Ninfas y flechazos en Sylvia de Delibes
La trama en breve
Sylvia, ou La nymphe de Diane, ballet in three acts (1876)

Soy Léo Delibes y te doy la bienvenida al argumento de mi ballet Sylvia. Vas a seguir cómo Sylvia, la ninfa cazadora, pasa de burlarse del amor a rendirse a él, entre un rapto, una fuga ingeniosa y una diosa que al final recuerda su propio amor. Y como mis compañeros y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras piezas al oírlas, te invito a intentarlo en la prueba del entrenamiento .
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Tres actos, cero cantantes y mucho que contar
Soy Léo Delibes, y antes de empezar te aclaro algo importante: Sylvia no es una ópera, sino un ballet en tres actos, así que aquí nadie canta y la historia la cuentan los bailarines y la orquesta. Lo estrenamos en 1876 en el Palais Garnier, la sede de la Ópera de París, con coreografía de Louis Mérante, y al principio el éxito fue moderado, con reacciones divididas. Aun así, un año después Tchaikovsky llegó a decir que era el primer ballet en el que la música no solo era lo principal, sino lo único interesante, un elogio que todavía me hace sonreír. La trama parte de la obra pastoral Aminta, de Torquato Tasso, y reúne a una cazadora que se burla del amor, a un pastor herido, a un secuestrador y a una diosa que tiene la última palabra, en un recorrido con tantos giros que cualquier serie actual tomaría nota.El reparto: cuatro personajes y ni un minuto de calma
Sylvia, la cazadora orgullosa: es una ninfa que vive consagrada a la diosa Diana, presume de no necesitar el amor para nada, hasta que Eros le devuelve el golpe y ella descubre que la mejor puntería no sirve contra un dios del amor.Aminta, el pastor herido: es un pastor que entra sin permiso en el bosque sagrado y, cuando Sylvia dispara contra la estatua de Eros, se interpone para protegerla y acaba herido; y su suerte queda ligada a la de ella aunque le toque esperarla.
Orion, el cazador codicioso: es un cazador que se alegra al ver herido a Aminta y aprovecha el momento para llevarse a Sylvia a su isla; intenta comprarla con joyas y vino, y como no lo consigue pasa de anfitrión generoso a carcelero y mantiene viva la tensión del ballet.
Eros, el dios del amor: es el motor de la historia, porque las criaturas del bosque lo veneran, Sylvia se ríe de él y él se toma la revancha a su manera, para luego revivir a Aminta, responder cuando Sylvia lo llama y empujar a todos hacia un final feliz.
Acto 1: una cazadora, un pastor y un dios que no sabe perder
Veneración interrumpida: el acto empieza en un bosque sagrado donde las criaturas rinden culto a Eros, y la ceremonia se estropea cuando aparece Aminta, un pastor que no tenía nada que hacer allí; desde el primer momento se nota que ese lugar tiene dueños y que el recién llegado va a meterse en un lío.Entra Sylvia con sus cazadoras: llega con sus cazadoras, que bailan con elegancia en el Valse lente, y en vez de respetar al dios del amor se burla de él; ese contraste entre la danza serena y la insolencia de Sylvia da al acto un aire tranquilo por encima y peligroso por debajo.
El disparo y la herida: Sylvia dispara contra la estatua de Eros, Aminta se pone delante para protegerla y es él quien recibe la herida, y entonces el dios responde alcanzando a la cazadora; en apenas unos instantes la burla se convierte en castigo, y a partir de ahí Sylvia ya no volverá a ser la misma.
Rapto y resurrección: el cazador Orion celebra la herida de Aminta y se lleva a Sylvia por la fuerza, mientras Eros revive al pastor y le cuenta lo ocurrido; el telón del primer acto cae así con ella prisionera, con él de nuevo en pie y con una historia de amor que acaba de empezar a complicarse.
Acto 2: una cueva, un banquete y un anfitrión que acaba mareado
La cueva de Orion: Sylvia se encuentra prisionera en la cueva de Orion, en una isla, y el cazador intenta ganársela con joyas y vino como quien prepara una cena de gala; ella rechaza cada regalo con firmeza, y él empieza a comprender que su plan no va a funcionar tan fácilmente.Vino para el anfitrión: Sylvia cambia de táctica y, con mucha astucia, consigue que Orion beba hasta quedar embriagado; el vino que debía rendirla se convierte en su mejor aliado, y el secuestrador, que se creía dueño de la situación, pierde por completo el control sin darse cuenta.
La fuga y la llamada: aprovechando el estado de Orion, Sylvia escapa con ingenio y, en vez de huir sola, pide ayuda a Eros, el mismo dios del que se había reído en el bosque; es un giro delicioso, porque la cazadora que despreciaba al amor termina llamando a su puerta.
Una visión y un viaje: Eros acude, le muestra a Sylvia una visión de Aminta y la lleva hasta el templo de Diana, y ese momento cambia el rumbo del ballet: la imagen del pastor suaviza a la cazadora y la historia deja de ser un duelo para volverse un camino hacia el amor.
Acto 3: fiesta junto al mar y una diosa que se ablanda
Fiesta frente al mar: el último acto se desarrolla en la costa, junto al templo de Diana, y arranca con una bacanal cuyo desfile es el Cortège de Bacchus; la orquesta avanza con paso firme y festivo, y en medio del bullicio Aminta espera, y esa espera pone un punto de nervios en la fiesta.La llegada y el solo: Sylvia llega junto a Eros, y el Pizzicato acompaña su famoso solo sobre las puntas, con las cuerdas pellizcadas saltando casi al mismo ritmo que los pies; pero la alegría dura poco, porque Orion la sigue hasta allí y la amenaza vuelve a rondar.
Diana pone orden: Diana abate a Orion, y con eso el secuestrador desaparece de la historia, pero la diosa no se ablanda de inmediato con los enamorados: al principio los rechaza, y durante unos instantes parece que todo el viaje de Sylvia va a quedar en nada.
Endymion y la bendición: lo que cambia el corazón de la diosa es un recuerdo: Diana se acuerda de su propio amor por el pastor Endymion, un mortal, y comprende a los jóvenes, así que bendice su unión; el ballet termina con la cazadora que se burlaba del amor convertida en una enamorada.
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Y hasta aquí llega la historia de mi ballet Sylvia, con su ninfa cazadora, su pastor herido y una diosa que al final recuerda lo que es amar. ¿Te ha gustado conocer el argumento de Sylvia? Si has llegado hasta aquí, quizá te haya quedado la sensación de que todo se resuelve en el último momento, cuando Diana se acuerda de su querido Endymion y bendice a los enamorados. A mí me gusta pensar que hasta la más orgullosa de las diosas tiene un recuerdo tierno guardado en algún rincón. Pero todavía queda mucho por descubrir de Sylvia. Puedes fijarte en cómo la música cuenta cada escena, en los personajes que se esconden detrás de cada melodía o en las páginas más conocidas de la partitura. Te invito a pulsar en los enlaces que tienes a tu alrededor para seguir explorando Sylvia a tu ritmo. Cuando vuelvas a escuchar la obra, estoy seguro de que reconocerás en la orquesta lo que ahora sabes de la historia.
