beauty Waltz y quedarte flipao con cada detallito que metí, o qué, tronco? Pues no te pires todavía, chaval, que aún queda tela de movidas to' guapas y salseo brutal por destripar sobre mi Sleeping Beauty Waltz, en plan que esto no se acaba aquí ni de coña, ¿sabes? Así que dale caña sin rayarte, colega, y pincha del tirón en los enlaces de aquí abajo pa' seguir bicheando a tope sobre mi Sleeping Beauty Waltz, ¡que es una pasada de locos, bro!