Ninfa flechera petándolo con Sylvia de Delibes
La trama en breve
Sylvia, ou La nymphe de Diane, ballet in three acts (1876)

¡Anda, mira quién se asoma, tío, soy Léo Delibes y te cuento el argumento de mi Sylvia, pues nada, tú ponte cómodo! Vas a flipar con una ninfa cazadora que se choteaba del mismísimo Eros, o sea, el dios del amor, y acaba enganchá hasta las trancas, ¡menudo giro, de locos! Ojo, que aquí mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que ponte a prueba en el entrenamiento , ¡a ver, crack!
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Sylvia al descubierto: un culebrón con flechas y to'
¡Atento, tronco, que te vendo un culebrón de ninfas, dioses y cazadores con más movida que el metro a las ocho! Soy Léo Delibes y mi Sylvia, ou La nymphe de Diane, ni es ópera ni leches, es un ballet de tres actos que se estrenó el 14 de junio de 1876 en el Palacio Garnier de la Ópera de París, ¿sabes? El libreto lo firmaron Jules Barbier y el barón de Reinach, tirando de la obra pastoril Aminta de Torquato Tasso, o sea, ¡teatro de pastores con mazo de rollo! Tú agárrate, colega, que hay una cazadora flipante, un pastor pringao, un cazador chungo y un dios del amor con una baba de locos, ¡dabuten!El reparto: la peña que lo peta
Sylvia: Ninfa cazadora, devota de Diana hasta las trancas, con el arco siempre a punto y cero ganas de rollos de amor. Es la tía más cabezota del bosque, se pasa el amor por el forro, pero el destino le va a dar un tirón de orejas de locos, ¡y tanto que sí!Aminta: Pastor de manual, majo y un poco empanao, que se cuela en un bosque sagrado donde no pinta nada y acaba pringando por defender a la estatua del dios del amor. Es el romántico de la peli, se juega el pellejo por una cazadora que va de dura, ¡qué crack, o qué panoli, a ver!
Orion: Cazador chungo y con malas pulgas, el malo de la movida, que se frota las manos cuando ve a Aminta herido y se lleva a Sylvia a la fuerza. Va de machote, pero es un baboso con complejo de dueño del bosque, y tarde o temprano le toca comerse el marrón, ¡listo!
Eros: Dios del amor, el cupido con peor genio del panteón, al que nadie debe vacilar y menos una cazadora creída. Reparte flechazos, revive a quien hace falta y mueve los hilos de la historia como un guionista de serie, ¡flipa con el crack!
Acto 1: Flechazo en el bosque sagrado
Un bosque, un fan club y un intruso: Estamos en un bosque sagrado donde las criaturas del monte le rinden pleitesía a Eros, tipo fan club del amor, y de repente se cuela el pastor Aminta, que ahí no pinta ni un churro. Ya huele a movida, porque este chaval ha entrado sin invitación en territorio chungo, ¡y se nota el mal rollo en el aire!Sylvia se pasa de lista: Llega Sylvia con sus cazadoras y se burla del dios del amor en su cara, la muy chula. Va y dispara contra la estatua de Eros, Aminta se lanza a taparla y se come la herida, ¡flipante!, y Eros, que no es de los que perdonan, le devuelve el flechazo a ella, ¡toma ya!
Orion se lleva el premio gordo: El cazador Orion se parte de risa viendo a Aminta herido, el muy retorcido, y aprovecha el follón pa' llevarse a Sylvia en volandas. Y ahora la cazadora no controla ni una, tronco: de ir de reina del bosque a ir de paquete en brazos de un tipo chungo, ¡menudo vuelco, hostia!
Eros arregla el desaguisao: Mientras tanto, ¡a ver!, Eros revive a Aminta y le suelta el chisme completo de lo que ha pasado. El pastor queda con la cabeza hecha un lío pero con ganas de guerra, y así queda montada la peli, ¡pa' que luego digan que el amor no mueve montañas!
Acto 2: Fuga de la cueva de Orion
Joyas y vino, y a Sylvia le da igual: Estamos en la cueva de la isla de Orion, y el tío intenta camelársela con joyas y vino a mogollón, tipo millonario hortera de las cavernas. Pero Sylvia ni se inmuta, tronco, que a ella no la compra ni dios con brillantitos, y le planta cara con una dignidad de locos, ¡qué mujer!La jugada maestra: Aquí viene el truco, colega: Sylvia le va rellenando la copa a Orion hasta que el machote queda pedo perdido, tipo muñeco sin pilas. La tía ha pasado de víctima a estratega, y se ve que de cabeza hueca no tiene un pelo, ¡qué crack, de locos, la leche!
Escapada con maña: Con el cazador ya grogui, Sylvia se pira de la cueva con pura maña, sin montar ningún pollo y a toda pastilla. Es ingenio de manual, sabes?, cero fuerza bruta, que ella va de lista y no de matona, ¡lista como el hambre, tronco!
Eros al rescate con visión incluida: Sylvia llama a Eros, el mismo al que antes vaciló en plan chulo, y el dios se pone generoso: le enseña una visión de Aminta y la lleva hasta el templo de Diana. Fíjate qué giro, colega, de reírse del amor a pedir ayuda al amor, ¡mazo de karma, qué fuerte!
Acto 3: Juerga, bronca y final de peli
Bacanal en la costa: Nos plantamos en la costa, junto al templo de Diana, donde se monta una bacanal con más fiesta que fin de exámenes, mientras Aminta espera con el corazón en un puño. Ahí suena el Cortège de Bacchus, el número 17, un pasacalles de juerga, y el Pizzicati, el número 20, la variación de Sylvia de puntillas, ¡dabuten!Sylvia llega y Orion se cuela: Llega Sylvia acompañada por Eros y detrás se cuela Orion, que no se rinde ni a tiros, el muy pesao. Es ese colega de grupo que siempre se apunta a la fiesta sin que nadie lo llame, solo que con mala baba y cero vergüenza, ¡madre mía, qué movida!
Zasca de Diana: Diana, la diosa a la que Sylvia le debe lealtad, se planta y fulmina a Orion de un golpe, el cazador se queda fuera de juego, ¡zasca en toda la boca! Se acabó el baboso, o sea, por fin la costa respira tranquila, aunque el drama no ha terminado ni de coña, ¡qué intriga!
Diana se ablanda y final feliz: Al principio la diosa dice que nones a los tortolitos, pero entonces se acuerda de su propio amor por el pastor Endymion, se le cae la coraza y bendice la unión de Sylvia y Aminta. ¡Pa' llorar, tronco! Después de tanta flecha, tanta cueva y tanto mal rollo, el amor gana por goleada, ¡brutal!
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¡Lo dicho, peña, telón y a casa, que ya hemos llegao al final de la movida! ¿Qué pasa, tronco, te ha molao el resumen de la trama de mi Sylvia o te has quedao to' flipao? Porque ojo, colega, que de mi Sylvia queda mazo de cuerda pa' rascar, que esto no se acaba aquí ni de coña, ¡de locos! Fíjate, que la peña se lo tomó regulera en 1876 y al año siguiente Tchaikovsky va y suelta que la música era lo único que molaba de verdad, ¡brutal, tío! Pues nada, pínchate en los enlaces que tienes por ahí, illo, y tírate de cabeza a seguir cotilleando, que hay tela pa' rato, ¡venga ya! Y a ver, crack, cuando vuelvas la ninfa y yo estaremos aquí con la orquesta a tope, ¡dabuten!
